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Soy abogada y estas son las claves si estás pensando casarte (o no) después de los 50

Cada vez más personas rehacen su vida en pareja después de los 50, pero especialistas advierten que la decisión también tiene implicancias legales y patrimoniales que vale la pena conocer.

Soy abogada y estas son las claves si estás pensando casarte (o no) después de los 50. FOTO: Pexels

Cada vez más personas deciden rehacer su vida en pareja después de los 50 años.

Pero junto con el amor, también aparecen preguntas sobre patrimonio, herencias y protección legal que muchas veces pasan inadvertidas hasta que surge un conflicto familiar.

Así lo advierte María José Castro Acosta, académica de la Clínica Jurídica de la Facultad de Derecho de la Universidad Andrés Bello, quien sostiene que casarse en esta etapa de la vida implica diferencias importantes respecto de quienes lo hacen a edades más tempranas.

“A diferencia de las parejas jóvenes, quienes se casan después de los 50 generalmente ya tienen patrimonio propio, hijos de relaciones anteriores y estructuras familiares más complejas", explica.

“Por eso, el matrimonio también debe entenderse como una decisión jurídica y patrimonial”.

Soy abogada y estas son las claves si estás pensando casarte (o no) después de los 50

Las claves del matrimonio

Uno de los puntos clave, según la especialista, es que el matrimonio genera efectos legales automáticos que no existen en una convivencia informal.

Entre ellos, derechos hereditarios, obligaciones económicas recíprocas y la definición de un régimen patrimonial.

La convivencia por sí sola no genera un estatuto jurídico completo. Muchas veces se requieren actos adicionales, como testamentos o contratos, para producir efectos similares a los del matrimonio”, señala.

En Chile, si la pareja no pacta un régimen distinto, el matrimonio queda sujeto por defecto a una sociedad conyugal, lo que puede implicar que ciertos bienes adquiridos durante la unión pasen a formar parte de un patrimonio común.

Por lo mismo, Castro recomienda analizar previamente alternativas como la separación de bienes o las capitulaciones matrimoniales, especialmente cuando ambas personas ya poseen activos, inversiones o sociedades previas.

“Es fundamental revisar la situación patrimonial antes de casarse. No solo hablamos de bienes, sino también de deudas, herencias futuras y responsabilidades familiares”, afirma.

¿Y las herencias?

Las herencias son otro de los temas sensibles, especialmente cuando existen hijos de relaciones anteriores.

En esos casos, el cónyuge sobreviviente comparte derechos hereditarios con los hijos, lo que puede transformarse en foco de disputas si no existe planificación previa.

“El cónyuge hereda junto con los hijos y no puede excluirse a estos últimos. Por eso, herramientas como el testamento son clave para ordenar adecuadamente la sucesión”, explica.

Soy abogada y estas son las claves si estás pensando casarte (o no) después de los 50. Foto: Pexels

La académica agrega que muchos conflictos en matrimonios tardíos surgen por diferencias en aportes económicos, disputas sobre bienes adquiridos durante la relación o tensiones entre familias ensambladas.

“Estos problemas suelen intensificarse cuando no hubo acuerdos claros antes del matrimonio. La planificación jurídica ayuda precisamente a prevenir conflictos futuros”, sostiene.

Los beneficios legales del matrimonio

Pese a ello, Castro enfatiza que el matrimonio sigue entregando beneficios legales relevantes frente a otras formas de convivencia.

Especialmente en materias como pensiones de sobrevivencia, derechos de alimentos y protección frente a enfermedad o incapacidad.

“Casarse después de los 50 no es solo una decisión emocional. También es una decisión jurídica. La clave está en tomarla con acuerdos claros y planificación”, concluye.

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