El siglo XVIII no sólo fue el de la revolución en Francia, sino también el del origen del movimiento de la Ilustración y, posteriormente, de los pensadores del liberalismo económico como John Locke o Adam Smith. En la misma época, también en Francia, nació la frase "laissez faire, laissez passer", producto de las protestas de comerciantes, en contra de la intervención estatal en la actividad mercantil.

Recordé esa frase en el pasado Chile Day, en donde el Ministro de Hacienda anunció las 10 áreas que se deben mejorar para que Chile sea un "Centro Financiero Internacional", utilizando verbos como permitir y simplificar. Qué mejor que reemprender este antiguo sueño, anunciando la noticia en Londres y, más aún, en un año que cierra una de nuestras peores décadas bursátiles (el IPSA sólo ha rentado aproximadamente un 6,5% en términos reales en 10 años). Hasta ahí, miel sobre hojuelas.

Sin embargo, como Chile no está ajeno a contradicciones políticas-vitales, el 23 de septiembre la CMF anunció un proyecto normativo que hace más difícil el contrato del Market Maker (MM), figura que ha sido clave en el desarrollo de nuestro mercado financiero. En simple, el MM se utiliza cuando la acción de una empresa tiene baja liquidez (o presencia bursátil) y se contrata a una corredora de bolsa para que comience a emitir ofertas de compra y venta de esos títulos accionarios, generando una mayor comercialización de las acciones.

La pregunta es, por qué se quiere restringir el MM si al mismo tiempo queremos ser un centro financiero internacional. La respuesta es "simplista": evitar la elusión tributaria y cumplir con los anuncios que el mismo Ministro hizo en abril, para destrabar la reforma de la modernización tributaria, buscando recaudar más recursos.

Esta medida restrictiva entonces busca aplacar las críticas que señalan que el MM se ha utilizado, en algunos casos, con el único fin de acceder a una exención del impuesto a las ganancias de capital. Esto porque si un MM aumenta la liquidez de una acción, el que vende posteriormente esa acción podría lograr, en paralelo y por otra ley, esa exención que exige que la acción vendida tenga "presencia bursátil".

Resulta al menos paradójico que externamente queramos ser los campeones de la región, anunciando simplificaciones; pero, en forma interna, hagamos las cosas más difíciles para la liquidez y profundidad en nuestro mercado de valores.