Culto

Del cementerio general a la Alameda: la historia de la cripta de Bernardo O’Higgins

Con ocasión del Día del Patrimonio, se abrirá al público el complejo bajo la Plaza de la Ciudadanía en que se encuentra el monumento funerario con los restos del prócer de la independencia de Chile. Un hito que se gestó con la repatriación de sus restos desde Perú. Acá la historia.

Del cementerio general a la Alameda: la historia de la cripta de Bernardo O’Higgins

Luego de una breve ceremonia de exhumación en el cementerio general de Lima, los restos del libertador Bernardo O’Higgins, fallecido en la capital del Perú en 1842, fueron embarcados en el Callao rumbo a Valparaíso. Fue la culminación del trabajo de una comisión designada especialmente para la ocasión.

“En el Callao [la comisión] fué recibida por el Prefecto i demas autoridades civiles i militares i con los honores de ordenanza que hicieron los cuerpos existentes en la plaza i todos los buques de guerra surtos en la bahia, fué conducida a bordo de la corbeta O’Higgins la urna que contenia los restos del ilustre difunto [sic]“, informó el encargado de negocios de Chile en el Perú, Joaquín Godoy, en una misiva para el ministro de RR.EE, fechada en Lima, el 3 de enero de 1869.

Los restos de O’Higgins llegaron a la capital algunos días después, en medio de un fervor patriótico. Se trataba de un anhelo largamente esperado, pues desde el gobierno de Manuel Bulnes se habían intentado gestiones para la repatriación. Finalmente por tratativas de personeros como Benjamín Vicuña Mackenna y el hijo del prócer, Pedro Demetrio, se logró generar una ley de repatriación y fue la mentada comisión, presidida por el vicealmirante Manuel Blanco Encalada, la que viajó hasta Lima para concretar la exhumación.

¿Una curiosidad del viaje a Perú? como joven teniente segundo de la Armada de Chile embarcado en la corbeta O’Higgins, participó el futuro héroe de Iquique, Arturo Prat Chacón, entonces de 21 años.

Bernardo O'Higgins

Acorde con el estatus de O’Higgins como héroe de la independencia, Pedro Demetrio encargó la construcción de un monumento funerario en su honor, el que donó al estado de Chile. Se trata de un hipogeo esculpido en mármol de carrara por el artista italiano, Rinaldo Rinaldi. Este se instaló originalmente en el patio 27 del Cementerio General (recinto creado precisamente durante el gobierno de O’Higgins).

El monumento funerario mide seis metros de alto. En su base se puede leer el siguiente texto: “Aquí yacen esperando la resurrección de la carne el Excelentísimo Señor Don Bernardo O’Higgins, Director Supremo y Capitán General de la República de Chile, su patria. Murió en la serenidad de los justos el 24 de octubre de 1842″.

Al estilo de la época en que se facturó, el monumento está cargado de simbolismos. En un costado hay un hombre joven sentado con un tambor, luciendo el gorro frigio, símbolo de la revolución francesa, que a su vez simboliza la lucha por la libertad. Además lleva consigo un fasces, antiguo símbolo romano de autoridad.

En otro costado se ve a una mujer sentada con pluma y un libro, simbolizando la ley, el conocimiento y la ilustración, pilar intelectual del movimiento independentista americano. Asimismo, se observan dos piezas en relieve que representan la abdicación de O’Higgins en 1823 y un ángel que entrega una corona. También se observa un trofeo de armas, compuesto por una armadura romana, dos escudos, banderas y hachas. Estos recuerdan las batallas en que el prócer participó, como Rancagua, El Roble, Chacabuco, etc.

Monumento funerario de O'Higgins, en 1917. Santiago : Hume y Ca. Disponible en Biblioteca Nacional Digital.

El monumento funerario de O’Higgins permaneció en el Cementerio General hasta entrado el siglo XX. Con ocasión del bicentenario del nacimiento del prócer, se promulgó la ley N°17.783, del 4 de octubre de 1972. Esta dispuso la creación de un “un gran monumento conmemorativo de las glorias de la Patria, en el que se sepultarían los restos de los héroes y próceres nacionales que participaron en la gesta de la Independencia de Chile” (Ley N°17.783, 1972, art. 1).

Ese gran monumento se concretó años después con el DS n°155, el que estableció: “A contar del 20 de Agosto de 1979, los restos mortales del Libertador, General don Bernardo O’Higgins Riquelme, permanecerán en el sitio denominado ‘Plaza del Libertador, General O’Higgins, Altar de la Patria’”. Es decir, de un monumento cívico a los héroes de la República, se pasó a una suerte de altar para el “padre” de la nación.

Con ocasión de los trabajos de remodelación del barrio cívico, a tono con la conmemoración del Bicentenario de Chile, el conjunto fue transformado en la actual Cripta del Libertador, que incluye el monumento fúnebre. El recinto, emplazado bajo la actual plaza de la Ciudadanía, fue reinaugurado el 10 de marzo de 2006 y abierto al público.

En la actualidad, la cripta también contiene los restos de dos soldados sin identificar que fueron exhumados del Mausoleo Militar de Santiago. Uno de ellos, corresponde a los restos de un cuerpo encontrado en la zona de Chorrillos, donde se libró la batalla del mismo nombre en la Guerra del Pacífico. Por ello es que el lugar también se conoce como Panteón de los Héroes, acaso como un guiño al plan original.

La cripta donde reposan los restos de O’Higgins podrá ser visitada con ocasión del Día del Patrimonio. Quienes así lo deseen podrán acercarse desde el sábado 30 de mayo, de 10:00 a 17:00 horas (horario continuado).

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