Rivas según Rivas: “Gaspar tiene un poco de derecha y un poco de izquierda, pero no es de lo uno ni lo otro”

Gaspar Rivas.

Se autoproclamó sheriff para tomar en sus manos el combate de la delincuencia. Si bien sus pares califican sus intervenciones mediáticas como "locuras", el legislador dice que son recursos para llamar la atención y visibilizar sus planteamientos que son un "retazo de un programa presidencial". En el PDG, señalan que hoy Rivas mira hacia La Moneda. "No es una cosa que yo descarte... Gaspar Rivas es mucho más que una chapita de sheriff", dice.


“En mis discursos siempre matizo, por eso no me aplaude ninguno de los dos lados, porque golpeo para allá y para acá”, relata el diputado del Partido de la Gente (PDG), Gaspar Rivas, sobre cómo ha sido la experiencia de su regreso al Congreso.

El estilo “políticamente incorrecto” que lo caracterizó en sus primeros períodos parlamentarios, y que hoy sigue reivindicando, ha comenzado a generar ruidos en su propia bancada -especialmente por aparecer en la franja del PDG- luego de que volviera a protagonizar algunos episodios comunicacionales como antaño.

El último de ellos fue la escena en la que se puso una chapa de sheriff para anunciar que tomaría el combate de la delincuencia en sus manos. “Aunque tenga que entregar mi vida (…) voy a combatir a esas lacras asquerosas”, dijo el legislador, al que durante dos semanas se le vio usando la insignia, símbolo de la ley y orden en el viejo oeste norteamericano.

Sin embargo, detrás de cada performance, que sus pares califican de “locuras”, aparentemente hay una meditada estrategia política. “Son recursos a los que uno, valga la redundancia, recurre para tratar de visibilizar el fondo a través de las formas. Muchas veces si no hay una forma atractiva, los medios no toman el fondo. Y mi idea es visibilizar el fondo y decir lo que queremos hacer. Gaspar Rivas es mucho más que una chapita de sheriff. Hay contenido y densidad debajo de aquello. Hay una batería de cinco proyectos en dos meses en materia de seguridad ciudadana. Hay un relato”, explica hablando de sí mismo en tercera persona.

Incluso, en esa misma autoproclamación como sheriff, Rivas dio algunas luces de cuál es su objetivo. Dijo que sería el Nayib Bukele chileno, político salvadoreño que llegó a la Presidencia de su país, con un discurso incorrecto y prometiendo un agresivo plan para enfrentar a “las maras”, pandillas internacionalmente famosas por sus tatuajes, su sello violento y sus redes con el crimen organizado.

En el PDG, de hecho, señalan que las aspiraciones del diputado -quien en 2017 intentó sin éxito llegar al Senado- hoy apuntan a La Moneda.

“La gran frustración que tengo es que lo que planteo son cosas que se pueden trabajar desde el Parlamento, pero requieren del apoyo del Ejecutivo. Muchas de ellas son retazos de un programa presidencial, en este caso en materia de seguridad ciudadana, aunque podríamos hablar de otros temas. Y uno dice: ¿cómo plasmo esto? Uno piensa que tendría que ser desde La Moneda. Por lo tanto, no es una cosa que yo descarte. No le puedo decir que va a ser así. Pero las soluciones definitivas no están en el Parlamento, están en La Moneda”, comenta el legislador, quien agrega que “en redes sociales” algunas personas que se identifican como militantes del PDG “me han planteado” que postule a la Presidencia.

Dice estar consciente de que su estilo genera reparos entre sus pares, incluso de su propio partido, pero “yo le estoy hablando al ciudadano, a la gente que no responde a los códigos políticamente correctos”.

-¿Cuando renunció a RN en 2014, asumió posturas ligadas al progresismo, pero ahora asume un discurso que la ciencia política define como autoritario?

-Desde que me fui de RN, siempre me he mantenido en la misma línea, lo que pasa es que he marcado ciertos ejes de mi pensamiento. Es curioso. La gente de derecha cree que soy de izquierda y la gente de izquierda, cree que soy de derecha. Desde mi punto de vista, al menos como yo me siento, no es ni lo uno ni lo otro. Es difícil para una persona con el pensamiento tan elástico, tan ecléctico, como el que tengo yo, encasillarme en esta lógica de blanco o negro. No respondo a esa lógica de izquierda o derecha. Por ejemplo, si vamos a hablar sobre seguridad ciudadana, van a decir que usted es de los Republicanos. Pero si usted le pregunta a los Republicanos, van a decir que Gaspar Rivas se va a ir al PC por mi proyecto de fijación de precios. Depende del tema que estemos hablando. Al final, en la suma total, Gaspar Rivas tiene un poco de derecha y un poco de izquierda, pero no es de lo uno ni lo otro.

Marchas y Luksic

La primera vez que Gaspar Rivas postuló al Congreso le fue mal. En 2005 militaba en RN, era cercano a la entonces senadora Lily Pérez, del ala liberal del partido, y llegó tercero en la carrera a diputado por Los Andes y San Felipe.

En su segundo intento, en 2009, fue elegido con la segunda mayoría por ese mismo distrito y luego fue reelegido en 2013.

En 2014, por diferencias ideológicas con RN renunció a su militancia. Entonces apoyaba causas propias del progresismo o la izquierda como la eutanasia, la reforma tributaria, la renacionalización del cobre y el fin al lucro en la educación, por la que llegó a marchar el 8 de mayo de 2014. “Hoy ausente. Estoy en marcha x la educación”, decía un cartel que puso en su pupitre en la Cámara.

En abril de 2015 marchó en ropa interior en una manifestación contra la corrupción.

Sin embargo, en abril de 2016, protagonizó su polémica más conocida cuando insultó en la sala al empresario Andrónico Luksic, quien se querelló por injurias. Producto del hecho, Rivas fue desaforado.

En 2017, postuló sin suerte al Senado por Valparaíso, compitiendo incluso contra su antigua mentora, Lily Pérez, pero salió en octavo lugar en esa reñida elección parlamentaria.

En la segunda vuelta presidencial de ese año, en un discurso en la sala, dijo que no votaría ni por Sebastián Piñera ni Alejandro Guillier y, en tono de aparente burla, anunció que votaría por Elmo (personaje de Plaza Sésamo). Y sacó debajo de su pupitre un muñeco que aparentemente en realidad era Archibaldo (también de Plaza Sésamo).

El muñeco lo volvió a reflotar en marzo pasado, para cuestionar a Gabriel Boric, por no haber apoyado un nuevo retiro de fondos previsionales. “Este mono habría entregado el quinto retiro. Hasta este mono gobernaría mejor”, dijo.

Tras estar un tiempo fuera del Congreso (entre 2018 y marzo 2022), Rivas se asoció a un “grupo de carácter nacionalista, antimarxista y antineoliberal, llamado Chile Digno”.

A fines de 2018, intentó levantar el Partido Social Patriota, del que llegó a ser proclamado presidente. En agosto de 2019 fue uno de los convocantes de una marcha antimigrantes.

Su lazo con el PDG surgió tras un par de conversaciones con dirigentes de la colectividad, entre ellos el mismo Franco Parisi, quien lo invitó a ser parte de la parrilla de candidatos de su partido a mediados de 2021.

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