2046
14 MAYO
El arte de Wong Kar-wai conecta de manera majestuosa con esa noción del cine como arte de la imaginación y de la conciencia ensoñada. Obviamente en estas películas hay cero realismo. Todo está estilizado, demorado, concentrado y teñido por las pulsiones oníricas.
Columna de Héctor Soto: La embriaguez romántica
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