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[MTMAG.] Parkour: No hay obstáculos imposibles, sólo mentes limitadas

<p>Correr, trepar y saltar dentro de la ciudad, sin obstáculos ni limitaciones. Cuando el cuerpo se adapta eficientemente al medio y se desplaza de manera segura y natural es lo que llamamos parkour, una disciplina que va mucho más allá de ser un deporte extremo y que contempla una ética que aspira a fortalecer el [&hellip;]</p>

Correr, trepar y saltar dentro de la ciudad, sin obstáculos ni limitaciones. Cuando el cuerpo se adapta eficientemente al medio y se desplaza de manera segura y natural es lo que llamamos parkour, una disciplina que va mucho más allá de ser un deporte extremo y que contempla una ética que aspira a fortalecer el aspecto físico y mental.

En Chile, el parkour lleva alrededor de 12 años, tiempo suficiente para conformar una verdadera comunidad. En Santiago existen diversos lugares potenciales para practicarlo, dada su estructura urbana.

La salida sur del Metro Universidad Católica, las afueras de las estaciones de Manuel Montt y Parque Balmaceda, y el Parque Pedro de Valdivia son algunas de las locaciones favoritas donde se puede ver a los atletas realizar movimientos como el pasavallas, ejercicio que busca sobrepasar los obstáculos con una sola mano de la forma más rápida y fluida posible.

Daniel Contreras lleva cerca de ocho años practicando la disciplina urbana. Todo partió en 2007, con un simple video en internet que le mostró un amigo como el nuevo deporte de moda en Europa.

Junto a un grupo comenzaron a practicarlo en las calles, aprendiendo de videos que veían en la red, para más adelante descubrir que había más personas con los mismos intereses en Concepción, y así se unió al grupo oficial llamado Nelquihue Parkour.

El resto es historia. Daniel comenzó a hacer sus propios videos, que lo llevaron a ganar dos concursos internacionales por ser el registro más votado, uno en Estados Unidos y otro en Suiza.

"Para mí y la mayoría que lo practica ya pasa a ser un estilo de vida, lo adoptas, lo respiras y lo vives a tu manera, es lo lindo del parkour, que es pura libertad, no hay reglas ni límites. En mi caso, yo veo el mundo diferente, todo lo que miro lo relaciono con el parkour, cada estructura u obstáculo, tanto urbano como natural, al mirarlo lo único que pienso es en cómo podría saltarlo o qué truco podría hacer ahí", determina el joven de 24 años, quien decidió dedicarse profesionalmente en 2014, cuando terminó su carrera de Turismo Aventura.

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Desde el punto de vista de los entrenamientos, Contreras trabaja metódicamente en el perfeccionamiento de los trucos y saltos, actividad que complementa con gimnasio, rondas de trote, subir cerros, además de escalada libre y slackline (cuerda floja), que ayudan con la fuerza en brazos y piernas, y el equilibrio.

Todos sus movimientos los registra como material audiovisual para las redes sociales, videos que se difunden por internet y a través de sus principales auspiciadores.

» Trazadores de caminos

De origen francés, el parkour basa su filosofía en dos conceptos principales: &"Ser y durar&", es decir, &"ser fuerte para ser útil&". Frases que explican la esencia del movimiento, con el fin de desarrollar un verdadero espíritu guerrero.

Georges Hébert, oficial de la Armada francesa durante la Primera Guerra Mundial,  fue el promotor de esta práctica. Tras observar detenidamente la resistencia y flexibilidad de indígenas africanos, ideó una forma de entrenamiento basada en el método natural. ¿Qué significa esto? Saltar, correr, escalar, balancearse y hacer posiciones cuadrúpedas, una forma de movimiento que se traduce en arte.

Más adelante, en los años 90, David Belle y un grupo de jóvenes llamados Yamakasi -espíritu fuerte, cuerpo fuerte, hombre fuerte- se inspiraron en los entrenamientos del padre de Belle cuando formaba parte del Cuerpo de Bomberos de París: el denominado &"parcours&". Años más tarde, el  mismo formato ya se habría extendido por el mundo y, junto a ello, toda una visión de vida.

Con el tiempo, del parkour se desprendió el freerunning, una alternativa que nace cuando Sebastien Foucan , integrante del grupo Yamakasi, decidió trabajar con Discovery Channel en los documentales Jump London y Jump Britain. Los ingleses comenzaron a llamar a los atletas freerunners y así se generó una evolución de género.

Mientras el freerunning incorpora acrobacias y movimientos complejos sólo con el fin de divertirse, el parkour mantiene los ideales de eficiencia y utilidad. "No es que uno sea mejor que el otro, digamos que uno es un arma oculta -parkour tradicional-,  que te puede ayudar a sobrepasar un problema en algún momento de la vida, y el otro es una forma de expresar nuestro ser a partir del movimiento, como es es freerunning&", explica Diego Rassé, director de Parkour Metropolitano, organización que agrupa a practicantes de la Región Metropolitana.

» Lo esencial es invisible a la vista

Los requisitos de equipamiento son bastantes básicos, y eso es una de sus gracias.  Ropa  y zapatos cómodos, como buzos y zapatillas de deporte. La idea es un entrenamiento sistemático sólo con el cuerpo, una manera de entregar confianza en la propia destreza.

Por esencia, el parkour no es competitivo y trata de fomentar el desarrollo personal. Como una disciplina urbana, no se han generado lugares concretos, como complejos deportivos o academias, para practicarla, pero sí se han establecido parques específicos, instituciones y diversas iniciativas en conjunto con municipalidades.

Igual que Parkour Metropolitano en Santiago, la Municipalidad de Concepción también realiza clases gratuitas para los interesados.

"Los entrenamientos consisten básicamente en acondicionar el cuerpo de manera general, se trabajan la fuerza, resistencia, velocidad y flexibilidad.  También se realiza un trabajo específico, con la fuerza explosiva, con pliometría, resistencia mixta, coordinación, entre otros", cuenta Mauricio Varela Garrido, quien es profesor en la Municipalidad de Concepción e integra de manera independiente el grupo Nelquihue Parkour en la misma ciudad.

"Una vez que practicas parkour, tu visión del mundo cambia, nunca más volverás a ver una baranda, muralla o árbol de la misma forma. Vuelves a ser niño, cada obstáculo con el que te topes se vuelve una aventura donde puedes mejorar tus habilidades o ponerlas a prueba, concluye Diego Rassé.

El arte del movimiento. Un estilo de vida. MT

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