Estudio revela por qué el T. Rex tenía brazos tan pequeños en relación a su cuerpo y cabeza
Una nueva investigación basada en el análisis de 85 especies de dinosaurios asegura haber descubierto a qué se debe el tamaño de sus brazos, los cuales tenían alrededor de 90 centímetros de longitud.
Durante décadas, científicos se han dedicado a estudiar por qué el Tyrannosaurus Rex tenía brazos tan pequeños en relación a su cuerpo y cabeza, lo que ha dado lugar a diferentes hipótesis.
Como referencia, el cuerpo de este dinosaurio podía alcanzar más de 12 metros de longitud en los adultos de mayor tamaño, mientras que sus brazos tenían una longitud aproximada de 90 centímetros.
Entre las hipótesis que se han sugerido, se encuentra la posibilidad de que los hayan utilizado para inmovilizar a sus presas, captar la atención de potenciales parejas o reducir el riesgo de ser mordidos.
Hasta el momento, la comunidad científica no ha llegado a una conclusión al respecto.
Sin embargo, una nueva investigación asegura haber descubierto a qué se debe el tamaño de sus brazos.
Por qué el T. Rex tenía brazos tan pequeños, según una investigación
Un estudio publicado a finales de mayo en la revista Proceedings of the Royal Society B concluyó que los brazos del T. Rex tenían ese tamaño a raíz de una compensación evolutiva, la cual fue causada por el crecimiento progresivo de su cráneo.
La investigación se basó en un análisis de 85 especies de dinosaurios y fue liderada por el estudiante de doctorado del Departamento de Ciencias de la Tierra del University College de Londres, Charlie Roger Scherer.
En una entrevista con CNN, el también autor principal del estudio afirmó: “Si eras un dinosaurio con un cráneo muy robusto, lo más probable era que tuvieras extremidades delanteras muy pequeñas”.
“Y realmente no importa tu tamaño: podrías pesar una tonelada o diez. Si tenías un cráneo fuerte, tenías brazos relativamente pequeños”.
Scherer explicó que “a la evolución no le gusta tenerlo todo a la vez”. Más bien, dijo, tiende a priorizar ciertos elementos por sobre otros.
“Si quieres concentrarte en usar la cabeza para abatir presas grandes, no te conviene esforzarte en mantener los brazos largos y con garras, porque probablemente no los vayas a necesitar. Así que la evolución, en cierto modo, dice: ‘Ya no necesitamos los brazos, así que vamos a reducirlos y a invertir más energía en mantener el cráneo fuerte y usarlo como arma principal’”.
El autor principal del trabajo precisó que, previamente, otras investigaciones ya habían sugerido una relación entre la disminución del tamaño de los brazos y el crecimiento del tamaño del cráneo en dinosaurios carnívoros.
No obstante, afirmó, esta es la primera en identificar esta tendencia en cinco grupos diferentes de dinosaurios. Junto con ello, agregó, aporta evidencia estadística a la teoría.
El equipo analizó las extremidades anteriores y los huesos del cráneo de 85 especies de dinosaurios, a partir de fósiles y recopilaciones recientes de datos científicos.
Asimismo, crearon un método para cuantificar la resistencia del cráneo. Consideraron factores como el tamaño general, la forma en la que encajan los huesos y la fuerza de la mordida.
Con esto, pudieron clasificar los cráneos en una escala.
Al analizar los resultados, vieron que el T. Rex obtuvo la puntuación más alta.
De acuerdo a los investigadores, la reducción del tamaño de las extremidades fue un rasgo evolutivo que se dio en diferentes especies no relacionadas.
Aquello, dijo el autor, varió entre los grupos. Mientras algunos dinosaurios redujeron primero el tamaño de los dedos, otros priorizaron el acortamiento del antebrazo.
“Siempre hay un factor común que lo explica. Todos cazaban animales que requerían un poco más de fuerza para ser abatidos, razón por la cual desarrollaron un cráneo tan fuerte”, comentó al citado medio.
Scherer explicó que, a medida que sus presas aumentaban su tamaño, estos dinosaurios intensificaron sus ataques haciendo que su cabeza fuera más grande y fuerte, lo que a su vez afectó en el tamaño de sus brazos.
En sus palabras: “Todo se abordaba de cabeza, por lo que esta se convertía en lo único que entraba en contacto con la presa. Esa era la forma más fácil de abatirlas, en lugar de saltar o luchar con las garras”.
Respecto a los brazos del T. Rex, el investigador dijo que “obviamente cumplían alguna función, de lo contrario, no los tendrían”.
Sin embargo, reconoció: “Desconozco cuál es esa función exacta, pero espero que podamos averiguarlo con un poco más de trabajo”.
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