La caída final de Teixeira y Havelange
<P>La FIFA difundió ayer las actas de la justicia suiza en contra de ambos directivos, quienes recibieron sobornos por US$ 20 millones. </P>
La corrupción y el nepotismo en el fútbol, particularmente en el medio sudamericano, vivieron ayer uno de sus episodios más escandalosos, luego de que el Tribunal Federal Suizo liberara a la prensa y a la FIFA algunos expedientes del proceso judicial al que fueron sometidos Joao Havelange y Ricardo Teixeira, dos de los directivos más influyentes en la historia de Brasil y, en el caso del primero, presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) entre 1974 y 1998.
Havelange, carioca de origen belga y que incluso ha sido vinculado al tráfico de armas, fue suegro de Teixeira, quien, según las versiones de la prensa local, fue puesto a la cabeza de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) durante 22 años.
De hecho, el ex yerno de "Don Joao" quería también alcanzar la presidencia de la FIFA y, para tal efecto, siguió los consejos de Havelange, quien le recomendó liderar la realización de la Copa del Mundo 2014 en Brasil y que, luego de eso, tendrían la ocasión de hacerse cargo del sillón en Zurich, en reemplazo del suizo Joseph Blatter.
Ya en marzo pasado, cuando comenzaron a trascender las informaciones sobre los sobornos que había recibido en su condición de directivo, Teixeira tuvo que renunciar a la CBF y al Comité Organizador Local de la Copa del Mundo, poniendo así fin, a los 63 años de edad, a su carácter de "delfín" de Havelange y Blatter.
"Es un paracaidista, cuyo suegro lo colocó al frente y que supo jugar de acuerdo con las reglas del juego para mantenerse en el poder", estimó Juca Kfouri, periodista brasileño y uno de los principales investigadores de los problemas del fútbol.
Según las actas reveladas ayer, Havelange y Teixeira recibieron US$ 20 millones como sobornos de la empresa ISL para ganar los derechos de transmisión televisiva de los mundiales. Los documentos sostienen que ambos se comprometieron a devolver parte de esos recursos mal habidos y que, incluso, Blatter sabía de tales prácticas, aunque él "y ningún suizo" recibieron dinero alguno.
La revelación golpea directamente al otrora intocable Havelange, de 96 años, quien vive en su natal Río de Janeiro y que hoy aparece con pocas posibilidades de defensa o de contraatacar, ya lejano de los círculos de poder, debido a su edad y a sus problemas de salud.
Teixeira es quien más "estímulos" habría recibido de ISL, empresa de marketing deportivo que quebró poco antes del Mundial 2002, y que dejó a la FIFA con problemas financieros cercanos a los US$ 239 millones.
En medio de la sucesión de denuncias, Havelange se vio obligado a renunciar a su condición de presidente honorario de FIFA y miembro vitalicio del Comité Olímpico Internacional, que amenazó con abrir un expediente en su contra.
Teixeira vive ahora en Miami, sostenido esencialmente por los US$ 50 mil que recibe cada mes como asesor externo de la CBF, uno de los últimos resabios de su ya desaparecida influencia.
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