Política

Bachelet aprieta el acelerador y pone el foco en miembros del Consejo de Seguridad ONU

A casi un mes de que el Consejo de Seguridad comience a analizar las candidaturas a la Secretaría General de la ONU, Michelle Bachelet ha concentrado su campaña en conseguir la mayor cantidad de citas bilaterales con las máximas autoridades de los países que integran este organismo. Se necesitan a lo menos nueve votos y ningún veto en el consejo para seguir en carrera y tener chances de ganar, dicen en el equipo de la exmandataria.

(260603) -- BEIJING, 3 junio, 2026 (Xinhua) -- El vicepresidente chino, Han Zheng, se reúne con Michelle Bachelet, candidata al cargo de la próxima secretaria general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Beijing, capital de China, el 3 de junio de 2026. (Xinhua/Pang Xinglei) (jg) (ah) (ce) Pang Xinglei

El martes 2, cuando Michelle Bachelet llegó a Beijing, tenía claro que no podría reunirse con el Presidente Xi Jiping. Poco antes, las autoridades chinas habían ratificado que no harían distinciones entre los cuatro candidatos que hasta ahora corren a la Secretaría General de las Naciones Unidas, por lo que sólo sería recibida a nivel de canciller.

Las gestiones se extendieron hasta último momento y en ellas se involucró el canciller brasileño Mauro Vieira, quien se juntó con Bachelet en París el lunes 1 para coordinar aspectos de esa visita. Para entonces, en el equipo de campaña de la expresidenta chilena -que lideran las cancillerías de Brasil y México, con el apoyo desde Chile de un grupo de excancilleres y exsubsecretarios de Relaciones Exteriores- ya estaba resignado a la idea de que, en esta ocasión, lo único que podrían obtener era la fotografía de la exmandataria chilena junto a Wuang Yi, el poderoso jefe de la diplomacia china desde enero de 2023.

Por lo mismo, la sorpresa fue máxima cuando, tras haber llegado a la capital china, les avisaron que debía presentarse en la tarde del miércoles 3 en el Edificio Zhongnanhai Oeste, ubicado a un costado de la Ciudad Prohibida. Allí la estaría esperando el vicepresidente de China, Han Zheng. Para el jueves 4, en tanto, quedó la bilateral de la exmandataria chilena con el canciller Yi.

Esta es, sin duda, una señal política muy potente de parte del gobierno chino en favor de Bachelet”, recalca el exembajador de Chile en China Jorge Heine.

Los otros candidatos a suceder al portugués António Guterres en la Secretaría General de la ONU no han tenido un trato similar.

Casi un mes atrás, el 7 de mayo, la costarricense Rebeca Grynspan dio a conocer su visión sobre el futuro de la ONU a las autoridades chinas. Pero lo hizo en condiciones muy distintas. No habló con el número dos del gobierno chino, ni con el canciller Yi. Grynspan se juntó a un nivel mucho más bajo, con el viceministro de Relaciones Exteriores responsable de la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo, Chen Xiaodong.

La ecuatoriana María Fernanda Espinoza, quien postula a la ONU con el respaldo de Antigua y Barbuda, no se ha vuelto a reunir con el canciller chino desde el 2019. Tampoco registra contactos recientes con otras autoridades de Beijing. Lo mismo que el expresidente senegalés Macky Sall, quien fue presentado como candidato por Burundi sin concitar el apoyo del resto de los países de la Unión Africana. La última vez que Sall y el presidente chino estuvieron juntos fue en febrero de 2023, cuando ni siquiera pensaba en la carrera por la ONU.

En el último tiempo, el único de los contendores de Bachelet que ha tenido encuentros al más alto nivel con la cúpula política china, comparables con los de la expresidenta chilena, ha sido el argentino Rafael Grossi. El transandino estuvo en Beijing el 26 de marzo pasado, ocasión en la que se juntó con el Presidente Xi y con el canciller Yi. Sin embargo, ambos encuentros fueron en su calidad de director de la Agencia de Energía Atómica de la ONU, cargo que se ha negado a dejar, pese a estar en campaña.

(260604) -- BEIJING, 4 junio, 2026 (Xinhua) -- El ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, también miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de China, se reúne con Michelle Bachelet, candidata al cargo de secretaria general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y expresidenta de Chile, en Beijing, capital de China, el 4 de junio de 2026. (Xinhua/Yue Yuewei) (jg) (ah) (ce) Yue Yuewei

El despliegue internacional de los postulantes es monitoreado de cerca por las cancillerías de Brasil y México, las que mantienen permanentemente informado al equipo chileno que apoya la candidatura de Bachelet, coordinado por el excanciller Heraldo Muñoz. Y las cuentas, afirman en el entorno de la exmandataria chilena, son positivas. Si se mide por las expresiones de interés por reunirse con los candidatos, remarcan, Bachelet lleva la delantera.

Mayo y los primeros días de junio se convirtieron en el periodo más intenso para el despliegue de las campañas. Todos con el mismo objetivo: neutralizar el riesgo de un eventual veto y obtener respaldos entre los países que integran el Consejo de Seguridad.

Se necesitan a lo menos nueve votos y ningún veto en el Consejo de Seguridad para seguir en carrera”, señala un exsubsecretario de Relaciones Exteriores.

Y el tiempo para asegurarse esos respaldos es escaso.

El viernes 29 de mayo, el presidente pro tempore del Consejo de Seguridad y representante de China ante las Naciones Unidas, Fu Cong, envió una carta a la presidenta de la Asamblea General, la alemana Analenna Baerbock, informando que los miembros del consejo habían decidido llevar adelante entre el 24 y el 29 de julio las rondas de debate, análisis y votaciones informales sobre las candidaturas a la secretaría general.

Los miembros del Consejo de Seguridad explicitaron que si llegara a presentarse un nuevo candidato, este tendrá que someterse al mismo proceso que han seguido los demás. Es decir, tendrá la obligación de presentar su visión y propuestas a la Asamblea General y seguir todas las etapas que han desarrollado los demás contendores. Pero en mucho menos tiempo.

El texto de la misiva generó preocupación entre algunos miembros del equipo chileno de apoyo a Bachelet. “El tenor de la misiva hace evidente que la elección está entrampada y que los miembros del Consejo de Seguridad están dejando la puerta abierta para el eventual surgimiento de un candidato tapado”, señaló un exsubsecretario que participa en ese grupo.

El canciller de Brasil, Mauro Vieira, se reunió con Bachelet en Paris, antes de que ambos viajaran a China. El ministro y diplomático brasileño ha sido una pieza fundamental para la campaña de la exmandataria chilena.

Pero no todos en el equipo coordinador de la campaña de Bachelet estuvieron de acuerdo con esa interpretación. Algunos, como el excanciller Muñoz o la exsubsecretaria Gloria de la Fuente, entre otros, no vieron riesgos en la decisión del Consejo de Seguridad. Por el contrario, celebraron que el organismo esté dando certezas sobre los tiempos y formas en que se desarrollará el proceso. A juicio de ambos, la misiva permite tener la cancha más clara respecto de dónde y cómo se está jugando este partido. “Esto nos clarifica el derrotero que tenemos”, señaló en privado otro de los miembros del equipo asesor de Bachelet al ser consultado para este artículo.

A la caza de los P5

La campaña de Bachelet, coordinada por los gobiernos de Brasil y México, ha seguido un estricto orden de progresión con el objetivo de dar a conocer sus propuestas y buscar apoyos. Mientras en marzo y abril estuvieron enfocados en dar a conocer la campaña a las delegaciones diplomáticas, tanto en Chile como en el extranjero; en mayo y la primera quincena de junio se priorizó el contacto directo de la candidata con las máximas autoridades de los países del Consejo de Seguridad.

Junto a su equipo de campaña, Bachelet decidió partir por América Latina. El 11 de mayo, en Brasilia, se reunió con Lula, el principal impulsor de su candidatura. Dos días después, pasó por Montevideo, donde fue recibida por el presidente uruguayo, Yamandú Orsi, junto a su canciller, Mario Lubetkin, y el secretario de la Presidencia, Jorge Díaz.

Y aunque Uruguay no integra en este momento el Consejo de Seguridad, el apoyo de Orsi en esta etapa es crucial para Bachelet. Más que por la sintonía política que hay entre ambos, por el hecho de que el mandatario uruguayo lidera este año la Celac y ella necesita que la región defienda la opción de que sea un latinoamericano quien asuma esta vez la Secretaría General de la ONU.

Siempre es un honor dialogar con quienes han dejado huella en la historia latinoamericana”, escribió Orsi en su cuenta de Instagram sobre su encuentro con Bachelet.

Durante su paso por Uruguay, Bachelet también participó en el seminario organizado por la Fundación Idea Internacional “Encuentro de mujeres políticas de América Latina”, donde compartió con la vicepresidenta uruguaya, Carolina Cosse. Fue allí donde la exmandataria chilena y exprimera directora de ONU Mujer hizo una dura advertencia sobre el “preocupante retroceso” que estaban registrando los derechos de las mujeres en aquellos países gobernados por la ultraderecha.

El 15 de mayo viajó a México, donde se volvió a reunir con la Presidenta Claudia Sheinbaum, quien reiteró el apoyo a la candidatura de la chilena. De ahí viajó a Panamá (18 de mayo) y a Colombia (19 de mayo), donde se juntó con los presidentes José Raúl Mulino y Gustavo Petro, respectivamente. Dos mandatarios que representan visiones políticas muy distintas. Pero con ambos la conversación fue muy cordial, señalan cercanos a Bachelet.

El 19 de mayo Bachelet se reunió con su equipo de apoyo en Chile para preparar la segunda fase del despliegue internacional, enfocada esta vez en Inglaterra, Francia, China y Rusia, cuatro de las cinco potencias nucleares con asiento permanente en el Consejo de Seguridad y poder de veto sobre las decisiones de este organismo.

A la cita, que se realizó en las oficinas de la exmandataria en Ñuñoa, llegaron los excancilleres Heraldo Muñoz, Mariano Fernández, Juan Gabriel Valdés e Ignacio Walker. También asistieron los exsubsecretarios Gloria de la Fuente, Cristián Barros, Edgardo Riveros, la exembajadora Ximena Fuentes y el exasesor internacional de Gabriel Boric en el Segundo Piso de La Moneda, Carlos Figueroa. El rol de este último, señalan en el equipo de Bachelet, es servir de enlace entre la campaña y el expresidente, para que así Boric pueda apoyar desde las sombras.

Apremiados por la próximas deliberaciones en el Consejo de Seguridad, algunos de los miembros de este equipo esperaban que Bachelet lograra convencer al primer ministro inglés, el laborista Keir Steimer, para que no sólo le diera su respaldo, sino también asumiera como una suerte de coordinador de la campaña frente a los demás P5 europeos.

Sin embargo, esta idea fue desechada por otros integrantes de este grupo. “Que Bachelet fuera recibida por los mandatarios latinoamericanos fue un gran logro. Pero siempre tuvimos claro que no era algo que podíamos repetir en Europa y China. La idea de la gira internacional siempre fue que Bachelet pudiera ser recibida por las autoridades a cargo de analizar el proceso de sucesión en la ONU, por las cancillerías, pero no a nivel de primeros ministros o presidentes”, señaló uno de los encargados del equipo.

Nunca esperamos que un líder de los P5 asumiera una suerte de vocería de la campaña. Eso es impensable. Históricamente ellos han sido muy cuidadosos con sus pronunciamientos, porque, en el fondo, tienen una herramienta muy poderosa para influir, que es el poder de veto”, señala otro de los integrantes del equipo.

El 28 de mayo, Bachelet estuvo en Londres, donde se reunió con la jefa de la diplomacia británica, Ivette Cooper. Y después participó de un debate en las cercanías del Palacio de Westminster junto a tres de sus contendores: Grynspan, Grossi y Espinoza.

Aunque hubo reiteradas gestiones para concertar una bilateral con Steimer, esta no fue posible debido a problemas de agenda y a la crisis política que tiene al premier británico contra las cuerdas tras los devastadores resultados electorales que sufrió recientemente el Partido Laborista.

Pero lo que no logró en Londres, sí lo consiguió en París. En el equipo de Bachelet reconocen que fue gracias a la intervención del Presidente Lula, por intermedio de su canciller Mauro Vieira, que se logró agendar el encuentro del 29 de mayo con el Presidente Emmanuel Macron en el Palacio del Elíseo. Vieira habló directamente con Macron para que recibiera a la candidata chilena, antes incluso de que ella pasara a la Cancillería francesa.

La jugada descolocó a sus contendores, dicen en el entorno de Bachelet. “Mientras Grynspan y Grossi estaban en Londres en un debate académico, Bachelet estaba en París reuniéndose con el Presidente Macron. Esa ha sido una diferencia tremenda en el despliegue internacional que han tenido los postulantes a la Secretaría General de la ONU en estos días”, señaló un integrante del equipo de Bachelet.

Rusia y el hueso más duro de roer: Trump

Finalizada la gira por China, Bachelet viajó de el viernes a Estambul, la capital de Turkey, para participar entre el 5 y el 7 de junio en un seminario sobre economía circular impulsado por la primera dama Emine Erdogan, y en un nuevo debate junto al resto de los candidatos a la Secretaría General de la ONU.

Es casi una escala para proseguir luego con sus visitas a las principales autoridades de los países miembros del Consejo de Seguridad. En ese sentido, el paso siguiente es Moscú.

Fue en abril, durante un almuerzo organizado por el embajador ruso en Chile, Vladimir Belinsky, donde surgió la idea. En el comando de Bachelet comentan que el diplomático ruso les había pedido que fuera la expresidenta en persona a exponer sus puntos de vista. Algo inusual, pues las visitas a las embajadas era parte del trabajo del equipo de apoyo de la campaña. Durante el almuerzo, tras escuchar a la exmandataria, Belinsky le preguntó: “¿Piensa ir a Moscú? ¿Cuándo?“, pidiendo que fijaran una fecha.

Al igual como ocurrió con China, la coordinación de la campaña de Bachelet no pierde la esperanza de que pueda reunirse con el Presidente Vladimir Putin. “Cuando la costarricense Rebeca Grynspan fue a Rusia, la recibió sólo el canciller Sergéi Lavrov. Esa puede ser una señal del tratamiento que pretenden dar en esta etapa a todos los candidatos”, señala un integrante del equipo de apoyo a Bachelet.

Tras su paso por Rusia -cuyas fechas no están claras aún-, Bachelet permanecerá unos días más en Europa y su equipo está trabajando para extender la gira a otros países miembros del Consejo de Seguridad. En Europa le falta visitar Dinamarca, Letonia y Grecia. También Bahréin, en el Medio Oriente; mientras que en los países africanos del Consejo de Seguridad -Somalía, Liberia y la República Democrática del Congo- el despliegue será principalmente con la ayuda de Brasil.

En el entorno de la exmandataria chilena reconocen que el principal déficit de la campaña sigue siendo Estados Unidos. A mediados de enero, Juan Gabriel Valdés, acompañado por los embajadores de Brasil y México en Washington, se reunieron con el subsecretario del Departamento de Estado, Cristopher Landau, y le solicitaron que la Casa Blanca recibiera a Bachelet.

Hasta ahora no hay respuesta a esas peticiones. El silencio de Estados Unidos llevó al entorno de Bachelet a pedirle a Lula que interviniera y hablara personalmente con Trump para que la reciba. Una conversación clave que aún no se ha producido y que podría marcar el destino de la campaña.

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