La incógnita del coronavirus: ¿se “extinguirá” o vendrá una segunda ola?

Samples are prepared for tests for the corona virus at a laboratory in Berlin, Germany, March 26, 2020, as the spread of the coronavirus disease (COVID-19) continues. REUTERS/Axel Schmidt

El Sars, "primo genético" del actual Covid-19, dejó un saldo de 800 muertos en 2003, y tras ser contenido, desapareció. Hoy, especialistas analizan las posibilidades que ello vuelva a ocurrir.




En 2003, un virus surgido al suroeste de China se propagó como pocas veces se había visto hasta entonces. En pleno invierno asiático, alcanzó ciudades y países vecinos provocando pánico entre la población, que desesperada buscaba un tratamiento urgente contra una enfermedad similar a la gripe: fiebre, dolor de cabeza, tos, dolor corporal y dificultades para respirar, con episodios de escalofríos o diarrea.

Muchos fallecerían en los meses siguientes, sobre todo personas de edad avanzada e inmunodeprimidos. El consenso entre los científicos determinó que el virus se había traspasado de los murciélagos a la civeta, y que probablemente el traspaso a los humanos haya llegado en una de las tantas ferias de la región, donde se venden, faenan y cocinan centenares de animales en pésimas condiciones sanitarias.

Menos de un año después, el misterioso virus había llegado a 26 países, infectando a 8 mil personas y matando a casi 800. La situación había llevado a las personas a usar mascarillas, y se cancelaron viajes, se cerraron lugares y se obligó a cuarentenas masivas.

Aquél virus, conocido como el Síndrome Respiratorio Agudo Grave (Sars), y genéticamente similar en un 70% a la pandemia de Covid-19 que hoy afecta al planeta, fue la primera epidemia mortal causada por un coronavirus, uno nunca antes visto en humanos.

Pero ocho meses después del inicio del brote, el mortal virus estaba contenido. Y tan rápido como llegó, “desapareció”.

¿Pero fue tan así? ¿o existe otra posibilidad?

Historia conocida

Los años siguientes, la erradicación del Sars sería elogiada como una gran victoria de la salud pública. La estrategia fue la misma de hoy: aumentar las pruebas, aislar pacientes e intentar su detección en aeropuertos y otros lugares de aglomeraciones.

¿Es posible que el escenario se repita en la actual pandemia de coronavirus? Las evidencias señalan que su contención será más compleja que con su “primo” genético, ya que la tasa de contagio es mayor. Recién en febrero, a tres meses del inicio del brote, los fallecidos por el Covid-19 ya habían sobrepasado a los del SARS. Hoy, los casos van en 887 mil, con 44 mil muertos.

Además, hay que considerar que la “desaparición” de un virus no es nueva: en febrero de 1957, la influenza A (H2N2) apareció en el este de Asia, desencadenando una pandemia conocida como “influenza asiática”, que pasó por Singapur, Hong Kong y EE.UU. dejando 1,1 millones de muertos a nivel mundial. Posteriormente se extinguió.

La segunda ola

El Dr. Roberto Olivares, jefe de Infectología de Clínica Dávila, señala que “estas epidemias a la larga se terminan en la medida en que una gran proporción de la población se infecta y genera anticuerpos, logrando lo que llamamos ‘inmunidad de rebaño’. Se generan muchos inmunes, y protegen a los no infectados porque ya no pueden transmitir la infección”.

“La otra manera de control es con una vacuna. Inmunizas a una gran masa de la población y logras esa inmunidad masiva o de rebaño y así, si viene el virus, ya tienes anticuerpos generados por la vacuna y evitas enfermarte”.

¿Si circulará todos los años como lo hace el virus influenza? Eso dependerá de su capacidad de cambio, que genere variantes que el sistema inmune de las personas no reconozca y genere un nuevo brote como lo hace el virus influenza todos los años”, agrega.

Una funcionaria en el aeropuerto de Santiago controla pasajeros durante la crisis de influenza A (H1N1) en mayo de 2009. FOTO: REUTERS

La Dra. Tamara Pérez, inmunóloga de Clínica Biobío, explica a modo de ejemplo, que “el virus de la influenza muta, no desaparece. Al Covid-19 lo estamos recién conociendo. Por ahora no hay vacuna y sólo genera inmunidad en los infectados que sobreviven, que son la gran mayoría. Por lo tanto, esto lo veremos con el paso del tiempo, no hay que olvidar que este virus es de otra familia”.

Sobre la posibilidad que el virus se adapte a la inmunidad de las personas que ya superaron la enfermedad, la especialista indica que es algo que “sólo el tiempo lo dirá”.

Olivares indica que en general, los coronavirus no son tan cambiantes como los virus influenza. Pero a su vez señala que “habrá que ver qué pasa con este virus en particular”.

“Como todo brote o epidemia, debería terminar en algún momento. Como lo que está pasando en China, esta primera ola está terminando. Pero puede venir una segunda ola”.

“Distinto es si el virus va a desaparecer o no. Eso no se sabe”, sostiene.

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