Consejos y productos para ordenar el clóset

Foto: Steve Buissinne

Requiere tiempo, paciencia y valor enfrentarse al desorden que habita tras la puerta del armario. Tres expertas en organización nos dan sus recomendaciones para combatir la anarquía de nuestro armario y mantenerlo disciplinado.




Es como una gotera en el techo o un carnoso lunar en tu espalda: sabes que está ahí, entiendes que es problemático, tienes perfectamente claro que debes hacer algo al respecto pero aún así siempre consigues encontrar una excusa para postergarlo. Si lo sigues ignorando, el desorden de tu clóset, esa caja de Pandora que te atormenta cada mañana, tan llena de hermosas prendas como de sospechosas bolsas, zapatos demodé, cajas con recuerdos que ya no recuerdas y más ropa de la que podría ocupar Ricky Martin en un solo show —lo que no es poco decir—, solo crecerá y crecerá, hasta el punto en que necesitarás de un rescatista para sacar un pantalón o encontrar el par de pantuflas.

Sabemos que la arriesgada aventura de ordenar el clóset requiere de valor y coraje. Para reunir esa valentía, tres expertas en organización del espacio —Verónica Orb, asesora de orden y única certificada en Chile del método KonMari; Nathaly Calderón, socia de la tienda especializada Cada cosa en su lugar; y Rosario Prieto, asesora y socia de @pongamosorden— nos dan sus consejos y recomendaciones. “Lo más importante”, dice Prieto, “es estar realmente convencido de que querer un cambio”. ¿Lo estás? ¿No tanto? Ve a mirar tu clóset. ¿Ahora sí?

1. Vaciarlo

Sacarlo absolutamente todo, que no quede ni siquiera una pelusa. Nathaly Calderón sugiere limpiarlo a fondo, pasarle un plumero, un paño y la aspiradora. “Que salga todo el polvo y que no vayan a quedar polillas”, dice.

Con su contenido afuera —que seguramente es mucho más de lo que imaginábamos— podremos ser conscientes de cuántas cosas tenemos y cómo era posible que todas ellas cupieran en ese estrecho rincón. “Dimensionar tanto la cantidad de ropa que poseemos como el espacio que hay disponible es clave para realizar un buen orden”.

“El desorden”, explica Verónica Orb, “se produce por tres motivos: o por un exceso de cosas, o porque la organizamos mal, o por una mezcla de las dos anteriores. Y para revertirlo hay también tres pasos: descubrir, definir y diseñar”. Hacer este vaciado del clóset, entonces, servirá para conocer y saber cuánta ropa tenemos y en qué estado está.

“En esta fase, que es la de descubrir, revisamos las prendas, las reconocemos y generamos una conexión con ella: sabemos si está rota, si le falta un botón, si nos queda bien o si nos sigue gustando”, dice Orb. Algo esencial para pasar al siguiente punto.

2. Desprenderse

Según Nathaly Calderón, esta es la parte más importante del proceso. Quizá también la más difícil, porque significa dejar de lado prendas que alguna vez usamos o que alguien querido nos regaló. “Hay estudios que dicen que, en promedio, la gente ocupa el 20 por ciento de la ropa que tiene”, dice. La camisa con estampados de anclas que te regaló tu mamá pero que no usarías ni para una fiesta de disfraces o el carísimo cortavientos para correr con el que nunca corriste: todo eso, aunque duela en el alma, debe salir.

“El principal motivo por el que la mayoría tiene un montón de ropa acumulada es por apego a ella”, dice Verónica Orb. “Ya sea emocional —prendas que traen buenos recuerdos o que tienen valor sentimental— o económico —porque costaron mucha plata. Pero la ropa es para usarla, no para tenerla colgada. El método KonMari dice: rodéate solo de lo que te haga feliz y del resto desprenderse con gratitud”.

Calderón no es tan tajante. “A veces una prenda te hace feliz pero te queda chica. O no tienes mucho apego a ella pero resulta que la usas seguido. Se debe quedar solamente aquello que usas, que te gusta y te queda bien”, dice..

“Siempre menos es más”, agrega Rosario Prieto: “mientras menos cosas tengas, más las usarás”.

Muchas prendas, con sus brillantes botones o precisas costuras, clamarán por misericordia y pedirán una segunda oportunidad. Pero para enfrentar esta purga con firmeza, Orb propone que “las personas definan un estilo de vestir, cómo se quieren ver. Si no lo tenemos claro, es más probable que tengamos mucha ropa acumulada, imposible de combinar entre ella. Para evitarlo, es bueno saber cómo nos queremos sentir con nuestra ropa: si seguros, atractivos, cómodos, formales o relajados. Cuando lo sepamos, podremos elegir con más facilidad qué prendas nos sirven para eso”.

“Más que tener poco”, dice, “se trata de tener lo mejor. Eso optimiza el espacio, el tiempo y la energía: no estás cada mañana luchando para saber qué te vas a poner”.

Si deseas donar la ropa que sacaste de tu clóset, ella recomienda contactarse con La Tienda Solidaria, una comunidad que agrupa a cuatro tiendas que venden ropa de segunda mano para recaudar fondos, o también la tienda solidaria de Coaniquem.

3. Clasificar

Una vez superado el triste momento de la despedida, es hora de hacerse cargo de lo que queda. Rosario Prieto sugiere “tener todo categorizado y ojalá hacer subcategorías también”. Puede ser por tipo de ropa —chalecos, pantalones, buzos— o por color.

Si ya definimos cuál será nuestro estilo de vestir, Verónica Orb recomienda “que el 80 por ciento de la ropa que tengamos encaje en él, con una paleta de colores o cortes que podamos combinar fácilmente”. El 20 por ciento restante, dice, puede ser de estilo libre. “Eso reducirá mucho nuestra cantidad de ropa, va a facilitar el orden y también nos ahorrará mucho tiempo”.

Con la ropa dividida y clasificada, será más sencillo darle un lugar en el clóset y que esa organización se mantenga por un buen tiempo.

4. Organizar

Recién aquí, dice Nathaly Calderón, asignamos un lugar en el clóset a cada categoría. “La idea es que existan zonas predefinidas para ellas —una zona para los polerones, otra para las camisas, por ejemplo—, así el orden podrá ser sostenido”.

A Prieto, de @pongamosorden, le parece importante etiquetar todo. Eso ayuda a recordar y fijar esos espacios. “Cuando cada cosa tiene su lugar no se vuelve a desordenar”, dice en rima.

Ahora, y no antes, es cuando sabremos qué productos podrán ser útiles para optimizar espacios y mantener la organización. “Si compramos las cajas o canastos antes de ordenar”, explica Calderón, “puede que luego no nos sirvan u ocupen más lugar del que se supone iban a ahorrar”.

Dos cajas organizadoras poliéster Casaideas


“La idea es que nos dé gusto abrir el clóset, que nos provoque una sonrisa”, dice Verónica Orb. “Y para que eso ocurra tiene que haber un orden visual. Por ejemplo, que todos los ganchos sean iguales, o si son distintos, que eso tenga una razón: colgadores de madera para los abrigos o prendas pesadas, de plástico para blusas o poleras, etc”.

Canasto organizador de cinta Casaideas


Ella prefiere los colgadores de madera —son resistentes y duraderos— aunque también recomienda los antideslizantes, que evitan ese irritante momento en que el pantalón se desliza lentamente y cae para luego desaparecer en la oscuridad.

A Calderón le gustan más los colgadores delgados, ya que ocupan menos espacio. Y ojalá que puedan recibir más de una prenda, para sacarle más provecho al lugar. “También los organizadores de pantalones, en el que en uno solo puedes guardar varios”.

Colgador de madera para pantalones Casaideas


Orb, eso sí, aconseja privilegiar una cosa: que las prendas se vean. Y para eso, mejor que cada una ocupe un solo colgador. “Una sola prenda por gancho siempre”, coincide Prieto. “Por dos simples razones: estás obligado a tener menos ropa y nunca se te va a perder una prenda que esté compartiendo gancho con otra”.

Y ya que estamos en la barra del clóset, ella propone ordenar desde lo más largo —abrigos o trajes— a lo más corto. Así se hace un espacio abajo en el que se podrían guardar otras cosas. “Además, dice Marie Kondo, la energía sube”, agrega.

Organizador de pantalones para clóset


En cuanto a las cajas organizadoras, todas las recomiendan si es que el espacio lo amerita, y todas aconsejan también que sean iguales. “Eso promueve el orden visual, crucial para que después sigamos manteniéndolo”, dice Nathaly Calderón. “Yo prefiero las de género: se adaptan mejor al espacio, se pueden lavar”.

Orb no elige ningún material por sobre otro. De hecho, promueve la reutilización de otro tipo de cajas —de zapatos o incluso de celulares— para prolongarles su uso y reducir los desechos. “Lo importante es que sean todas iguales y cuadradas o rectangulares, para que ocupen bien el espacio y sean fáciles de sacar y poner”, dice.

Organizador de ropa con 3 divisiones


Otra clave es nunca ocupar el cien por ciento del espacio. “Siempre debe quedar aire, algunos centímetros para poder mover las prendas”, agrega la asesora certificada en el método KonMari. “Que se pueda deslizar el colgador y encontrar con facilidad lo que buscamos”.

¿Alguna clave para que este orden no se derrumbe a la primera semana? “Ser disciplinados”, dice Rosario Prieto. “Volver a poner cada cosa en el lugar que se le destinó”. “Todo esto”, concluye Nathaly Calderón, “no funciona si no hay constancia. Un fin de semana completo dedicado a ordenar habrá sido tiempo perdido si es que no lo aplicamos de manera rigurosa y permanente”.


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