Acusación a Grau llega al Senado en desventaja con un tercio de la derecha en duda
Además de la inhabilidad informada por Luciano Cruz-Coke (Evópoli), quien se automarginó por adelantar juicios, Manuel José Ossandón (RN) tampoco estará y pidió permiso constitucional. Si bien la ausencia del RN baja el quórum de aprobación a 25 votos, en su bancada y en el comité Evópoli-Independientes, habría al menos otros nueve senadores que no están convencidos de apoyar la presentación.
Con un marcador en contra entrarán a jugar en la sala del Senado, este martes 30 de junio, los diputados promotores de la acusación constitucional en contra del exministro de Hacienda Nicolás Grau.
A partir de las 10.30 de la mañana de ese día, los senadores, que se constituirán en un jurado, comenzarán la vista del libelo, que fue aprobado en la Cámara por una mayoría más estrecha de lo previsto: 77 a favor, 68 en contra y una abstención.
Sin embargo, a diferencia de lo que ocurrió en la otra rama del Congreso, ahora el texto -impulsado por libertarios y republicanos- está en desventaja, al no haber representantes del PDG en el Senado, que fueron decisivos en la anterior aprobación.
La presentación de cuatro capítulos tiene como reproche central los errores en la proyección de la deuda pública y en la elaboración de la Ley de Presupuestos, a pesar de advertencias de organismos como el FMI y el Consejo Fiscal Autónomo.
En el cuadro general, los legisladores de izquierda y centroizquierda volverán a actuar alineados, pero la división que evidenció la derecha se repetirá casi como espejo en la Cámara Alta y, en esta ocasión, le dará una mayoría a Grau.
De partida, el senador Luciano Cruz-Coke (Evópoli), que había cuestionado previamente el mal uso de esta herramienta constitucional, decidió inhabilitarse ante las críticas que despertaron sus comentarios.
Aunque por reglamento del Senado y por la Ley Orgánica del Congreso no estaba obligado, el legislador de Evópoli decidió ahorrarse problemas, ya que por tradición y por una asentada interpretación constitucional, los senadores suelen no anticipar juicios ni prejuzgar, tratando de comportarse como “jurado”, tal como dice la Carta Fundamental. Sin embargo, dado que se trata de una interpretación, si Cruz-Coke hubiera querido votar, nadie podría habérselo impedido.
En vista de que los acusadores deben reunir sí o sí la mayoría de los senadores en ejercicio (26 votos), la decisión personalísima del parlamentario de Evópoli ya le restó un hipotético respaldo al libelo.
La derecha quedó con 25 escaños, en teoría, sumando a todos los integrantes de comités del sector. Por lo que a los acusadores ya no les basta alinear a los senadores afines al gobierno. Ahora están obligados a buscar al menos un respaldo más de la centroizquierda o del independiente Karim Bianchi.
El miércoles pasado, sin embargo, hubo otra señal. El senador Manuel José Ossandón (RN), cuya hermana, la diputada Ximena Ossandón (RN), fue uno de los votos de la derecha contra la acusación, pidió permiso constitucional para salir del país el lunes en la noche, acogiendo una invitación del Presidente José Antonio Kast.
El permiso, sin embargo, bajó el quórum de aprobación a 25 votos, pero al no estar Ossandón, los acusadores siguen estando abajo en el marcador con 24 hipotéticos respaldos, dentro de los cuales solo los cinco legisladores republicanos (Arturo Squella, Ignacio Urrutia, Renzo Trisotti, Rodolfo Carter y Cristián Vial) y la libertaria (Vanessa Kaiser), son los únicos asegurados.
Aun cuando el mismo Squella y Vial tomaron distancia de la presentación, hoy no tienen mucho margen para quitarle el piso a sus diputados.
Por otro lado, en la bancada de RN y en el comité Evópoli-Independientes, habría al menos nueve senadores que no estarían convencidos de aprobar el texto.
Las señales previas así lo indican. Por ejemplo, el miércoles al responder los comentarios de algunos legisladores en la sala, que dejaron entrever el fastidio que generaba tener que votar el libelo en una semana que originalmente estaba destinada para el trabajo territorial, la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), dijo que “ante la ocurrencia de la presentación de la Cámara, es lo que más se puede hacer”.
En mayo pasado, la misma Núñez había cuestionado la oportunidad de esta presentación, ya que contaminaba el proceso de diálogo por la megarreforma, críticas que también fueron compartidas por sus pares Andrés Longton (RN), Andrea Balladares (RN) y Miguel Becker (RN).
Sorpresivamente el senador Rojo Edwards (independiente asociado a RN) -quien logró sacar con Grau, cuando era ministro de Economía, un par de reformas para atenuar la permisología-, dijo en Radio Agricultura, que, si bien compartía los reproches por las fallidas proyecciones económicas, precisó que “la gran mayoría de estas cifras falsas que nos entregó el gobierno anterior fueron hechas por otro ministro de Hacienda. Entonces, habrá que ver cuáles son las responsabilidades de cada uno“.
El senador Enrique Lee (independiente también ligado a RN), si bien no ha dado señales públicas de su voto, desde que era diputado apoyó muy pocas acusaciones.
En el comité Evópoli-Independientes, además de la pública resistencia de Cruz-Coke, sus senadores (los independientes Matías Walker y Miguel Ángel Calisto y el militante Sebastián Keitel) también históricamente han sido reticentes a adherir a estas presentaciones. Por ejemplo, en la pasada acusación contra Diego Pardow (exministro de Energía en el gobierno de Gabriel Boric), Keitel y Walker se abstuvieron o votaron en contra en los dos capítulos de ese escrito.
Incluso, pesar de que la UDI votó alineada en la Cámara, tampoco está claro que sus cinco senadores respalden el libelo. El actual vicepresidente del Senado, Iván Moreira (UDI), también lamentó la oportunidad de esta arremetida de libertarios y republicanos, que a su juicio "enrarece el ambiente político" y “le abre la puerta a la izquierda a futuras acusaciones constitucionales a ministros de nuestro gobierno”.
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