No tienen tienda física ni publican sus campañas en medios. Es prácticamente imposible que, si compras alguna de sus prendas, te encuentres con alguien vestida igual, porque solo trabajan con colecciones cápsula y ediciones limitadas. Las marcas de ropa que por estos días logran conectar con esa esquiva y diversa generación Z usan como principal medio de comunicación las redes sociales, y como mayor publicidad a sus usuarias.