Federico Coria: “Me saco el sombrero por Jarry porque nunca dejó de trabajar”

Federico Coria, golpeando de derecha en su partido contra Tabilo. FOTO: RODRIGO GAJARDO / AGENCIAUNO

El argentino comienza un año clave para su carrera. Ya instalado entre los 100 primeros del ranking y bajo el mando de Andrés Scheneiter, ex técnico de Garin, juega en el mismo torneo donde Jarry volvió a los triunfos en un ATP.


Federico Coria (28 años) se tomó un descanso entre su participación en el Challenger de Concepción para conversar con El Deportivo. El argentino asume su temporada con tranquilidad. No se preocupa mucho del ranking, sino de hacer su tenis. Actualmente en la posición 92 del mundo busca dar el paso definitivo con Andrés Schneiter, ex técnico de Garin. En tierras penquistas quedó fuera tras un maratónico partido de cuartos de final frente a Alejandro Tabilo (167°) y luego viajó a Argentina, donde hoy debuta en el ATP de Córdoba, ante el alemán Dominik Koepfer (83°). En el mismo torneo donde Nico Jarry volvió a triunfar en un torneo ATP después de 19 meses. Esta conversación fue antes de la victoria del chileno, pero refleja la imagen que le genera el Príncipe.

¿Es difícil cambiar en semanas el cemento australiano por el polvo de ladrillo? ¿Cómo se ajusta ese cambio de superficie?

El primer día parecía que estaba jugando con pelotas de fútbol. Estaba muy pesada la cancha, y se sentía todo muy distinto, más después de venir de jugar con Milos Raonic (14°) en Australia. Me costó un poco la adaptación, pero yo crecí en polvo de ladrillo, entonces rápidamente vas volviendo a tomarle la mano. Hay que hacer más fuerza, agacharse y generar para que corra un poco más la pelota, las condiciones son lentas. Cuando llovizna baja mucho la velocidad. Se encuerda un poco más liviano también.

¿Expectativas para la gira sudamericana?

Por suerte estoy en el cuadro principal de los tres torneos ATP. Me hace mucha ilusión poder jugar Buenos Aires, que es el certamen más importante de mi país. Los resultados no los puedo controlar, pero sí la forma en que juegue los torneos. Tengo muchas expectativas y voy con la intención de hacer las cosas bien.

¿En el circuito se respeta a Sudamérica o es visto como un continente secundario para el tour?

Siempre los sudamericanos corremos un poco desde atrás. Pero ojo que eso también nos dio mucha garra y empuje. Ojalá que eso cambie, pero que no perdamos esa capacidad de sobreponernos. Por eso este tipo de torneos vienen bien. Hay que aprovechar cada semana y cada torneo que haya en Sudamérica. Tú ves Italia, que es una potencia y tienen Futuros y Challenger la misma semana. Si nosotros tenemos 14 torneos en el año ya sería algo increíble.

¿Considera que hay un problema federativo?

Es un tema más económico. En Europa las federaciones tienen muchísimo dinero, entonces todo es mucho más fácil. Los torneos grandes ayudan bastante. La nueva Copa Davis igual. Es muy criticada pero da mucho dinero a las federaciones. Si mantienen los dineros que hubo en la primera edición va a ayudar mucho a los países sudamericanos que la jueguen.

¿Cómo afronta esta nueva temporada? es la primera vez que comienza el año dentro de los 100 primeros...

Obviamente, el ranking es algo muy importante desde el punto de vista organizativo. Estar dentro de los primeros 100 te ayuda en un montón de cosas. Poder jugar en los cuatro grandes, mantenerte compitiendo y entrenando con los mejores. Es algo por lo que hay que luchar con uñas y dientes. Sería un sueño meterme entre los 50 mejores, pero no me presiono con eso. Además tengo un entrenador que me impulsa todo el tiempo a ir por más. Tenemos objetivos, pero somos conscientes que si terminamos entre los 100 será muy bueno.

¿Qué faltó para dar el salto antes? Recién a los 27 comenzó a aparecer en el top 100

Cuando tenía 20 o 21 años me presionaba demasiado. Antes, si a esa edad no estabas dentro de los mejores 200 quedabas de malo. Hoy no, la carrera es mucho más larga. Me faltó madurez en ese momento. En cualquier ámbito de la vida, si quieres que te vaya bien, tienes que dedicarte 100%, y yo no lo hice así con el tenis. Quizás por miedo a fracasar buscaba esa excusa, pero me di cuenta de que era más doloroso no darlo todo. Por eso hablo de la madurez. También fuera de mi vida tenística estoy mucho mejor. Tengo una novia que me hizo crecer mucho y el Gringo (Andrés Schneiter) también me ayudó a cambiar mi cabeza, incluso antes de que fuera mi entrenador.

¿Cómo han sido los primeros meses entrenando con el entrenador de Christian Garin?

Él siempre hace un muy buen trabajo con sus jugadores, tiene una idea de cómo vivir y sentir el tenis con la cual me siento muy comprometido. Es muy exigente. Estoy tratando de vivir los partidos con la misma intensidad que él me demuestra desde afuera. Cuando él estaba con Christian (Garin) y Juan (Londero) igual teníamos una relación, pero mucho más informal. A veces me mandaba mensajes ayudándome y cosas por el estilo. Pero ahora que lo tengo para mí lo estoy aprovechando al máximo.

¿Cuáles han sido los primeros comentarios que le ha dado?

Que si no le pego soy malísimo (risas), es un entrenador que busca que sus jugadores sean agresivos, que tomen el mando de la pelota. Él trata de imponer su idea, pero bueno si no sale, igual hay que ganar como sea, porque estamos compitiendo y yo ya no soy un chico junior que tiene el tiempo de ir a torneos para mejorar. Yo necesito ganar. Después, fuera del partido entrenamos y buscamos cómo mejorar.

¿Fue una sorpresa que Garin lo haya dejado?

Sí, porque venían haciendo un trabajo impresionante. Los números lo marcan, llegó a estar 18 del mundo y ganaron tres ATP en un año, eso es una locura. Pero en la interna no me puedo meter, a veces el jugador necesita nuevos aires o nueva información, pero el trabajo que hicieron fue increíble y estoy seguro que Christian sigue teniendo la mejor impresión del Gringo, como él la tiene de Christian. Vivieron cosas muy fuertes y lindas mientras estuvieron juntos.

¿Cómo es su relación con Garin?

Muy buena, nos conocemos hace mucho. Cuando vine a un Futuro con 18 o 19 años, me tocó alojarme en su casa, así que lo conozco desde muy pequeño. Siempre voy a estar agradecido con su familia por abrirme las puertas de su hogar. Tenemos un vínculo desde mucho antes de que se convirtiera en la superestrella que es hoy. Me alegro mucho de lo que ha logrado.

Nicolás Jarry cumplió su sanción por dopaje… ¿Cómo analiza su vuelta al circuito y que reciba invitaciones que quizás deberían ser para jugadores más jóvenes?

Es un tema delicado. Pero yo en la polémica de las invitaciones no me meto. Al final es el torneo el que decide a quién entregarla. La gente generalmente no sabe que las agencias de jugadores muchas veces son las dueñas de los torneos y obviamente se la dan a tenistas que representan. En Córdoba es Octagon y pese a que se juegue en Argentina le dan wild cards a un brasileño (Seyboth Wild). Es algo parecido a lo que pasa con Kicker (argentino, sancionado por dejarse perder y que también jugará en Córdoba) en nuestro país. Está muy bien que él y Jarry tengan invitaciones, porque son jugadores importantes. Me saco el sombrero por Nico, porque nunca dejó de trabajar. Yo creo que ya pagaron su error. Obviamente hay gente que piensa distinto y está bien. Hay que respetar todas las opiniones.

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