Se aleja temor de racionamiento de agua: registran la temporada con más nieve en los últimos 15 años en la cordillera de Santiago

Laboratorio de la Universidad de Santiago, ubicado en La Parva, detectó más de 1,5 metros de nieve en los últimos dos meses, lejos de los 30 cm medidos en 2019.




En medio de una gran megasequía, la más extensa desde que existe registro, las últimas precipitaciones han aliviado en parte el panorama. El laboratorio de la Universidad de Santiago, ubicado en La Parva, en plena cordillera de los Andes, registró la temporada con más nieve en los últimos 15 años.

Raúl Cordero, climatólogo de la Usach, explica que en el centro de estudios cordillerano del grupo @AntarcticaCL, ubicado a 2.600 metros de altura, “cayeron más de 1,5 metros en los últimos dos meses (el año pasado solo fueron 30 centímetros en igual rango). Eso quiere decir, hasta cinco veces más nieve que en 2019”.

El académico de la Usach añade que “esto no sucedía desde que comenzó la larga sequía actual, es decir hace más de diez años”.

El centro de estudio, ubicado a 2.600 metros de altura, registró 1,5 metros en los últimos dos meses.

¿Qué motivó este registro? Junio fue el mes de junio de más precipitaciones en la zona central del país desde 2005 y julio fue el con más lluvias desde 2006, considerando julio a la fecha.

Cuando llueve fuerte en Santiago, cae nieve en la cordillera. Se trata de una buena noticia pues en estos dos meses cae la mayor parte de la nieve durante el año en el centro del país”, explica Cordero.

“El derretimiento de esta nieve contribuirá a alimentar los embalses durante la próxima primavera, alejando el fantasma del racionamiento de agua potable para la grandes ciudades de la zona central, incluido Santiago”, argumenta Cordero.

En zonas de mayor altitud, los niveles de nieve superaron los tres metros.

Excluyendo la Antártica, la mayor parte de la nieve en el hemisferio sur está en la cordillera de los Andes, que abarca más de 7.000 kilómetros a lo largo de Sudamérica y es la principal fuente de agua para muchas comunidades, especialmente en el centro de Chile y el centro-oeste de Argentina.

Sin embargo, y a pesar de las precipitaciones caídas durante este invierno, “las tendencias negativas en la cobertura de nieve probablemente continúen en las próximas décadas, afectando las tasas de deshielo y el suministro de agua, especialmente en el centro del país”, lamenta Cordero.

¿Qué pasa en el resto de Chile?

Entre Putre (Arica) y el volcán Osorno, la superficie cubierta de nieve presenta una tendencia a la baja de alrededor de 10% por década. “El promedio de la superficie cubierta de nieve en la última década, es alrededor de un 20% menor que el promedio de la superficie nevada durante las dos décadas precedentes. Esto básicamente significa que se pierden alrededor de 1.200 kilómetros cuadrados de la superficie nevada durante el verano, o el área equivalente a dos veces la ciudad de Santiago”, señala el profesional.

Entre Arica y el volcán Osorno (en la fotografía), la superficie cubierta de nieve presenta una tendencia a la baja de alrededor de 10% por década.

Cordero explica que estos promedios reflejan algunas diferencias regionales interesantes. “La tendencia es mucho más acentuada hacia los extremos. Tanto en el norte de Chile como en el sur del país, la nieve está retrocediendo casi un 15% por década”.

Se trata de un problema global. “Registros satelitales que datan de principios de la década de 1970, muestran bajas pronunciadas en la extensión de las superficies nevadas en el hemisferio norte, especialmente desde 2005. Observaciones basadas en superficie, muestran además disminuciones generalizadas en la profundidad de la nieve en América del Norte, Europa y Asia”, señala el propio Cordero.

El nivel de la nieve, no depende solamente de la temperatura, sino que también de las precipitaciones.

El efecto del cambio climático se nota en las tendencias negativas que afecta la cobertura de nieve. Cordero explica que “ésta no solo depende de la temperatura, sino que es muy dependiente de las precipitaciones. En la próxima década esperamos una combinación negativa de estos factores en la zona central (más temperatura y menos precipitaciones), por lo que no se visualiza una recuperación de la cobertura promedio típica de los años 80″.

“La tendencia a la baja en la cobertura de nieve en la zona central del país, sin duda contribuirá al estrés hídrico que ya afecta a la zona central”, establece Cordero.

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