Por Claudio VergaraJovanotti: “Hoy América Latina hace la mejor música del mundo, como Mon Laferte o Ana Tijoux”
El astro italiano, de fama enorme en su país y que gozó de efervescente éxito durante los 90 en Chile, viene el Festival Bamba del Parque O'Higgins y habla con Culto de sus recuerdos del Festival de Viña, de su fanatismo por Roberto Bolaño y Pablo Larraín, y de cómo un viaje en auto a Isla Negra marcó para siempre su vida sentimental.

Tras la noche del 12 de febrero de 1995, Jovanotti (60) tuvo un plan. En esa jornada, el artista romano debutó en el Festival de Viña del Mar y conquistó a una audiencia flechada con un estilo donde convivían el rap, el pop, la música latina, los sonidos bailables y, sobre todo, frasecitas pegajosas cantadas en un español acechado por el italiano, aquellas en que proclamaba Penso positivo, L’ombelico del mondo o Serenata rap. Es posible que la Quinta Vergara -y el país- nunca antes haya escuchado algo así, habituado a cantantes que llegaban desde Italia hinchados en voces melodramáticas y ardorosas, como Umberto Tozzi o Riccardo Cocciante.
Pero Lorenzo Cherubini, su verdadero nombre, quería festejar la victoria de modo mucho más privado. “Entonces, al otro día alquilé un coche para visitar la casa de Pablo Neruda en Isla Negra con la que en ese entonces era mi amor desde hace poquísimo tiempo”, cuenta el intérprete, para luego concluir su relato de pasión con un final feliz: “Ahora es mi mujer y tenemos una hija. Estamos casados desde hace 30 años. Pero en ese momento, éramos una pareja muy fresca. Fue un viaje muy romántico hasta Isla Negra. Esa casa increíble de Neruda es un lugar mágico. Mi amor se fortaleció en Chile. O mi amor nació en Chile. Los lugares donde fuiste feliz son los lugares que nunca olvidas en la vida”.
Es posible que Jovanotti nunca se olvide de Chile porque ahí no sólo fue feliz; sus canciones también alcanzaron una resonancia inusitada, trepando por radios, programas de televisión, fiestas y el gusto masivo, precisamente porque transmitían un goce difícil de resistir. Quedó para siempre: Jovanotti piensa positivo.
Pero el aludido, en contacto vía Zoom con Culto, también propone una teoría. O varias: “Chile fue el otro país después de Italia que mejor recibió mi música. Para mí, hay muchas cosas cercanas entre Chile e Italia. Son la misma manera de entender la música. Porque mi sonido es música latina sin los estereotipos de la música latina. En Chile también era importante la fiesta, el baile, el groove, la rítmica, la lírica y creo que mi música tenía todo eso. También romanticismo. Yo era un joven en los 90 y Chile también era un país joven que estaba despertando de una dictadura y quería libertad, una nueva forma de música, de cine, de todo. Creo que ahí enganchamos. Me recuerdo con entusiasmo a Chile con una idea de futuro nuevo, más moderno, más libre, de sentirse parte del mundo. Después de años en que Chile estaba cerrado al mundo, los 90 fueron años muy importantes. Esos países despertaban y los jóvenes querían música, sentirse parte del mundo”.
Mucho antes de la llegada de la democracia chilena, el hombre que tuvo en Gimme five su primer hit pudo ser testigo de la realidad plomiza que vivían los ciudadanos del país, como consecuencia de la dictadura, la persecución política y el exilio. “Cuando yo era niño se hablaba mucho de Chile en Italia, en los 70 y los 80, porque la sociedad italiana se dividía mucho ante Chile. Por un lado, estaba la iglesia, que agrupaba a todo el mundo de derecha y la Democracia Cristiana, y por otro teníamos a un Partido Comunista muy fuerte. Y Chile era una palabra controvertida. Algunos decían que esos países necesitaban gente como Pinochet, hombres fuertes. Otros decían que necesitaban libertad, una democracia. Yo era un niño y escuchaba todo eso, aún no tenía un juicio. Pero en esa época recuerdo a Inti-Illimani, que fueron muy famosos en Italia, me gustaba mucho la imagen de un joven barbudo, con poncho. Era fantástica. Era extraña. Nueva. Diferente”.

Luego de ese cara a cara con expresiones artísticas como Inti-Illimani, el romano admite que se siguió alimentando de cultura popular chilena y se nota: en este diálogo puede mencionar con naturalidad a artistas como Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Roberto Bolaño, Ana Tijoux, Mon Laferte o Pablo Larraín, como si todos fueran eslabones de un mismo linaje.
“Roberto Bolaño es un gran amor, uno de los más grandes novelistas de todos los tiempos. A veces leo una de sus frases y me pregunto: ¿cómo lo hizo? Pablo Larraín también hace excelente cine, es uno de los directores destacados que tenemos hoy en el mundo”.
También con cierta elocuencia, puede trazar el rumbo geográfico que alguna vez lo llevó a recorrer Chile en bicicleta: “He hecho la carretera austral desde Puerto Montt hasta Tierra del Fuego. Un mes y medio. Una maravilla. Después, regresé dos veces. Una, he hecho toda la costa hasta Antofagasta. Y otra, he hecho desde La Serena a San Pedro de Atacama”.

En un par de días más, Jovanotti podrá revalidar su afecto por Chile cuando llegue a integrar el festival Bamba, el que se realizará el 24 y 25 de octubre en el Parque O’Higgins. Él estará el primer día, coincidiendo con Marc Anthony y Juanes (entradas en Ticketmaster). De hecho, fue el propio colombiano -también parte de la organización de la cita- quien lo telefoneó para invitarlo a Santiago, por donde no pasaba desde 2014, cuando fue parte de Lollapalooza Chile en el mismo parque.
“Me invitó, pero yo soy un extraterrestre en ese lineup. Todo es latino. Hay gente que me gusta mucho, como Fito Páez, o Marc Anthony. O Bomba Estéreo. Voy con mi banda, que es muy buena. No tengo la lista de canciones. Voy a pensar cuando esté allá, mirando al público, mirando la atmósfera. Ahí lo voy a decidir”.
Sin embargo, es probable que Jovanotti tenga mucho que hacer en una instancia como Bamba: su último álbum, Le Connessioni, apareció el pasado 27 de septiembre, justo cuando el músico cumplía 60 años, y es una síntesis de colaboraciones con ilustres tan diversos como Sergio Mendes, Manu Dibango o Amadou & Mariam. Además, ha reactivado su fe en la música de este lado del mundo: “Hoy Latinoamérica está produciendo la mejor música del mundo, como Milo J. Ese joven argentino es increíble. Gran calidad. O Mon Laferte. O Ana Tijoux. Es mucho mejor de lo que hace Norteamérica, que está haciendo música de mucha menos calidad en el pop”.
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