Cuando la educación se adapta a las personas, las carreras transforman futuros
El debate sobre acortar carreras en la educación superior debe ser analizado sistemáticamente y no solo por una única pregunta sobre cuánto deben durar los programas.
El debate sobre acortar carreras en la educación superior debe ser analizado sistemáticamente y no solo por una única pregunta sobre cuánto deben durar los programas.
Los institutos profesionales hemos abordado esta discusión poniendo el foco en que lo relevante no es cuánto acortar una carrera, sino con qué propósito y a quién estamos formando. Porque el estudiante chileno cambió, pero en muchos casos, la educación superior sigue diseñada para un perfil que no refleja la heterogeneidad de estudiantes que existen hoy en el sistema de educación superior.
Hoy conviven trayectorias, edades y necesidades diversas. Miles de estudiantes trabajan, sostienen familias, cuidan a otros y buscan en la educación una herramienta de movilidad laboral y desarrollo profesional. También llegan con experiencia previa y brechas formativas que las instituciones debemos asumir con responsabilidad. Esa heterogeneidad ya no es la excepción: es el nuevo centro del sistema.
Cuando las instituciones desconocen esa realidad, construyen trayectorias rígidas, extensas y poco pertinentes. En cambio, cuando la formación se conecta con esa realidad, es posible avanzar hacia programas más precisos, eficientes y alineados con las competencias que hoy requiere el país.
En IACC, esa convicción ha sido parte de nuestro modelo desde el principio. Hace 18 años optamos por una educación 100% online, no como una decisión tecnológica, sino como una forma de ampliar la oferta académica e ir en busca de un estudiante históricamente excluido de la experiencia universitaria tradicional: el adulto trabajador.
Fuimos a buscar a personas que necesitaban estudiar sin dejar de trabajar, cuidar a sus familias o sostener su vida cotidiana. Y junto a ellas hemos construido un modelo educativo conectado con esa realidad: flexible, alineado con las demandas del entorno laboral y centrado en desarrollar competencias clave para el país, como la autogestión, una habilidad propia de la educación online que permite a cada estudiante tomar control de su proceso de aprendizaje.
La educación online y los institutos profesionales han avanzado en reconocer saberes previos y construir trayectorias formativas para avanzar con propósito, compatibilizando estudios con las responsabilidades de la vida adulta. El resultado puede ser una carrera más corta, pero no menos exigente ni valiosa. Al contrario: programas pertinentes, conectados con el entorno laboral y valorados tanto por estudiantes como por empleadores.
La flexibilidad no se limita a horarios. En nuestro caso, los alumnos pueden iniciar sus estudios hasta ocho veces al año y cursarlos de forma asincrónica, organizando sus tiempos según sus necesidades. Así, es la educación la que se adapta a las personas y no al revés.
Por supuesto, acortar carreras sin rediseñar la formación, sin acompañamiento y sin aprendizajes pertinentes puede afectar la calidad. Pero mantener estructuras extensas y homogéneas para estudiantes profundamente diversos también genera exclusión.
Hoy, el verdadero desafío es construir trayectorias formativas que generen impacto real, movilidad laboral y oportunidades de desarrollo. Porque cuando la educación comprende verdaderamente a sus estudiantes, no solo mejora sus procesos: también transforma vidas. Esto implica avanzar hacia un sistema flexible, que se adapta a las distintas trayectorias y realidades de cada estudiante.
En ese contexto, los institutos profesionales cumplen un rol fundamental al hacerse cargo de las brechas formativas que muchas veces deja la educación escolar, especialmente en adultos trabajadores que representan gran parte de estas instituciones. Esto implica acompañar trayectorias diversas, fortalecer competencias esenciales y ofrecer una formación pertinente, flexible y conectada con las necesidades reales de las personas y del entorno laboral.
Álvaro Fuenzalida, rector Instituto Profesional IACC.
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