La creciente pugna entre Renovación Nacional y el Partido Republicano por su coexistencia en el gobierno de Kast
En la colectividad fundada por el Presidente escuchan con preocupación las vocerías que emite RN, que se han caracterizado por marcar distancia con las iniciativas de Palacio. En las horas previas de la presentación de la megarreforma, el ruido en las filas del oficialismo se ha intensificado.
La convivencia al interior del oficialismo en los primeros 40 días del gobierno de José Antonio Kast no ha sido fácil. Así lo sinceran en el Partido Republicano, la colectividad ancla de la presente administración, y también la que tiene la bancada de diputados más numerosa (31) de todo el Congreso.
Los parlamentarios de la colectividad, así como también los integrantes de la directiva que encabeza el senador Arturo Squella, han sido de los más férreos defensores de la megarreforma que el Presidente Kast planea presentar esta semana. Un ambicioso paquete de 43 medidas, como la reducción de la burocracia y los permisos para destrabar la inversión, así como también una baja escalonada del impuesto a las empresas.
A diferencia de ellos, en otros sectores del oficialismo han optado por marcar reparos de forma pública. Es el caso de Renovación Nacional (RN), cuyas vocerías se han convertido en un verdadero dolor de cabeza para los republicanos, según sinceran algunos de sus parlamentarios, en lo que respecta a la megarreforma como también en otras materias.
Por ejemplo, el diputado Diego Schalper fue una de las voces más críticas sobre los cambios en la gratuidad en la educación superior. Un punto que finalmente quedó fuera del proyecto.
Por su parte, la vicepresidenta de la Cámara, Ximena Ossandón, ha solicitado públicamente que la propuesta de exención de contribuciones para mayores de 65 años no sea universal, sino focalizada en personas de menores recursos. Ella ha ido más allá e incluso ha cuestionado al Presidente Kast. En entrevista con Radio Biobío, planteó que “en algún minuto, el Presidente va a tener que dejar de defender lo indefendible”.
El episodio que más molestó en el Ejecutivo fue cuando la presidenta del Senado, Paulina Nuñez, cuestionó la decisión del gobierno de solicitar la renuncia de Priscilla Carrasco en el Sernameg pese a su cáncer. La senadora María José Gatica (también RN) se sumó a esas críticas.
Consciente de ese tipo de cuestionamientos, el sábado, en entrevista con La Tercera, el diputado Agustín Romero, quien preside la Comisión de Hacienda en la Cámara, planteó que “si alguien del oficialismo no está de acuerdo con lo que presente el gobierno, que analice si quiere seguir acá”. Eso sí, el parlamentario evitó apuntar a RN y emitió ese mensaje hacia el oficialismo en su conjunto.
Para los dirigentes del Partido Republicano es complejo hacer llamados de atención a RN. Quieren evitar que se abra el fuego amigo al interior del oficialismo. Con ese fin, la directiva de Squella y Vicente Bruna (secretario general de la colectividad) mantiene una relación fluida con la senadora Andrea Balladares, quien está próxima a asumir la presidencia de Renovación Nacional.
La comunicación con ella ha logrado tranquilizar al Partido Republicano. Lo que perciben en la tienda es que, pese a los cuestionamientos de distintos parlamentarios de la colectividad, los votos de RN van a estar con la megarreforma y otras iniciativas clave para el gobierno de Kast. Sin embargo, en la sede de republicanos lamentan las vocerías que han terminado por complicar al gobierno, como las referidas a la gratuidad.
El mensaje de Romero, de todas formas, no cayó bien en las filas de RN. “Esto no es un regimiento. Hay voluntad de trabajar, y eso se ha demostrado en los hechos. Pero la coordinación política no se construye a través de recados por la prensa. Esos espacios se cuidan en instancias internas, con diálogo y confianzas que se van consolidando en el tiempo”, alertó el diputado Eduardo Durán, de esa bancada.
“Lo que hay que tener siempre presente es que las lealtades y amistades no se imponen, se construyen, y ese es el camino que permite sostener acuerdos y avanzar con seriedad”, agregó.
El diputado Andrés Celis (RN) defendió las intervenciones de su partido. “Toda contribución que se haga con un ánimo colaborativo de aquellos que son parte del gobierno nos parece que está bien, porque tiene una finalidad de apoyar, colaborar, contribuir con el gobierno. Y, especialmente, en esta megarreforma de la reconstrucción, el crecimiento económico y social”, dijo.
Además, el diputado enfatizó que “no veo espacio para que aquellos que son parte del gobierno voten en contra de la idea de legislar sobre esta megarreforma (...)”.
En el Partido Republicano destacan que los dichos de Romero responden a la necesidad de que el oficialismo actúe unido en la defensa de un proyecto que, creen, mejorará la calidad de vida de los chilenos. Y que en ningún caso constituye una amenaza.
La convivencia entre ambos partidos, de todas formas, nunca ha sido fácil. En RN reconocen que es complejo mantener una relación política armoniosa tras años de haber sido apuntados como la “derechita cobarde” por parte de republicanos.
La tensión entre RN y republicanos llegó incluso al gabinete de Kast. La semana pasada, el ministro José García (RN) protagonizó -junto a su par Claudio Alvarado (UDI)- un “gallito” que lo enfrentó al titular de Hacienda, Jorge Quiroz, a quien los republicanos consideran como alguien cercano a sus ideas, pese a ser independiente.
El titular de la Segpres descartó que la gratuidad estuviera incluida en la megarreforma, mientras que Quiroz adelantó que sí. Finalmente, se impuso la postura del militante RN.
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