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Sabrina Carpenter en Lollapalooza: un debut digno de una showgirl pop (y con arresto internacional)

La estadounidense, gran ícono del pop, se presentó en Lollapalooza cerrando el escenario Cenco de la primera jornada. Un show masivo y esperado que cumplió expectativas y demostró su variada propuesta. Baile, calidad vocal y una performance completa. En resumen: una showgirl moderna que entiende los escenarios y también el ritmo con el que se baila hoy.

Siendo casi las 22:15, llega el gran cierre de la primera jornada de Lollapalooza 2026, por lo menos en escenario Cenco. Es el turno de Sabrina Carpenter, una de las artistas pop más grandes del momento y también uno de los principales atractivos de esta versión del festival.

La carrera de Carpenter no es nueva. Lleva más de diez años en la industria musical y algunos más en el mundo de la actuación; sus primeros papeles los obtuvo como chica Disney y ya durante los últimos años se dedicó casi exclusivamente a lo sonoro.

Su presentación en Chile causó mucha expectación: ¿Vendrá con el show completo? ¿Va a adelantar algo del nuevo disco? ¿Quién será la persona arrestada previo a cantar Juno? Su nivel de fanaticada también se vio con los outfits de miles de asistentes que vistieron botas cowboys, faldas y elementos alusivos a la cantante, con brillo y corazones, principalmente.

La última vez que Sabrina Carpenter estuvo cerca de tierra chilena fue en noviembre de 2023 cuando se presentó como telonera en el Eras Tour en los shows de Argentina. Esta oportunidad de actuar codo a codo con Taylor Swift, la estrella del pop por excelencia, le permitió catapultar su carrera a nivel internacional. Para ese momento ya había lanzado emails i can’t send, un álbum reflexivo y melódico que comenzaba a separarse de lo que había sido su etapa en la marca del ratón.

Con himnos como Feather y because i liked a boy, comenzó a encantar a una fanaticada que no haría más que crecer en los años venideros. Hoy, es una artista con doce nominaciones Grammy y ganadora de dos gramófonos: Mejor performance en solitario pop y Mejor álbum pop, este último por Short n’ Sweet, el disco que indiscutiblemente, la lanzó a la fama. Man’s best friend, el más reciente, recibió varias nominaciones pero ningún premio; aún así, la crítica coincide en que es su mejor trabajo hasta el momento.

Un show de talla mundial

La producción de Lollapalooza ya había adelantado que el escenario Cenco Malls aumentó sus dimensiones para recibir a la intérprete estadounidense, pues tanto su show como el de Chappell Roan –coetánea que cierra el domingo–, llegan prácticamente con la escenografía original de sus presentaciones en solitario, algo poco común en estas instancias de festival, pero que las y los fans agradecen.

Una vez que termina Deftones, el público corre para llegar a la otra plataforma mientras suena ABBA, una de las principales referencias de la estadounidense. Y finalmente, llega el momento.

El escenario está repelente de pasarelas y escaleras, con una S y una C unidas por un corazón. Una producción de talla mundial que destaca. Aparece con un body verde y botas blancas, a juego con el micrófono.

Es un concierto que no se detiene, repasa los grandes éxitos de sus dos últimos discos, dejando totalmente en el olvido los primeros de su trayectoria. Pero no es necesario, su música de hoy es lo suficientemente envolvente y llamativa para cumplir las expectativas. Así lo es también su calidad vocal, que fluye entre altos y bajos, cantos, narraciones y susurros. Con bailes y coreografías que se dejaron ver en los shows anteriores y también en sus videoclips –muy cinematográficos– y que las y los fans corean junto con ella, dentro de lo posible, porque la cantidad de asistentes a este cierre de jornada es masiva.

Manchild, Tears, Busy Woman, Taste, Please please please y, por supuesto, Espresso no podían faltar. A fin de cuentas, Sabrina Carpenter tiene varios éxitos estratosféricos, pero sus álbumes como conjunto son lo que funciona con el pop actual: no basta solo un hit, tiene que ser una artista que mantenga coherencia entre el sonido, su presentación sobre las tarimas y su modo de darse a ver.

Una popstar imperdible

Que empiece con Busy Woman tiene un significado incluso metafórico. En poco más de tres años se convirtió en una de las cantantes pop más famosas, y eso no fue solo suerte, también una estrategia planificada y una versatilidad que es necesaria para escalar así de rápido.

Toda la escenografía digital hace referencia a décadas anteriores, guiños a los 70s y 80s con programas de televisión, comerciales y tipografías antiguas. A fin de cuentas, ella es una showgirl y merece un show de televisión para brillar. Todo entre shots, bailes elegantes y letras sobre aquellos hombres que la han decepcionado.

La influencia de sus antecesoras es clara: Madonna, Britney Spears, Shania Twain. Cowboy, pop y baladas que se mezclan en un sonido novedoso y absolutamente funcional, comercialmente hablando.

En Lollapalooza el show se mantiene casi en su totalidad, las secuencias que normalmente se hacen al final de una plataforma en forma de corazón aquí se realizan al inicio del escenario. Así, la artista interactúa, escucha al público y se emociona con los gritos típicos de los fans en Chile.

Da una sorpresa y canta el tema Never getting laid en acústico. Hace referencia constante a que es su debut en tierra chilena y que, por supuesto, ha escuchado buenas experiencias de otros artistas en el país, sobre todo en la fama de grupos ruidosos.

Tears es otro de los grandes momentos. Con un cambio de vestuario que hace alusión al videoclip que protagoniza junto a Colman Domingo. Y, claro, el icónico dance break no podía faltar. Así como Bed Chem, canción para la que incluso trae una cama en forma de corazón.

El segmento Juno

Uno de los momentos más esperados fue la antesala de Juno, canción que toma su nombre de la película protagonizada por Elliot Page y Michael Cera. Esto porque en cada concierto escoge a alguien entre el público para ser arrestado por su hermosura; en ocasiones anteriores han sido fans directamente o personalidades como Anne Hathaway, Margaret Qualley, Jack Antonoff e incluso Joe Kerry –actor de Stranger Things y líder de la banda DJO, que se presenta este sábado en Lollapalooza–.

La sorpresa de esta noche fue internacional: HorsegiirL. La rapera que se identifica como caballo y que arrasó en el escenario Perry. “Es mi primer caballo”, dijo entre risas la artista. Por otra parte, la posición de Juno fue ella sosteniendo la bandera chilena.

A pesar de que es la primera vez que Carpenter presenta este show en Latinoamérica, este lleva su tiempo. Y, por supuesto, no ha estado libre de polémicas. Al inicio del tour hubo decenas de denuncias que hacían referencia a una performance subida de tono que las niñas no debían ver. La respuesta de la artista fue breve, pero categórica: mi show no es para niños. Así dejó atrás su paso por Disney, aquella huella que la seguía manteniendo en el mismo lugar.

Con fuegos artificiales, Sabrina Carpenter dejó Lollapalooza luego de Espresso, y de repetir el Chi, chi chi, Le le le un par de veces más. “No puedo esperar para volver”, dijo.

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