El matemático tras del histórico resultado del vóleibol chileno en los Panamericanos

Matematico

FOTO: Cristián León/Top Producciones

José Tomás Lagos estudió ingeniería civil, se tituló de estadístico y es el "scoutman" de la selección. Computador en mano, apuntó todo lo que pasa en la cancha: quién saca, dónde dirige ese balón, quién recibe, cómo recibe, tendencias de comportamiento repetitivo y probabilidades de jugadas, un registro que ayudó a plantear las estrategias de los partidos.




Hace casi 50 años que la selección masculina de vóleibol no llegaba a un Panamericano. Esta semana, deportistas y equipo técnico consiguieron un histórico cuarto lugar en Lima 2019.

Un puesto que tiene varias explicaciones, entre ellas un proceso que lleva más de 10 años a cargo del director técnico Daniel Nejamkin y también el trabajo de un joven estadístico egresado de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) que computador en mano sigue con rigurosidad cada uno de los movimientos que realizan los jugadores nacionales y también los rivales a los que se enfrentan en la cancha.

José Tomás Lagos Aliaga (30) es el "scoutman" de la selección, el encargado de llevar las estadísticas del juego propio y también de los rivales, un rol que ayuda a plantear estrategias de partido y también de entrenamientos. En América, solo Brasil, Argentina, Estados Unidos y Puerto Rico, tiene uno, pero en la mayoría de los países este rol lo asume un profesional ligado al deporte, no a las matemáticas, como en el caso chileno.

"Con los números y los videos, juego el partido antes, durante y después. Ese es mi rol. Se registra todo lo que sucede en la cancha, quién saca, dónde dirige ese balón, quién recibe, cómo recibe, qué tipo de pelotas se atacan en determinada posición, ante determinado pase, tendencias de comportamiento repetitivo, probabilidades de jugadas, distribución. Todos esos números con conexiones gráficas y análisis de video", explica Lagos.

vóleibol nacional

Desde siempre le gustó este deporte y lo jugó mientras estaba en la enseñanza media. Cuando estaba en el preuniversitario en el año 2008, habló con su entrenador del Colegio Sagrados Corazones de Alameda (Santiago) para retomar los entrenamientos. "Como tenía habilidades para las matemáticas y la computación, Álvaro del Campo me pidió que lo ayudará con las estadísticas en los partidos. Me enseñó algunas cosas y en un par de semana armé una plantilla Excel con todos los aspectos que había que revisar. Esa vez me dijo que podía dedicarme a esto", recuerda.

Cuando entró a la universidad optó por la Ingeniería Civil Industrial, guardó esa plantilla y se olvidó de ella hasta el año 2011 cuando acompañó a su polola a un partido de la Liga A1. "Le conté sobre las plantillas que hacía con mi profesor del colegio. Ella me dijo que en Chile nadie hacía este tipo de registros, que no existía".

Fue así como decidió ir a hablar directamente con el DT transandino. "Fui a un partido que tenía la selección menor y hablé con Daniel, le mostré lo que hacía. Esa vez me dijo que mi trabajo era interesante pero que no podía ofrecerme nada. En marzo de 2012 me llamaron para que entrara a la selección".

Ya siendo parte del equipo, le entregaron el software Data Volley y de manera autodidacta aprendió a utilizarlo y literalmente "se enamoró". "Estaba haciendo algo que unía mi pasión por este deporte y mi habilidad matemática. Decidí entonces cambiarme de carrera e ingresé a estudiar Estadística en la PUCV. Viajaba varias veces a la semana entre Valparaíso y Santiago para poder ir a clases y seguir los entrenamientos. Empezamos a ganar torneos, experiencia. En vóleibol el "scoutman" es el que espía al rival también", explica.

La fórmula tras el triunfo sobre México

De su experiencia en Lima destaca el partido ante el seleccionado mexicano. "Ese partido para nosotros fue tremendo. Nunca le habíamos podido ganar y fue el equipo que nos dejó fuera del olímpico. Hice un resumen de 12 partidos: qué pelota atacaban sus jugadores, qué hacían cuando llegaba un determinado pase, revisamos a quién le íbamos a jugar y lo ganamos", cuenta orgulloso.

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José Tomás Lagos

hablando con el técnico Daniel Nejamkin durante un partido en los Panamericanos. FOTO: Cristián León /Top Producciones[/caption]

Pocos equipos tienen un estadístico entre ellos. "La gracia de mi trabajo es que el partido yo lo juego antes de entrar a la cancha, un partido aparte, y voy corroborando lo que se hace en la cancha con el planteamiento que hicimos según los datos de análisis del rival. Durante el partido se tiene que comprobar si se está cumpliendo el objetivo o tenemos que modificar. Cuando termina el partido, yo sigo analizando lo que hicimos, con los números y videos. Tengo permanente comunicación con Daniel. Por eso estoy sentado en la banca. Si no estoy ahí, estamos con el intercomunicador", señala.

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José Tomás Lagos analizando estadísticas del equipo a un costado de la cancha.

FOTO: Andrés Olvera / FMVB[/caption]

"El Tecla" como lo apodan sus compañeros de la selección, sobrenombre con que lo bautizó Nejamkin, está estudiando un Magíster en Estadística también en la PUCV. El estudios y su trabajo como analista de mercado naviero en Lighthouse Chartering seguirán compartiendo tiempo con su rol de estadístico en la selección de vóleibol. Este sábado vuelven todos a entrenar para prepararse para el torneo Sudamericano que se jugará en Chile, con sedes en Santiago y Temuco.

"Somos un país que apareció en el mapa voleibolístico hace poco. Lo que pasó ahora con los Panamericanos es fruto del trabajo que se inició en 2010. Un trabajo de todos, de los jugadores, cuerpo técnico, kinesiólogos, psicólogos. Somos un equipo. Mi aporte es el número duro, el dato científico que ayuda a plantear y ganar un partido", dice Lagos.

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José Tomás Lagos, primero de azul a la izquierda, junto al equipo nacional de vóleibol.[/caption]

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