¿Creación propia o IA? Las acusaciones de plagio que remecen a la literatura mundial
El haitiano canadiense Thélyson Orélien defiende su obra tras ser retirado del premio Goncourt, mientras el debutante nigeriano Jerry Falade denuncia sesgos raciales tras perder un acuerdo de 2 millones de dólares. Ambos están cruzados por el tema de la IA.
Thélyson Orélien (38) lo desmiente enfático. “Es una calumnia y una herejía”, afirmó en un texto remitido a la agencia France-Presse (AFP) a través de su editorial francesa, Grasset. El escritor haitiano residente en Canadá ha sido acusado de que su última novela C’était ça ou mourir, está hecha en su gran mayoría con uso de Inteligencia Artificial generativa.
Pasa que C’était ça ou mourir es uno de los fenómenos de la temporada literaria en Francia, país donde en general la literatura caribeña y africana suele leerse. La novela narra en primera persona la historia de Jonas Dorléon, un profesor que huye de su país, Haití, atrapado en la violencia de las bandas. Comienza entonces un peligroso periplo por 12 países hasta llegar a Canadá.
“Se dice que C’était ça ou mourir fue escrita por una inteligencia artificial. Es una calumnia y una herejía. Recurrí alguna vez a herramientas [de este tipo] para hacer investigaciones […] Pero ninguna frase de este libro fue creada por una máquina”, aseguró Orélien en una declaración pública.
“Este libro, lo escribí yo mismo. Nace de mis heridas y de las de los demás migrantes. Esa herida del exilio de la que no se sana. Esta novela es el fruto de ello, es el fruto de mi trabajo, es mi creación”, añadió.
Orélien explicó que empezó a escribirla “en el otoño de 2017″, en el frío Quebec, Canadá, donde vive desde 2010, tras haber dejado Haití. “Terminé un primer borrador de este texto en 2019″, precisó.
Eso sí, Orélien no salió indemne, porque sobre la larga sombra del plagio se viene acomodando sobre él desde hace años. Porque en sus inicios como autor, escribió columnas de opinión para Mondoblog y La Presse a principios de la década de 2010. El problema es que varias de ellas resultaron ser plagios y ahora Orélien terminó por admitir el haber “cometido errores inaceptables” al retomar textos de autores de renombre tras su llegada a Canadá.
“Tenía poco más de 20 años, seguramente quería ir demasiado rápido, sin tener en cuenta realmente todo lo que aún me quedaba por aprender. Quería escribir, leía mucho […] Pero admirar no me autoriza a tomar, a atribuirme textos que no son míos”, afirmó. “Lo lamento profundamente y pido disculpas”.
Por lo pronto, la reconocida Academia Goncourt, que otorga el premio literario más prestigioso de Francia, retiró a Orélien de su lista de aspirantes para este año.
El caso Falade
Pero ese no es el único caso de escritor con supuesta ayuda de IA que ha remecido al mundo editorial en los últimos días. El joven nigeriano Jerry Adedayo Falade pasó, en cuestión de horas, de protagonizar la mayor venta editorial para un autor debutante a convertirse en el centro de un escándalo global.
Ocurre que su novela inédita Llámame, esconderé el cuerpo, de género policial, recibió una oferta de adelanto más de 2 millones de dólares (1,5 millones de libras esterlinas) por parte de Minotaur, propiedad de Macmillan US (uno de los gigantes editoriales de los Estados Unidos), en una subasta con 14 participantes. El plan era publicarlo en 2028. Una locura dentro del mundo editor para un escritor joven y debutante. Como pasar del fútbol barrio directo al Manchester City.
Sin embargo, su agente terminó por retirar el título del acuerdo. ¿qué pasó? Según la información recibida por The Guardian, el proceso se frustró por sospechas ante el uso de IA en buena parte del manuscrito.
Un correo electrónico enviado a las editoriales por los agentes de Falade, al que tuvo acceso el señero matutino británico, decía: “Jerry Falade produjo un manuscrito increíble que nos deslumbró, al igual que a los principales profesionales del mundo editorial. Lamentablemente, ya no podemos verificar cómo se desarrolló el manuscrito desde su origen hasta su finalización”.
El comunicado continuaba: “Durante el proceso de envío, revisamos el manuscrito con Jerry en busca de información sobre IA y confiamos en su afirmación de que se había escrito sin utilizar IA como recurso en el proceso de redacción o edición. Ya no podemos corroborar esa afirmación, por lo que retiramos el libro”.
El agente del autor a cargo de la operación, Marc Gerald, señaló al The Guardian: “Nos sentimos fatal por haber publicado esto y por la polémica que ha provocado. El libro en sí es genial; sea como sea que se haya escrito, es asombroso”.
El joven nigeriano respondió enfático en declaraciones al mismo medio, negando la acusación y afirmando que el trasfondo del asunto tiene que ver con una cuestión racial.
“Tres autores negros firmaron importantes contratos editoriales este año, pero posteriormente todos vieron sus contratos cancelados o interrumpidos tras las sospechas sobre el uso de IA. Parece existir la preocupante suposición de que cuando un escritor negro produce una obra que atrae mucha atención, es imposible que sea suya. Mientras tanto, hay escritores blancos populares que han mencionado públicamente el uso de IA en sus procesos de escritura y siguen teniendo éxito”.
“En mi caso, empezaron a circular rumores y, en seis horas, mi agencia me despidió, se suspendieron los contratos y se emitieron comunicados de prensa”. Agregó que las herramientas de detección de IA “son ampliamente conocidas por generar falsos positivos”.
También señaló que la novela había “pasado por lectores, correctores, editores y equipos de adquisición de numerosas editoriales… Si el manuscrito hubiera mostrado indicios genuinos de haber sido generado por IA, es difícil creer que ninguno de esos profesionales experimentados lo hubiera notado".
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