Sustentabilidad

Alianza internacional busca proteger al flamenco altoandino en el norte de Chile

El flamenco andino, el flamenco de James y el flamenco chileno habitan salares, lagunas y humedales altoandinos cada vez más presionados. Desde San Pedro de Atacama, distintas instituciones impulsan un trabajo colaborativo para conservar estas especies y fortalecer el vínculo de las comunidades con uno de los ecosistemas más sensibles del país.

Flamenco Altoandino. Foto: Sara Undurruaga

En los salares, lagunas y humedales altoandinos del norte de Chile habitan tres especies de flamencos: el flamenco andino, el flamenco de James y el flamenco chileno. Su presencia no solo forma parte del paisaje del desierto, sino que también refleja la salud de ecosistemas únicos, frágiles y cada vez más expuestos a presiones ambientales.

En ese contexto, San Pedro de Atacama se ha transformado en un territorio clave para el desarrollo del Proyecto de Conservación del Flamenco Altoandino, una iniciativa que reúne al Zoo Nacional de Parquemet, Filantropía Cortés Solari a través de Fundación MERI, el programa internacional SAFE Andean Highland Flamingo y el Zoo Conservation Outreach Group, ZCOG.

El proyecto busca contribuir a la conservación de estas aves y sus hábitats mediante una estrategia que combina ciencia, educación ambiental, comunicación y trabajo comunitario. Según destacó Fundación MERI, el objetivo principal es que proteger al flamenco no implica solo resguardar una especie emblemática, sino también cuidar los ecosistemas altoandinos de los que depende y fortalecer la relación de las comunidades locales con su patrimonio natural.

Uno de los hitos recientes de esta articulación fue la Semana del Flamenco Altoandino, realizada durante abril en San Pedro de Atacama. La instancia reunió durante seis días a escuelas, comunidad local, actores del territorio y equipos científicos en torno a la protección de estas aves, y culminó con el 5º Festival del Flamenco, desarrollado a fines de abril en la Reserva Elemental Puribeter y que reunió cerca de 200 personas.

Así, la presidenta ejecutiva de Filantropía Cortés Solari y de Fundación MERI, Francisca Cortés Solari, destacó que “la ciencia debe pasar de la investigación al impacto. Lo anterior supone una conversación con el Estado y, sobre todo, una alianza entre el sector público, privado y la sociedad civil. A su vez, es la educación, el diseño y la comunicación lo que finalmente le da sentido al trabajo científico, porque es lo que llega a la comunidad y despierta el interés por una especie tan hermosa como el flamenco”.

En esta línea de colaboración, la dimensión comunitaria ha sido uno de los ejes centrales del proyecto. Como parte de las actividades, los equipos involucrados realizaron una gira por escuelas rurales, entre ellas Camar, Solor y Río Grande, acercando contenidos de educación ambiental a niñas, niños y comunidades locales.

En ese contexto, Cortés Solari destacó el valor del encuentro territorial que se genera a partir de esta iniciativa: “Lo más valioso del Festival es el intercambio de experiencias entre quienes viven en el territorio, los niños que se vuelven Guardianes y Embajadores del Flamenco, los operadores turísticos, el municipio y la comunidad científica. Ese tipo de articulación es lo que transforma el territorio.”

Además, la campaña gráfica del Festival obtuvo en 2023 un reconocimiento internacional de diseño e impacto comunicacional, y se ha consolidado como identidad visual permanente del programa, reforzando el rol de la comunicación como herramienta para acercar la conservación a nuevas audiencias.

El proyecto también se vincula con una red internacional de conservación. Chile es el país base del programa SAFE, Saving Animals From Extinction, Andean Highland Flamingo de la Association of Zoos and Aquariums, AZA, que actualmente avanza en la elaboración de su segundo plan quinquenal, proyectado para el período 2026-2030.

“SAFE representa un compromiso de los zoológicos y acuarios de la AZA con la conservación y recuperación de poblaciones de las tres especies de flamencos Altoandinos que se encuentran en Latinoamérica. El programa, liderado por ZCOG, apoya las actividades científicas, educativas y de alcance en comunidades locales de los actores claves en Chile que están promoviendo la conservación de flamencos Altoandinos en el país, como el Zoológico Nacional y Filantropía Cortés Solari a través de Fundación MERI”, explica Dr. Daniel Hilliard, Executive Director de ZCOG y Líder del programa SAFE Andean Highland Flamingo de la AZA.

Otras iniciativas de conservación

De forma complementaria a este proyecto colaborativo, desde hace ocho años el Zoo Nacional de Parquemet lidera el Programa de Conservación de Flamencos Sudamericanos, una iniciativa propia que integra campañas científico-educativas y monitoreo satelital de las tres especies presentes en Chile: flamenco chileno, flamenco andino y flamenco de James.

En el marco de este programa, actualmente se han instalado 23 transmisores satelitales en flamencos altoandinos y uno de ellos corresponde al marcaje de un flamenco chileno, algo inédito en la historia ecológica de nuestro país, ya que por primera vez se tiene un registro satelital de esta especie. Estos dispositivos, diseñados como pequeñas “mochilas” de solo 30 gramos, permiten monitorear la posición y velocidad de vuelo sin interferir en el comportamiento natural de las aves.

El encargado de la Unidad de Educación, Conservación e Investigación del Zoo Nacional y líder del proyecto flamencos, Guillermo Cubillos, explicó la importancia del uso de esta tecnología, que “tiene como objetivo caracterizar el uso del espacio en relación con sus conductas clave, tales como la alimentación, la reproducción y el cuidado parental. La continuidad de este monitoreo resulta fundamental, ya que incrementa la representatividad de la especie en el conjunto de datos disponibles, fortaleciendo la robustez de los análisis. En consecuencia, esta información permite generar inferencias más precisas y fundamentadas, contribuyendo de manera significativa al diseño de estrategias efectivas para la conservación de la especie”.

Recientemente, el Programa de Conservación de Flamencos Sudamericanos obtuvo la acreditación internacional por parte de la Asociación Latinoamericana de Parques Zoológicos y Acuarios (ALPZA) que lo reconoció como una contribución al conocimiento de los flamencos altoandinos en investigación, educación ambiental y trabajo con comunidades.

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