¿El limón congelado cura el cáncer? Fake news sobre milagrosas sanaciones inundan la red

Existen más de cien cánceres, no uno, y cada vez se reportan más avances en su tratamiento. Sin embargo, aumentan los mitos relacionados con el cáncer, los que sumados el auge de las pseudoterapias, advierten expertos, ponen en riesgo la salud de los pacientes.


El cáncer es la segunda causa de muerte en Chile, tanto en mujeres como en hombres. Y se trata de una patología en aumento: si en 2013 la tasa de muerte por cáncer era de 139 casos por 100 mil habitantes, en 2015 se elevó a 143, según cifras del Ministerio de Salud.

Ese aumento ha ido de la mano también de muchos mitos en relación a la enfermedad y su tratamiento. Algunos ejemplos se pueden encontrar en recomendaciones o videos que se comparten en redes sociales: “Jugo que mata al cáncer en tan solo 48 horas, que ha curado a más de 100 mil personas”; “la cura natural del cáncer, remedio casero”; “la poderosa raíz que cura el cáncer”; “la magia del limón congelado”.

Esos mitos o ideas erradas en relación a la enfermedad, no es algo que se inicie en la era de las redes sociales. Jorge Gallardo, oncólogo de Clínica Indisa, indica que a lo largo de la historia se describen bastantes mitos, las que en un principio eran creencias pseudoreligiosas. “Pero ahora mientras esas van desapareciendo, cobran más fuerza las ‘fake news’ o falsas noticias que son frecuentes en las redes sociales, y que buscan muchas veces vender terapias que no tienen demostraciones verdaderas de su utilidad”, dice Gallardo.

Existen más de cien cánceres, no uno, y cada vez se reporta más y más avances en el tratamiento de estas enfermedades”, indica Gallardo. Sin embargo, se podrían describir más de 100 mitos relacionados con cáncer y más de 25 pseudoterapias, acota.

En el área pseudoreligioso, comenta, está la creencia de que en Brasil hay sacerdotes, en formas de espíritus, capaces de asistir al lugar donde esté el paciente y realizar una extirpación del cáncer, aunque esté absolutamente ramificado. “Hemos conocido del testimonio equivocado de personas que estando con tratamientos científicos, bien conocidos, atribuyeron su mejoría a este mito, desconociendo o minimizando la causa verdadera de su mejoría”, dice el oncólogo.

A la vez, existen muchas ideas sobre por qué viene el cáncer, qué lo causó y muchos cuestionamientos en la línea de “qué hice mal”, señala Nuvia Aliaga Molina, cirujano oncóloga, experta en cáncer de mama y reconstrucción mamaria, de Clínica Las Condes. “Se trata de ideas erróneas sobre la enfermedad, ideas que se han transmitido por años, probablemente muchas en base a tratamientos y creencias antiguas sobre el cáncer”, dice Aliaga.

Rechazo a tratamientos

El problema en esos casos, agrega Aliaga, es que tomar en cuenta estos mitos puede llevar al paciente y su familia a decisiones que no ayuden en el manejo de la enfermedad. Entorpeciendo de ese modo, los tratamientos o medidas de prevención recomendadas por el equipo de salud.

El escenario más complejo se da cuando producto de esas creencias no quieren recibir tratamientos de quimioterapia y radioterapia. Algo que Aliaga, reconoce le ha tocado presenciar. “No es fácil cuando uno los enfrenta. Soy una convencida de que cuando los equipos médicos recomiendan los tratamientos oncológicos lo hacen o hacemos con base científica, luego de discutir responsablemente cada caso en particular”, asegura.

Situación que Gallardo también ve con más frecuencia. Si en el pasado esa negativa se relacionaba con los altos costos que involucraban, y el deseo de no querer dejar endeudada a la familia, “hoy lo he observado asociado a la idea de que existen ‘terapias alternativas, lo cual está creando un problema de importancia en algunos países”.

Es cierto que la quimioterapia y la radioterapia pueden causar efectos secundarios desagradables y a veces graves, explica Gallardo. Pero con los avances recientes las terapias son mucho más toleradas que en el pasado. Por ejemplo, indica, los síntomas como las náuseas y los vómitos intensos son mucho menos frecuentes. “Muchas veces, los síntomas propios de la enfermedad, como el cansancio, la falta de apetito, etc., son atribuidos a las terapias”.

Antonia Toledo, presidenta de la fundación de pacientes Nuevo Renacer, señala que en relación al cáncer de mama también existen muchos mitos. Algunos de ellos son creer que una lesión, como una caída o un golpe en el pecho, puede provoca cáncer de mama. Sin embargo, una lesión puede conducir a un bulto benigno (no canceroso) conocido como necrosis grasa, que se puede formar cuando el cuerpo repara de forma natural el tejido mamario graso dañado.

También se sostiene que la biopsia propaga la enfermedad. “Una biopsia es una de las formas más seguras para diagnosticar el cáncer de mama. Si la enfermedad se propaga, no es a causa de la biopsia“, dice Toledo.

Otra idea, es pensar que el cáncer no se presenta en menores de 40 años. Aunque son menos comunes, explica Toledo, existen casos de cáncer en mujeres incluso de 30 años. Lo mismo ocurre con señalar que los hombres no sufren cáncer de mama, “pero aunque es menos frecuente, por cada 100 diagnósticos en mujeres, hay uno en hombres y es sumamente agresivo. Los hombres también deben realizarse autoexploraciones e informar de cualquier cambio a sus médicos”.

Alimentación

¿La ingesta de azúcar estimula que se propague más rápidamente el cáncer? “No hay ninguna prueba concluyente en ese sentido”, sostiene Gallardo. Si bien las células malignas tienen gran avidez por la glucosa, todas las células del cuerpo, tanto las células sanas como las células cancerosas, dependen del azúcar (la glucosa) para crecer y funcionar, indica el óncólogo. “Dejar de ingerir azúcar no hará que el cáncer crezca más lentamente”.

Un mito muy frecuente actualmente es que se deben ingerir “sustancias alcalinas”, para combatir el cáncer, dice Gallardo. Es así como se recomienda tomar dosis de bicarbonato (sustancia muy alcalina). “Curiosamente a la vez la recomiendan con jugo de limón, que contiene ácido. Hace más de 80 años se describió que las células malignas son más capaces de sobrevivir en ambientes ácidos comparados con células normales. Es ilógico pensar que al aportar sustancias alcalinas estas cambiarían el grado de acidez solo donde están los focos de células malignas, sin producir desequilibrios en la homeostasis de todo el cuerpo. El cuerpo necesita mantener en equilibrio, en rangos normales, el pH del cuerpo”, aclara.

 



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