Pedro Cayuqueo salta a la ficción con Wekufe: “En el conflicto mapuche hay material para sagas policiales”
Conocido por sus publicaciones de historia y crónica, el autor irrumpe en la narrativa con una historia de suspenso, sesgos raciales y violencia en el corazón de La Araucanía. Un debut que abre una trilogía marcada por el género negro y la riqueza de la cosmovisión mapuche.
Con cierto pudor, el periodista Pedro Cayqueo (50) le hace una confesión a Culto. “Siempre se dice que los periodistas, en especial aquellos que cultivamos la crónica, somos novelistas frustrados y confieso que hay algo de verdad”.
Ocurre que el hombre conocido por libros de no ficción como la saga Historia secreta mapuche, o The Wallmapu, decidió cruzar el charco. Del lago de la no ficción, a la mar océano de la ficción. “La crónica es un género que cabalga entre el periodismo y la literatura, por lo que transitar a la narrativa lo veo como un paso natural”, apunta.
Por ello, Cayuqueo debuta en la ficción con la novela Wekufe (Planeta). Una novela del género policial en el que narra la historia de un asesino en serie en el corazón selvático de La Araucanía, terreno que le es conocido. “Me incliné por la novela negra porque es de mis géneros favoritos y también porque al inicio me costó muchísimo inventar una ficción, crear un mundo nuevo que es lo que hacen los grandes novelistas. Concluí que eso estaba reservado para ciertos genios de las letras y como había trabajado tantos años con hechos, con noticias verificables en mi reporteo del conflicto en la Araucanía, lo más sabio no era inventar algo nuevo, era más bien reproducir lo que ya sabía y agregarle un poco de merkén. Eso es Wekufe”.
Wekufe, decíamos, es una novela negra que cuenta cómo un asesino comienza a segar las vidas de los descendientes de colonos europeos y propietarios agrícolas, mutilando los cadáveres de una manera que parece más cercana a un ritual. Los propietarios, que han padecido décadas de conflicto mapuche, apuntan al olvido por parte del Estado como causa del problema; un joven mapuche cuidador de autos es acusado como autor de los hechos por un fiscal que busca más gloria que justicia, pero una detective traída desde Santiago -la subcomisario Salazar- opina otra cosa. También tiene su mirada un veterano periodista policial de la zona, Roberto Jara. Pronto los hechos se suceden más complejos y una dimensión casi mágica comienza a formar parte del escenario. Cualquier cosa puede ocurrir en el espesor de los bosques del Wallmapu.
Wekufe se instala en la novela negra. ¿Qué te atrae especialmente de este género para contar esta historia?
Son varias cosas. Está la similitud del género con el trabajo periodístico, es decir, quien reportea siempre busca desentrañar un misterio, revelar algo a partir de indicios, testimonios y cierto olfato. Es lo mismo que hace el personaje principal de una novela negra, sea la subcomisario Salazar en mi libro o un investigador privado como Heredia en la obra de Díaz Eterovic. Luego, me atrae el potencial de radiografia social que tiene el género y que permite explorar zonas grises de nuestra realidad, algo que hay de sobra en el conflicto sureño. Y también me atrae el arquetipo clásico de sus personajes: el policía o el reportero escéptico, el poderoso corrupto, el marginal que habita en los bordes y luego todo ese repertorio de seres peligrosos, sean asesinos en serie, mafiosos, terroristas o monstruos mitológicos.
¿Qué puede hacer la ficción que no podía hacer la crónica?
Inventar sucesos, tramas, personajes. Los periodistas sabemos que nuestro oficio tiene un compromiso ético con la verdad y con los hechos reales. La literatura de ficción, en cambio, tiene absoluta libertad creativa y eso da infinitas posibilidades para explorar historias, crear mundos, personajes y diálogos. Lo único que se debe cuidar es que sea una invención coherente, además de bien escrita por supuesto.
¿Cómo fue el proceso de escritura? ¿Realizaste algún taller literario o trabajaste la novela de manera más solitaria?
Fue un proceso solitario, sin talleres ni nada por el estilo. Solo dejé que fluyera la escritura apelando a lo ya aprendido tras dos décadas de oficio y un best seller a cuestas como lo es Historia secreta mapuche (2017). Debo confesar que la idea de Wekufe rondaba en mi cabeza hace al menos seis años. Nació, de hecho, como una propuesta de guión para una película o serie que incluso envié a Fábula, pero coincidió que ellos estaban filmando Sayén y sin espacio para otro proyecto. Luego la dejé guardada en una carpeta por varios años, hasta que en este verano decidí que fuera mi primera novela. Para ello me encerré un par de meses en una cabaña de la precordillera sureña con harta cafeína y Starlink de copiloto. Fue lo mejor que pude hacer. Dudo que hubiera podido escribir este libro en Viña del Mar donde vivo actualmente. No, debía hacerlo en estrecho contacto con la atmósfera, el clima y los paisajes rurales que empapan cada capítulo.
¿Qué significó convertir la Araucanía, un territorio que conoces profundamente, en el escenario de una novela policial?
Es mi región y la encuentro una de las más hermosas. Yo vivo en la zona central por temas laborales, pero el sur está siempre presente como una añoranza. Su belleza paisajística llega a ser abrumadora y también la fuerza de los elementos que allí se manifiestan: volcanes activos, grandes ríos y lagos, una costa nada de pacífica. Y si a ello le sumas inviernos largos y brumosos, tienes todo para ambientar un “mapu noir” o “noir araucano” como Wekufe. Siempre me pregunté por qué la literatura o el cine y las series no aprovechaban de mejor forma todo lo que la Araucanía, o Gulumapu para nosotros los mapuche, ofrece para ambientar historias. ¿Sabes de donde viene Gulumapu, el nombre que los mapuche damos a esa parte de Chile? De “tierra humeda”. Neruda llamaba a Temuco la “capital mundial de la lluvia” y muy extraviado no estaba.
¿Cuánto pesa en la realidad de La Araucanía esa dimensión intangible, mágica o imaginaria que aparece en la novela?
Haría la distinción entre quienes somos mapuche y quienes no lo son. Para nosotros la dimensión “mágica” está muy presente, es parte de nuestro ethos cultural. Desde niño crecemos escuchando historias relacionadas con fuerzas y seres de la naturaleza que no vemos, pero que sabemos están ahi, vigilantes. No son buenos ni malos porque la naturaleza no sabe de categorías cristianas o filosóficas, son nomás y respetarles es un mandato. Hay quienes plantean que los mapuche creamos nuestra lengua para comunicarnos con ellos y no solo entre humanos. De allí su nombre, mapuzugun, el habla de la tierra. En nuestra concepción de la vida lo intangible cohabita con nosotros, siempre y transgredir aquello acarrea consecuencias. ¿Cuánto de esto conocen quienes no son mapuche? Muy poco, me temo. Tristemente a nadie se lo enseñan en la escuela.
En la novela hay una tensión entre los crímenes que ocurren y la interpretación que se construye sobre ellos. ¿Te interesaba explorar cómo una sociedad llena los vacíos de información con sus propios prejuicios, miedos e imaginarios?
Absolutamente, es lo potente de la novela negra como radiografía social. Hay también, como autor, un respeto por sus códigos esenciales, uno de ellos las múltiples interpretaciones y miradas que sobre un mismo suceso pueden tener las personas. Son miradas siempre distorsionadas por intereses personales, miedos, culpas y también prejuicios. Luego, es el lector quien debe armar el rompecabezas. Lo importante es la verosimilitud de lo narrado y en el conflicto mapuche hay material de sobra para no una, sino para decenas de sagas policiales que nos permitan escudriñar en esas zonas oscuras del comportamiento humano. Para mí tanto la Operación Huracán como el caso Luchsinger-Mackay tratan de un descenso a los infiernos de sus involucrados, en eso no me pierdo.
La novela combina policial, suspenso y elementos de terror y ritualidad. ¿Cómo trabajaste ese equilibrio entre la investigación criminal y una dimensión más sobrenatural?
Fue lo más desafiante de Wekufe y créeme que se pone aún más cuesta arriba en el segundo libro de la saga y donde lo sobrenatural adquiere todavía mayor protagonismo. Creo que la clave es hacerlo de manera adulta, es decir, de manera documentada y estudiosa del folclore, la mitologia o cosmovisión que se pretenda utilizar, sin caricaturas ni abordajes burdos. Cuidar, una vez más, la verosimilitud de lo narrado y esto es válido para novelas o series de streaming. “True Detective” es un gran ejemplo de cómo se puede fusionar suspenso policial clásico con terror sobrenatural. En su cuarta temporada, ambientada en Alaska, es la cosmovisión inuit la que articula tanto el misterio criminal como el terror psicológico de la serie. Wekufe, guardando las proporciones, busca lo mismo, pero en versión mapuche.
Las víctimas son descendientes de colonos y propietarios agrícolas, y en la novela aparece un discurso de inseguridad que atribuye los crímenes al conflicto de la zona. ¿Cuánto de esa mentalidad está presente hoy en La Araucanía?
Mucho más de lo que me gustaría reconocer. El conflicto existe, hay zonas rurales donde no es recomendable transitar, pero no todo lo que acontece en la Araucanía trata de los mapuche o del activismo radical como muchos suponen. La novela aborda esa mentalidad y la pone en discusión. Algunas veces su origen está en la desinformación, otras en prejuicios raciales arraigados, pero en mi experiencia como periodista diría que hay un origen que es tal vez el más determinante: los políticos y su falta de escrúpulos. Construir un enemigo público y hacer campaña con el miedo les permite a varios ganar las elecciones trotando. Y lo saben.
Hay un elemento particularmente inquietante: que los crímenes puedan ser interpretados desde prejuicios o imaginarios previamente instalados sobre el mundo mapuche. ¿Querías jugar con esa expectativa del lector?
Más que jugar, me interesaba exponer esos prejuicios. Hay una narrativa instalada sobre los mapuche que habitualmente los transforma en los sospechosos de siempre. Sucede con uno de los personajes centrales del libro, Millanao, quien a ojos de muchos se vuelve demasiado pronto el culpable perfecto. Soy consciente que los prejuicios raciales son de ida y vuelta; también los mapuche los tenemos respecto de los huincas y así lo expongo en el libro a través de otros personajes. Es una de las maravillas de la novela negra; actuar como un espejo donde la sociedad pueda ver reflejadas sus pequeñeces, turbiedades y miserias.
En la novela, la prensa aparece como parte de la construcción del caso. Después de tantos años trabajando como periodista, ¿qué querías decir sobre la manera en que los medios convierten un crimen en relato?
Temazo el de la prensa y su rol en la instalación de relatos. Pasé dos décadas reporteando el conflicto para diversos medios, incluida La Tercera, y si algo he concluido es que el periodismo nacional es parte del problema. Dicho en simple, nunca aclara, más bien oscurece todo el tiempo. De esa constatación nace el personaje de Roberto Jara, este reportero, veterano de la prensa sureña y un escéptico que descree de todo y de todos. Es quien producto de su experiencia y buen olfato ilumina el camino de la subcomisario Salazar y también de los lectores en la búsqueda de respuestas. Un gran discípulo de Kapuściński, sin duda.
Después de Wekufe, ¿sientes que acabas de abrir una nueva etapa como novelista? ¿Ya tienes alguna otra historia o género dando vueltas?
Sí, claramente es una nueva etapa y la quiero disfrutar. Actualmente estoy abocado a la saga que inaugura Wekufe y que continuará al menos con otras dos novelas de suspenso policial y misterio. En otros géneros tengo ya escrita una novela juvenil, muy en la onda de J. D. Salinger y me gustaría explorar más adelante la novela histórica. La guerra de Arauco es un período fascinante y escasamente novelado, no descarto que hacia allá transiten también mis futuros pasos. Quiero aclarar a mis lectores más antiguos que no abandonaré la crónica periodística. En noviembre se publicará mi libro Breve historia mapuche del siglo XX y en 2027 verá la luz un bello libro sobre viajeros en el Wallmapu del siglo XIX, ambos con Catalonia. Hay libros para rato.
Lo último
Lo más leído
2.
3.
4.
Algunos leen, otros se informan. Aprovecha esta oferta única.
Plan Digital+$4.120 al mes, de aquí hasta fin de año SUSCRÍBETE