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El atormentado fin de ciclo de Máximo Pacheco en Codelco

Hostilizado abiertamente por el nuevo gobierno y con la mancha final de cifras erradas de producción de 2025, el exministro y alto ejecutivo de empresas ha tenido un cierre intenso: esta semana visitó las faenas, envió una carta a sus pares y se reunió con su sucesor. Luces y sombras de un presidente de directorio que ejerció, en los hechos, como presidente ejecutivo durante cuatro años, nombrado por Gabriel Boric, y cuya continuidad en la mayor empresa de litio del país está en duda.

22/12/2025 - Vocería sobre avances de la Estrategia Nacional del Litio. En la foto, vicepresidente de Corfo, Jose Miguel Benavente; el biministro de Economía, Fomento y Turismo y Energía, Álvaro García; la ministra de Minería, Aurora Williams; y el presidente del directorio de Codelco, Máximo Pacheco. - Foto - Mario Tellez / La Tercera MARIO TELLEZ

Máximo Pacheco Matte, el presidente de Codelco nombrado en marzo de 2022 por Gabriel Boric, termina su período de cuatro años este lunes a la medianoche. El ingeniero comercial de la universidad de Chile, de 73 años, un alto ejecutivo de multinacionales que luego fue ministro de Energía, en el segundo mandato de Michelle Bachelet, será reemplazado por el también ingeniero comercial, pero de la Universidad Católica, consultor privado y director de empresas, Bernardo Fontaine Talavera, 61 años.

En la última milla de su período, Pacheco ha tenido días y semanas intensos. Desde la semana pasada visitó las faenas de la minera y se reunió con ejecutivos y trabajadores en una suerte de gira de despedida. El viernes 15 de mayo fue a El Teniente, entre lunes y martes de esta semana estuvo en Chuquicamata, Radomiro Tomic, Ministro Hales y Gabriela Mistral; el jueves feriado subió a Andina. Solo le faltó Salvador.

En algún momento de ese periplo, también se hizo el tiempo para reunirse con su sucesor, Bernardo Fontaine, quien asume la próxima semana. “Sí, me he reunido con él por largas horas y le he entregado toda la información que me ha solicitado y le he respondido las consultas que me ha efectuado”, respondió brevemente Pacheco a La Tercera sobre Fontaine, quien al asumir dijo que Codelco corría con “una mochila de plomo” que hay que alivianar.

Este miércoles 20, además, Pacheco envió una carta a un centenar de stakeholders nacionales e internacionales de la minera estatal, en la que agradeció al apoyo a su gestión y enumeró los logros de su cuatrienio.

Pero ese mismo miércoles el día no terminó tan bien. A media tarde, Pacheco terminó una sesión extraordinaria de directorio que revisó una auditoría interna que concluyó que la empresa había reportado en 2025 casi 27 mil toneladas, un 2% de su total anual, que no debieron contabilizarse como producción terminada. Fue un desaguisado final -una irregularidad normativa que no afectó los estados de resultados, pero sí la cifra informada de producción- que mancilló el cierre de la presidencia de Pacheco y que alimentó otra de las características de sus últimos dos meses al mando de la compañía: una manifiesta hostilidad del gobierno de José Antonio Kast con el presidente designado por Gabriel Boric.

“Sin control”

Este jueves, el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, se grabó en un video, a propósito del episodio de la producción mal reportada, diciendo a la cámara lo siguiente: “La empresa necesitaba conducción, control y transparencia. Lo que encontramos fue desorden, opacidad y una gestión que no estuvo a la altura de la responsabilidad histórica de Codelco”. Fue otro más de sus públicos reproches a la gestión encabezada por Máximo Pacheco. Ya antes le había mandado mensajes similares, donde hablaba abiertamente de una empresa “fuera de control”, lo que por añadidura contagia a un directorio integrado por personas de derecha, como el exministro Alfredo Moreno.

Pero si bien Mas ha personificado la oposición al presidente del directorio, no ha sido el único en proferir críticas desde el actual gobierno. También lo hizo el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien calificó de autoelogios la descripción que Pacheco hizo del estado de la compañía en la junta anual de accionistas, el 20 de abril. Prevenido de posibles hostilidades, Pacheco dijo ese día: “Codelco no está en crisis”. Fue un inédito round público.

Días antes de esa junta de accionistas, Pacheco se había reunido con Daniel Mas en el piso 12 de Alameda 1449, donde está la oficina del ministro de Economía. Una reunión cordial, pero recelosa. Tres semanas antes, el 31 de marzo, Pacheco se había reunido en Teatinos 120 con Jorge Quiroz, con quien hablaron largamente sobre la empresa y con quien sintió que dio por superado el episodio de 2025, cuando el titular de Hacienda aun no entraba a la campaña de Kast y divulgó un estudio que cuestionó la alianza con SQM, encargado por el grupo Errázuriz. Pese a esa cita, protocolar, hay quienes creen que Quiroz nunca perdonó que el timonel de Codelco haya calificado sus números como “cálculos de una servilleta”.

Con quien no pudo reunirse Pacheco fue con el Presidente José Antonio Kast, a quien pidió, sin éxito, una reunión y terminó enviándole una de las cinco copias impresas de la memoria 2025 de Codelco: otra fue a parar a manos de Gabriel Boric. Los desaires del gobierno llegaron así al máximo nivel, algo que algunos en Codelco atribuyen a la propia personalidad de Pacheco. Cambiado el signo político del gobierno, de izquierda a derecha, era momento de bajar el periscopio, dice alguien que conoce la compañía. Y Pacheco subió el periscopio. Los defensores de Codelco dicen que la acusación de una empresa clamitosa no tiene correlato en el mercado internacional: el spread de los bonos de Codelco en relación con los bonos del Tesoro de Estados Unidos casi no han variado. “Por suerte. Y porque esos bonos tienen el riesgo Chile”, responde uno de sus acusadores.

La andandada llegó al máximo nivel hace una semana, cuando Fontaine fue designado y el propio Kast en persona las emprendió contra Pacheco, tras designar a Fontaine, recordando la junta de accionistas. “Teníamos un presidente del directorio que fue interpelado por el ministro de Hacienda, por el ministro de Economía, porque nos mostraba una situación increíble de Codelco, no asumiendo ningún defecto en una empresa que es de todos los chilenos”, dijo en una pauta.

En privado, el presidente saliente del directorio ha dicho que desde el gobierno se ha llevado a cabo una campaña de demolición de Codelco, una ofensiva coordinada que podría ser preparativa para posibles futuras ventas de participaciones minoritarias de la estatal, como el 49% de El Abra, el 20% de Anglo American Sur, el 10% de Quebrada Blanca o el 50% más una acción de Novandino Litio, la sociedad con SQM que Codelco solo controlará a partir de 2031. Aquello fue propuesto esta semana en La Segunda por el economista Paul Fontaine, quien no tiene parentesco con el próximo presidente de Codelco.

Desde el Ejecutivo afirman que esa directriz no ha sido discutido “específicamente” en el mandato de los nuevos directores de Codelco -además de Bernardo Fontaine, fueron designados Luz Granier y Alejandro Canut de Bon- y que el gobierno corporativo de la empresa es autónomo. Y sí enumeran los hitos negativos de Pacheco del último año para justificar el “descontrol” de la empresa: el accidente de El Teniente, el ocultamiento de información ligado a esa misma división, los atrasos en los proyectos estructurales -algo que se arrastra por varias administraciones- y, la “guinda de la torta”, la producción que no fue en 2025. Por esas razones, Mas decidió mantener y subir aún más el tono de sus críticas a la gestión de Codelco, con un matiz: sin apuntar a los trabajadores.

Quien abrió otro flanco de discusión fue el exministro de Hacienda, Ignacio Briones. Briones calificó a Codelco como una “una empresa desafiada”, por su alto endeudamiento y el retraso de sus proyectos estructurales, y se mostró partidario de abrir una parte de su propiedad como una manera de exponer a la empresa a un test de mercado permanente, algo que debería pasar por una reforma constitucional de difícil aprobación. Sí deslizó críticas a las altisonantes palabras del actual gobierno. “No me gustan estas declaraciones tipo: ‘todos los que estuvieron antes fueron un desastre y nosotros somos los choros que venimos a hacerlo bien’”, dijo Briones, quien también estuvo en el directorio de Codelco, antes de asumir en Hacienda.

Hay quienes en Codelco consideran que es una “barbaridad” desacreditar a la compañía como se lo ha hecho. “¿Quién se querrá venir a trabajar a una empresa sin control?”, pregunta una alta fuente de la empresa que recuerda que el dueño de Codelco, el Estado, retira tres veces más de lo que retiran los propietarios de las mineras privadas, forzándola a contratar más deuda. “El fisco se ha endeudado a través de Codelco”, advierte.

Un exdirector de derecha agrega que las críticas y la instrucción presidencial de “recuperar Codelco” reflejan desconocimiento. “El Presidente no puede instruirle nada al directorio. Eventualmente a quienes él designa, pero nada más”, apunta.

Pacheco, luces y sombras

La carta enviada por Pacheco el 20 de mayo a sus pares destaca los avances en los proyectos estructurales y los 12 joint venture firmados en estos cuatro años con privados, entre ellos el de Noandino Litio. En el gobierno se reconoce en aquello una de las luces de Pacheco: una política de alianzas con privados que seguirán profundizando. La segunda, ubicar bien a la empresa en el concierto global, pero no sin un dejo de sarcasmo. “Se paseó por el mundo posicionando a Codelco”, dice una autoridad.

Alfredo Enrione, director del Centro de Gobierno Corporativo y Sociedad, ESE Business School, de la Universidad de los Andes, cree que la elección de Pacheco por parte de Boric marcó un sello personal. “Pacheco no es un hombre de promedios: saca grandes cosas adelante porque no acepta limitaciones institucionales y empuja fronteras. Esa es su firma personal, y de ahí provienen sus momentos más brillantes; la alianza con SQM y la creación de NovaAndino, el acuerdo con Anglo American, que suma producción sin un dólar de inversión, el sostenimiento del acceso a mercados de capitales en un perfil crediticio en deterioro. Cada uno de esos logros existe precisamente porque Pacheco se niega a aceptar que algo no es posible hacer”, enumera. “Cuando se propone algo, no ceja”, ratifica alguien que ha compartido directorio con Pacheco.

Pero las mismas cualidades, asegura Enrione, explican algunas sombras de su gestión, por la cual rotaron tres CEOS en tres años -Octavio Araneda, luego André Sougarret, ahora Rubén Alvarado- y salieron más de quince ejecutivos senior en el primer año. Enrione apunta a una crítica recurrente. “El chairman asumió funciones de vocería, negociación y representación que la reforma de 2009 había reservado al presidente ejecutivo”, dice sobre la ley de gobierno corporativo. Entre sus pares se repite lo mismo: por carácter, a Pacheco le cuesta no involucrarse en todo.

Prosigue Enrione: “Empujó también el límite entre la voluntad de producir y lo que la operación podía sostener, y entre lo que el directorio debía saber y lo que terminó sabiendo. Codelco vivió, en consecuencia, cuatro años de varianza extrema en ambos extremos del balance. Esta varianza, más que cualquier dato puntual, es lo que el próximo presidente del directorio tendrá que aprender a gobernar”.

Precisamente una de las más seguras decisiones del directorio que la próxima semana tendrá nuevos integrantes será decidir la continuidad de Rubén Alvarado como presidente ejecutivo, quien no llenaba el gusto de la mesa ni de Pacheco.

Pero también deberán resolver lo que ocurrirá con otra posición que Pacheco pretende mantener y que el gobierno, vía Mas, ha cuestionado: su permanencia en Novandino Litio, donde fue designado por dos años a fines de 2025 -junto a Alfredo Moreno y la ya ex directora de Codelco, Josefina Montenegro- e incluso asumió la presidencia. Un eventual cambio el directorio de Codelco deberá resolverlo por mayoría. En una mesa de nueve integrantes, cuatro saldrán de aquí al lunes: ya terminó el período de Montenegro, y el viernes fue el turno de Alejandra Wood y Nelson Cáceres, director propuesto por la Federación de Trabajadores del Cobre, FTC. Pacheco se va el lunes 25. La próxima semana entrarán los tres designados por Kast. Y permanecen Alfredo Moreno, Tamara Agnic, Eduardo Bitran, Ricardo Álvarez y el director de los supervisores, Ricardo Calderón. Más el reemplazante de la FTC, que ya envió su quina con propuestas al nuevo gobierno, pero que no ha sido nombrado.

Pacheco fue designado en Noandino Litio por unanimidad del directorio, pero aquello ocurrió tras una áspera discusión en la que algunos alertaron que no correspondía que siguiera en la coligada del litio si dejaba la mesa de Codelco. Si esa sensación de algunos directores toma vuelo de nuevo, el futuro de Pacheco estará con seguridad fuera de Novandino. “Ese cargo lo debe ocupar alguien afín o cercano al gobierno”, coincide una alta autoridad.

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