¿Jornada laboral de 36 horas?: estudio de la UDP muestra impacto negativo en empleo y salarios

10 Marzo 2020 Trabajadores de la Construccion.empleo, trabajo. Foto : Andres Perez10 Marzo 2020 Trabajadores de la Construccion.empleo, trabajo. Foto : Andres Perez OBRAS - EDIFICIO - OBREROS - FAENAS - NEGOCIO INMOBLILIARIO

Informe señala que actualmente las horas trabajadas en Chile están por debajo del promedio de los países de la Ocde cuando tenían un ingreso per cápita similar al chileno hoy. Además establece que solo el 3,6% de los países del mundo tiene jornadas de trabajo menores a 40 horas a la semana.




En medio de la difícil situación actual del mercado del trabajo, donde a nivel país quedan por recuperarse cerca de 800 mil empleos en relación a los que habían al inicio de la pandemia, volvió al debate desde sectores políticos la idea de reducir la jornada laboral.

Un proyecto presentado el mes pasado por un grupo de diputados busca llevar la jornada laboral actual, de 45 horas semanales, a 38 horas. A su vez, uno de los precandidatos presidenciales, Daniel Jadue (PC), dice en su programa que reducirá la jornada a 40 horas, estudiando seguir disminuyéndola hasta 36 hacia finales de un eventual gobierno suyo.

Cuando se introdujo la idea de rebajar la jornada hasta 40 horas, hubo mucho debate sobre sus consecuencias y el gobierno envió su propio proyecto que la rebajaba a 41, pero con mayor flexibilidad, en promedios mensuales. Con mayor razón cabe preguntarse por los efectos de un cambio de 45 a 36 horas, sobre todo si se realiza de forma rápida.

De acuerdo a un estudio realizado por los investigadores del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales, Juan Bravo, Rafael Sánchez y Benjamín Villena, trabajar menos horas tiene algunos efectos positivos si se logra mantener el nivel de producción, ya que se haría lo mismo en menos tiempo, aunque eso es solo hasta cierto umbral. Luego, el producto crece a tasas cada vez menores hasta que se estanca. Menos horas reduce la fatiga, los errores, la accidentabilidad y los conflictos entre la vida personal y laboral, entre otros, a la vez que tiene un impacto positivo en la salud. Pero esos beneficios son cada vez menores mientras menor es la jornada. “Es distinto el efecto de reducir la jornada en 5 horas desde 48 a 43, que de 40 a 35″, señala el informe.

Sin embargo, los costos -enfatiza el estudio-, especialmente en el caso de reducciones mayores, terminan teniendo un efecto más negativo sobre los trabajadores y el empleo. “Una reducción de la jornada laboral de 45 a 40 horas semanales, manteniendo inalteradas las remuneraciones, implica un aumento del costo salarial por hora de 12,5% por cada trabajador que tiene una jornada de 45 horas y que está sujeto a la limitación de jornada. Si la rebaja es a 38 horas el incremento del costo salarial por hora es de 18,4% y si la rebaja es a 36 horas, entonces el aumento es de 25%”, dice el informe.

Al poner en la balanza los efectos positivos, sus ganancias decrecientes y los efectos negativos, el reporte de la UDP sostiene que “los eventuales efectos positivos no serían capaces de contrarrestar en ningún caso el alza del costo salarial por hora, siendo el impacto en los costos cada vez mayor mientras más baja sea la jornada laboral y los beneficios cada vez menores, haciendo inevitable un impacto negativo sobre la generación de empleo formal”.

Así, plantea, “una rebaja de la jornada laboral ordinaria de una magnitud tan significativa, manteniendo una base semanal rígida, con el agravante de la casi nula gradualidad de la reducción, generará destrucción de empleo formal y un impacto negativo en los salarios, pues los beneficios de mayor productividad no lograrán compensar los costos de esta política”. De hecho, se agrega que si bien las propuestas de reducción de jornada han planteado la prohibición de reducir los salarios actuales, “el ajuste salarial ocurre en el tiempo a través de menores reajustes salariales futuros y por la reducción de los salarios de los nuevos trabajadores”.

Asimismo, el documento repasa las investigaciones de lo que sucedió cuando se redujo en 2005 la jornada desde 48 a 45 horas. Según los estudios, “si bien no hubo efectos en la destrucción de empleo en los asalariados del sector privado en la etapa previa a la implementación, sí hubo un impacto negativo en el nivel de empleo (combinando efectos de creación y destrucción) y en los salarios reales luego de implementada la rebaja de jornada. Dicho resultado es consistente con la alta rotación encontrada para el mercado laboral chileno”.

Al analizar la experiencia internacional de países desarrollados, el estudio muestra que la mejor forma de ir reduciendo la jornada laboral es incorporar gradualidad y medidas de adaptabilidad laboral, ya que “es la manera que permite combinar de mejor forma los objetivos de avanzar hacia una reducción efectiva de jornada y evitar impactos perniciosos en la generación de puestos de trabajo”.

En la comparativa con los países de la Ocde, se evidencia que actualmente las horas efectivas trabajadas en el país son 10,7% superiores al promedio de ese bloque de naciones, aunque por debajo de Colombia, Corea del Sur y México (todos pertenecientes a la Ocde). Sin embargo, el promedio anual de horas trabajadas en el momento el que los países de la Ocde tenían el mismo nivel de ingreso per cápita de Chile hoy, es de 2.037, por sobre las 1.941 que tiene Chile actualmente. Es decir, para nuestro nivel de desarrollo ya se trabaja menos horas que el promedio de la Ocde en ese punto.

A nivel mundial, el estudio muestra que el 35% de los países tiene jornada de 48 horas; el 10,2% de 45 horas; otro 10,2% de 44 horas; 40,9% de 40 horas y solo 3,6% tiene jornadas menores a eso.

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