Primer ensayo en humanos de vacuna contra coronavirus muestra prometedores resultados

Laboratorio en Estados Unidos informó que primeras ocho personas que recibieron dos dosis de la vacuna fabricaron anticuerpos que pudieron detener la replicación del virus, requisito clave para una vacuna efectiva.




Las expectativas mundiales actualmente están enfocadas en una vacuna potencial contra el coronavirus. Actualmente son docenas los grupos de investigación que trabajan contra reloj para desarrollarla.

Ahora un esperado avance se ve prometedor: un laboratorio en Estados Unidos informó que una vacuna experimental muestra resultados seguros en la etapa inicial y que en julio comenzaría la fase de investigación con ensayos clínicos más extensos.

La vacuna, denominada mRNA-1273, resultó ser segura en general y fue bien tolerada en los estudios preliminares, anunció su fabricante, la empresa de biotecnología Moderna. El prototipo fue capaz de estimular una respuesta inmune contra el virus, aseguran.

Los ensayos correspondientes a la tercera fase comenzarán en julio, después de informar datos provisionales positivos en fase uno.

El prototipo de la vacuna fue capaz de estimular una respuesta inmune contra el virus, asegura la empresa de biotecnología Moderna.

Segura y con respuesta inmune

A principios de mayo, Moderna recibió la designación Fast Track de la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unido (FDA) o vía rápida para desarrollar investigación acelerada de mRNA-1273. Luego la FDA la autorizó para comenzar un ensayo de la segunda fase del prototipo.

El Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) del NIH lideró la primera fase del ensayo que consistió un estudio a 45 hombres y mujeres no embarazadas, de entre 18 a 55 años de edad. Los voluntarios, todos sanos, se unieron al estudio en marzo, y a lo largo de los tres niveles de dosis del estudio, produjeron anticuerpos del virus al día 15 después del tratamiento. Ocho de los participantes recibieron dos de los niveles de dosis, y alcanzaron e incluso excedieron los anticuerpos neutralizantes (que bloquean la entrada del virus) que se aprecian en sangre de pacientes que tuvieron Covid-19 y mejoraron.

Los hallazgos dados a conocer hoy, se basan en los resultados de esas primeras ocho personas que recibieron dos dosis de la vacuna. Esos voluntarios, fabricaron anticuerpos que luego se probaron en células humanas en el laboratorio, los que pudieron detener la replicación del virus, requisito clave para una vacuna efectiva.

Se probaron tres dosis de la vacuna: baja, media y alta. Estos resultados iniciales se basan en pruebas de dosis bajas y medias. El único efecto adverso a esas dosis fue enrojecimiento y dolor en el brazo de un paciente donde se aplicó la inyección.

En la dosis más alta, tres pacientes presentaron fiebre, dolores musculares y dolores de cabeza, síntomas que desaparecieron después de un día. La dosis alta se descarta de futuros estudios, no tanto por los efectos secundarios, sino porque las dosis más bajas parecen funcionar tan bien que no es necesaria la dosis alta, indicó el director médico de Moderna, Tal Zaks, “cuanto más baja sea la dosis, más vacunas podremos fabricar”.

Los resultados dados a conocer se basan en pruebas de dosis bajas y medias de la vacuna. El único efecto adverso a esas dosis fue enrojecimiento y dolor en el brazo de un paciente donde se aplicó la inyección.

Álvaro Lladser, Investigador de Fundación Ciencia y Vida, resalta de este avance no sólo comprobó que la vacuna era segura, sino que además pudieron medir que había respuesta inmune frente a las proteínas virales, “los pacientes que recibieron las dosis de la vacuna generaron anticuerpos y no cualquier anticuerpo, sino anticuerpos con capacidad neutralizante, es decir, que bloquean la entrada celular, porque se unen justamente en las llaves que necesitan para entrar a la célula, lo que protegería de la posibilidad de volver a infectarse".

Lo más importante de la fase uno es que sea segura y bien tolerada, sostiene Lladser, lo que se ha demostrado en este caso. Pronto comenzarán una segunda fase, con mayor número de pacientes.

La compañía ahora avanza en la segunda fase que involucra a 600 personas. La tercera fase comenzaría en julio e involucraría a miles de personas sanas.

La fase tres, sin embargo, dice Lladser, es un poco más larga. A mediados del próximo podrían tener resultados concluyentes. "Si en fase uno se busca un bajo número de pacientes, es porque se ve que sea segura y bien tolerada. En la fase tres, en cambio, se busca con un mayor número de pacientes que se expondrán a la enfermedad y lo que se ve que sea eficaz y que proteja, por lo tanto, por ejemplo, se vacuna a personal de la salud que si o si se tiene que infectar”, indica.

La empresa indicó que si los siguientes ensayos resultan positivos, la vacuna podría estar disponible para su uso generalizado a fines de este año o principios de 2021. Así lo indicó el director médico de Moderna, Tal Zaks, que señaló que no saben cuántas producirán, pero que “estamos haciendo todo lo posible para que la mayor cantidad de millones posible”.

El 23 de marzo, la compañía confirmó que estaba aumentando su capacidad de fabricación para la producción de millones de dosis por mes.

La tecnología usada en esta vacuna utiliza un segmento de material genético del virus llamado ARN mensajero o ARNm. La vacuna en investigación dirige a las células del cuerpo a expresar una proteína viral que se espera produzca una respuesta inmune robusta.

Lladser explica que esa técnica considera la información genética del virus. La información genética, va del material genético a las proteínas. “Lo que hace esta vacuna es tomar la información y la mete en una molécula de RNA mensajero que se llama, y ese RNA mensajero ingresa a la célula para producir las proteínas del virus y para que pueda entrar lo mezclan con moléculas de la membrana de la célula”, señala.

En pruebas en ratones que fueron vacunados y luego infectados, encontraron que la vacuna podría evitar que el virus se replique en sus pulmones, y que los animales tenían niveles de anticuerpos neutralizantes comparables a los de las personas que habían recibido la vacuna.

Los científicos del Centro de Investigación de Vacunas (VRC) y Moderna pudieron desarrollar rápidamente mRNA-1273 debido a estudios previos de coronavirus en virus que causan el síndrome respiratorio agudo severo (SARS) y el síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS).

Esa ventaja, les permitió cuando información genética del SARS-CoV-2 estuvo disponible, seleccionar rápidamente una secuencia para expresar la proteína que manifiesta el virus en la plataforma de ARNm existente.

Ese equipo ya habían hecho otros prototipos de vacuna para otros virus. La tecnología de cómo se produce la vacuna es la misma que ya han ocupado. Lo único que cambia es la información genética, explica Lladser: “En sí la producción del ARN mensajero es la misma, solo que cambia la información que va contenida adentro, lo que permite adaptar rápidamente la plataforma de producción a patógenos emergentes como este".

Distinto es cuando se producen las proteínas virales o las partículas para hacer la vacuna, porque ahí necesitan, generar toda esa capacidad. “Hay otros que usan virus atenuados y tienes que generar virus nuevos, por lo tanto, es casi como empezar de cero. En cambio, acá sólo pones la información que está disponible desde enero”, indica Lladser.

Flavio Salazar, director alterno del Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia IMII y vicerrector de Investigación Universidad de Chile, señala que dentro de todas las posibilidades que están desarrollando varios laboratorios en el mundo, la de Moderna es una de las que avanza con más ventaja.

Los actuales resultados no implican un estudio a largo plazo para entender sí sirve o no, para eso tendrían que exponer a la persona al virus, dice Salazar, pero es un avance que la vacuna no genere efectos adversos, es decir, que sea bien tolerada. “Lo otro es que genera inmunidad, lo que es un buen indicador, incluso ellos dicen que producen niveles de anticuerpos mucho mayores que los que se producen cuando la persona ha estado expuesta naturalmente a la enfermedad y después se mejora”, destaca.

Sin embargo, la respuesta inmunológica contra un virus no es solamente a través de anticuerpos. Se debe generar también dice Salazar, memoria inmunológica, “que ante una nueva amenaza el sistema inmune reaccione, mate al virus, pero además quedan células de memoria circulando que ante una nueva amenaza actúa mucho más rápido, lo que hace que uno se quede protegido por un periodo más largo de tiempo”.

Esa memoria inmunológica ahora no está probada en esta investigación. Para poder determinar eso se requieren estudios más largos en un número mayor de pacientes y medir otros parámetros más complejos de la respuesta inmunológica. Pero también se puede probar con algunos experimentos in vitro, desde los propios laboratorios, dice Salazar.

Pero la hora de la verdad, indica Salazar, es cuando se hace en población mayor. Cuando se demuestra entre una población vacunada y otra no vacunada, que son los grupos de control, y luego ver si al estar expuestos a la vida cotidiana, ver si hay mayor o menor número de casos de Covid- 19. "Eso indica que hay una protección de población, porque la vacuna no es solo un tema personal, es un tema de efecto en una población. Por eso no importa que todos se vacunen, sino qie sea una cantidad apropiada de gente para que esa inmunidad permita que el grupo completo quede protegido”, subraya.

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