Educación

20 años del sistema nacional de aseguramiento de la calidad de la educación superior

Andrés Bernasconi y Renato Bartet, presidente y secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Acreditación.

Este año se cumplen 20 años desde la creación legal de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), hito decisivo en la puesta en marcha del Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (SINACES), establecido por la Ley Nº 20.129. Dicho sistema articula la acción de la CNA, el Ministerio de Educación, el Consejo Nacional de Educación y la Superintendencia de Educación Superior, orientado a resguardar la fe pública y promover el mejoramiento continuo de la educación superior en Chile.

La CNA tiene por misión evaluar y certificar la calidad de las instituciones de educación superior —universidades, institutos profesionales, centros de formación técnica y escuelas y academias de las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad Pública—, así como de algunas carreras de pregrado y programas de postgrado. A partir de la reforma legal de 2018, que hizo obligatoria la acreditación institucional, se incorporó explícitamente a su mandato la promoción de la calidad de la educación superior.

La creación de la CNA respondió al proceso de expansión del sistema de educación superior experimentado en décadas previas, tanto en matrícula como en número de instituciones. Este crecimiento hizo necesario establecer mecanismos de garantía que certificaran la calidad y, además, acompañaran la implementación de nuevos instrumentos de financiamiento estudiantil y fondos públicos de fomento institucional, resguardando estándares mínimos de calidad y transparencia.

Entre los principales logros alcanzados destaca la consolidación del sistema, expresada en una reducción del número de instituciones en operación y en una alta concentración de la matrícula en instituciones con calidad certificada. Actualmente, casi la totalidad del estudiantado del sistema (97%) cursa estudios en instituciones acreditadas, lo que es relevante, dado que Chile ha alcanzado altos niveles de cobertura de participación en educación superior.

Asimismo, los procesos de acreditación han evolucionado en alcance y profundidad, incorporando ámbitos como la vinculación con el medio, el postgrado, la investigación, la innovación y la creación. En este contexto, la formación doctoral —de acreditación obligatoria— ha mostrado un sostenido fortalecimiento en capacidades avanzadas de investigación e innovación.

Con todo, los avances alcanzados plantean también nuevos desafíos. Entre ellos, fortalecer la empleabilidad de las carreras, promoviendo un mejor ajuste entre la formación y las necesidades de los sectores productivos, incentivar doctorados con mayor vinculación con la transferencia del conocimiento, reforzar la integridad académica de la producción científica, apoyar la calidad de la formación a distancia, y enfrentar responsablemente los desafíos y oportunidades globales que plantea la inteligencia artificial.

A lo largo de estas dos décadas, en colaboración con las propias instituciones de educación superior, el Ministerio de Educación y los demás organismos reguladores, Chile ha construido un sistema universitario y técnico profesional que lidera en el contexto latinoamericano y, en ciertos ámbitos, también a nivel global. Un sistema que hoy se encuentra en condiciones de contribuir de manera decisiva a los desafíos de desarrollo, equidad e innovación que el país enfrenta hacia el futuro.

*Andrés Bernasconi, presidente y Renato Bartet, secretario ejecutivo Comisión Nacional de Acreditación, CNA.

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