El GAM inconcluso: el difícil derrotero de un proyecto postergado por años y el lamento del mundo cultural
Tras años de espera para completar el sueño de 1971, la cancelación de la Etapa 2 deja al país sin su infraestructura cultural más ambiciosa. El sector lamenta la falta de alternativas ante el cierre de una obra clave para las artes, incluyendo una sala de espectáculos que se alzaría como única en la capital.
Un balde de agua fría fue el anuncio que la semana pasada dio el subsecretario de las Culturas y las Artes, Carlos Lobos. Mediante un oficio informó que se cancelan las obras de ampliación del Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM). Era la llamada “Etapa 2″.
Entre otros aspectos, el reducto contaría con una importante ampliación, aspirando a alcanzar una superficie total de 38 mil metros cuadrados, consolidándose como la mayor obra de infraestructura cultural en el país y como un nuevo polo de desarrollo artístico y ciudadano en el centro de Santiago.
Dicha infraestructura albergaría una gran sala con capacidad de hasta 2.500 espectadores, que sería la principal sala de espectáculos de carácter público del país, además de convertirse en una de las más modernas de Latinoamérica.
Pero todo ha quedado en nada. En el documento el funcionario explicaba que la decisión pasaba por razones presupuestarias. Por ello, no es posible “dar continuidad al contrato adjudicado a su empresa” que asciende a los $ 114 mil millones.
“Teniendo en cuenta las recientes restricciones que la Dirección de Presupuesto ha informado a ese ministerio, la viabilidad de la iniciativa en cuestión se verá afectada, pues la situación presupuestaria no permite solventar el contrato asociado a la obra” y remata: “En este contexto, y en resguardo del interés fiscal involucrado, se procederá al término anticipado del contrato conforme lo establece el artículo 148 del Reglamento para Contratos de Obras Públicas”.
La decisión fue lamentada por el directorio de la institución mediante un comunicado: “Lamentamos la decisión, entendiendo que es un proyecto relevante para el sector cultural y la ciudadanía, al que dedicamos mucho esfuerzo y trabajo”, señalaron desde la institución. Y agregaron: “Hoy somos una institución sólida y estable que ha logrado llevar adelante con impacto su vocación pública durante casi 16 años”.
El gobernador metropolitano, Claudio Orrego, también reaccionó. En entrevista con T13 Radio comentó: “El edificio Gabriela Mistral es probablemente uno de los centros culturales más importantes de Santiago. No quiero pensar que lo que viene del gobierno anterior se va a dejar a medias porque estamos en un ‘gobierno de emergencia’. Quizás uno podría hacer un esfuerzo de pedir un préstamo internacional que alivie la situación de la caja fiscal”.
Desde la industria de los espectáculos también se lamentó la decisión. La Asociación Gremial de Empresas Productoras de Entretenimiento y Cultura (Agepec), que reúne a las compañías de conciertos del país, reaccionó en un comunicado público. “El GAM es un espacio esperado por años: ubicado en el corazón de Santiago, es el centro cultural más importante de la región y está inserto en un barrio de alto valor turístico como Lastarria. Su ampliación no solo busca fortalecer la oferta cultural, sino también activar el entorno, aportar a la recuperación del centro y contribuir a mejores condiciones de seguridad a través de mayor circulación y vida urbana”.
“En un contexto donde es necesaria la reactivación y dinamización económica, resulta contradictorio que se detengan proyectos de esta envergadura, especialmente si no se exploran alternativas que permitan dar continuidad a una obra clave para el país”.
“Frente a este escenario, surge una pregunta necesaria: ¿por qué, en lugar de detener completamente este tipo de iniciativas, no se analizan fórmulas de colaboración público-privada que permitan viabilizar su desarrollo? Si existe claridad sobre la magnitud del impacto, también debiera existir apertura a nuevas soluciones", y rematan: “Sin infraestructura, no hay desarrollo posible”.
En rigor, los promotores de shows ven el panorama con pesadumbre: la sala que se levantaría en el GAM era observada como una alternativa atractiva para montar desde espectáculos musicales hasta obras de teatro, sobre todo en una capital que no goza de demasiados recintos para el ocio.
El columinsta de La Tercera sobre temas de urbanismo, Rodrigo Guendelman, opina: “Tengo una gran tristeza por la decisión que se ha tomado respecto de la segunda etapa del GAM. Es un proyecto fundamental para revitalizar el centro de Santiago y dejar de tener un elefante blanco en plena Alameda. Es, además, una sala que permite realizar eventos que hoy no se pueden hacer ni en Santiago ni en Chile, lo que amplía las alternativas de eventos culturales para nuestro país. Es un proyecto de Estado que si se cancela ahora, tomará nuevamente muchos años para poder reactivarse. Y finalmente, ya hay miles de millones de pesos invertidos para el inicio de su construcción, a lo que hay que sumar otros miles de millones de pesos por paralizar la obra”.
El arquitecto y urbanista Ricardo Abuauad, director del Campus Creativo UNAB y profesor UC, opinó de manera similar a este medio: “El centro de Santiago sufrió gravemente durante el estallido, y la zona alrededor de Baquedano, de la que el GAM forma parte, fue el epicentro de ello. Recuperar el área ha costado años y millones, y ahora que por fin vemos un avance claro, dejar esta pieza inconclusa amenaza el éxito de todo lo demás. La larga fachada del edificio sobre la Alameda, el eje principal de la ciudad, le da una visibilidad que hace imposible soslayar esta ruina en lento deterioro. El futuro de todo el Barrio Cultural Santa Lucía es incompatible con ella. De alguna manera su presencia ahí recuerda la 'teoría de las ventanas rotas’: mientras no se termine hay una sensación de degradación que da licencia para nuevos desmanes", y remata señalando: “La ciudad, el barrio, y todos los que esperamos ver esa notable y premiada obra terminada -de una vez por todas- llevamos demasiado tiempo esperando”.
Historia de un coloso
La Etapa 2 del GAM era un proyecto que pretendía convertir el edificio en un moderno centro multipropósito. Fue anunciado como uno de los proyectos estrella del segundo gobierno de Michelle Bachelet, en 2014. Y todo parecía ir bien, puesto que el 24 de diciembre de 2015 se puso la primera piedra. La idea era que estuviese listo en 2017, para que luego la misma mandataria cortara la cinta y se sacara la foto al año siguiente. Eso, en teoría.
Pero vinieron desastres sacados de otra película: la obra se inundó por el desborde del río Mapocho, en 2016. Luego, en 2018, la constructora española Ecisa, a cargo de la obra, se declaró en quiebra y nunca pudo finalizar el proyecto. Ahí se paralizó. Después vino el estallido social, donde los muros del GAM y de la obra sirvieron de improvisado lienzo para los rayados y las consignas. Y como si fuera poco, la pandemia del coronavirus de 2020 impidió el nuevamente el andar.
Fue la administración de Gabriel Boric cuando se reanudaron -por fin- las faenas para la culminación de la obra. El exmandatario lo anunció en su cuenta pública del 2024. “Vamos a cumplir con este compromiso de dotar al país de un gran centro nacional de excelencia para las artes escénicas y musicales en el eje central de la capital. Y lo vamos a hacer recuperando el tiempo perdido, pues se lo debemos a la comunidad de artistas nacionales y a la sociedad chilena”, indicó el en ese entonces Jefe de Estado. La idea es, de una vez, terminar el proyecto para entregarlo a la ciudadanía.
“Ese triángulo patrimonial de la ciudad de Santiago se va a convertir en un gran complejo cultural abierto a la ciudadanía, tal como fue concebido durante el gobierno del Presidente Allende en 1971″.
Y las obras estaban avanzando. La sala sería de un tamaño similar a la del Teatro Municipal de Santiago, que tiene capacidad para 2.500 espectadores. La idea era que fuese un espacio multipropósito acondicionado para altas exigencias tanto técnicas como artísticas, con escenotecnia de primer nivel. Esto contemplaba acústica asistida, proyector de cine, incorporación de iluminación con tecnología LED y una sala climatizada.
Estaba estipulado que esta ampliación tuviera un escenario de mil metros cuadrados y 42 metros de ancho, con plataformas móviles, que se pueden subir todas juntas o por separado. Esto permitiría montar varias escenografías y diversos espectáculos en paralelo. Es decir, se podrían guardar y cambiar escenografías al mismo tiempo sin mayor problema, esto da la ventaja de que no se perderán días en montaje y desmontaje. También incluye un foso de 25 metros de profundidad para orquestas. Además, la sala tendría un nivel de suelo con asientos retráctiles, lo que la convertía en un centro de primer nivel.
Y eso no era todo. El edificio iba a tener tres accesos: por calle Namur, por calle Villavicencio, y además desde el interior del actual GAM, a través de los niveles 1 y -1. Y como broche de oro, el proyecto contemplaba que en calle Villavicencio se construyera una plaza, que conecte con la actual plaza zócalo del GAM y con la explanada del Ministerio de Defensa, ubicada a un costado. Asimismo, en uno de los pisos superiores del edificio, mirando a la calle Villavicencio, tendrá una terraza con un restorán. El costo total del proyecto estaba estimado entre 70 y 80 mil millones de pesos, y su entrega estaba contemplada para el 2027. Habrá que ver si en algún momento -de nuevo- el proyecto se retoma.
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