Michael R. McGowan, exagente especial del FBI: “El Chapo pasará el resto de su vida en una prisión y no podrá controlar a su cartel”

Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera es presentado a la prensa en Ciudad de México, tras su captura en febrero de 2014.

McGowan infiltró al cartel de Sinaloa durante más de tres años, período en el que habló por teléfono e intercambió notas manuscritas con Joaquín Guzmán. Tras la condena al narco mexicano, el exagente dice que la guerra contra las drogas continuará.


Dentro del exclusivo círculo de agentes especiales del FBI, solo un mínimo porcentaje está entrenado y certificado para trabajar de encubierto. Dentro de esa categoría, Michael R. McGowan es una leyenda. Con más de 50 misiones de ese tipo, le correspondió infiltrarse entre jefes de la mafia, así como en el entorno de los autores del atentado de la maratón de Boston, en 2013. Pero, sin duda, su operación más significativa fue la que lo llevó a investigar in situ al cartel de Sinaloa y a su poderoso y temido líder: Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera. En entrevista con La Tercera, el ahora retirado agente especial del FBI aborda la condena de la justicia estadounidense al narco mexicano y las repercusiones en el mundo del narcotráfico.

En su libro “Ghost” usted dice que el caso de “El Chapo” fue uno de sus trabajos más significativos como agente. ¿Cuál fue su papel?

Fui el principal agente encubierto del FBI desde 2009 hasta 2012 en la operación “Dark Water”, que apuntaba a Guzmán y sus asociados de alto nivel del cartel de Sinaloa. Representé a un jefe delictual de Sicilia que abría mercados de drogas en Europa a través del cartel de Sinaloa en México. Otros tres agentes encubiertos del FBI sirvieron como mis subordinados con diferentes responsabilidades en nuestra supuesta organización criminal. En 2012, incautamos alrededor de US$ 15 millones en heroína y metanfetamina en EE.UU., y más tarde requisamos cerca de 350 kilos de cocaína en España. Guzmán y ocho asociados fueron acusados en el distrito de New Hampshire en 2012 como resultado de esta operación encubierta.

¿Usted tuvo la oportunidad de conocer a “El Chapo” personalmente?

No me reuní directamente con Guzmán porque en ese momento era el fugitivo internacional más buscado del mundo y estaba escondido en las montañas de México. Además, se prohibió legalmente que el FBI operara de manera encubierta en México. Enviamos a un testigo cooperante a México que se reunió personalmente con Guzmán en dos ocasiones para que nos presentara a otros miembros del cartel que podrían reunirse en Estados Unidos y Europa. Negocié las incautaciones de drogas anteriores con el principal asociado de Guzmán y primo de sangre, Jesús Manuel Gutiérrez Loera, que sirvió como el “conducto” entre las comunicaciones entre Guzmán y yo. Hablamos directamente por teléfono y también intercambiamos notas manuscritas con Guzmán durante la operación encubierta.

Mientras realizó su trabajo como agente infiltrado en el cartel de Sinaloa, ¿temía que lo mataran los pistoleros de Guzmán?

Existe peligro potencial en todas las operaciones encubiertas del FBI, pero no estaba demasiado preocupado por alguna violencia potencial. Nos comportamos como hombres de negocios profesionales, al igual que el cartel. El FBI trata de reducir cualquier posibilidad de actividad violenta creando escenarios seguros, efectivos y creíbles. Permanecimos encubiertos durante más de tres años sin que se dieran cuenta de que estábamos haciendo cumplir la ley, por lo que diría que los convencimos con éxito de que éramos delincuentes y no agentes del FBI.

¿El caso de “El Chapo” fue uno de los más complejos para usted?

Sí, la operación encubierta “Dark Water” fue uno de los casos más complejos debido a los aspectos internacionales y la logística, y la naturaleza sofisticada del grupo objetivo. En ese momento, tenía más de 20 años de experiencia encubierta, por lo que mis colegas encubiertos y yo contábamos con una amplia experiencia operativa en el lado del FBI, que más tarde resultó en una investigación y un procesamiento exitosos del cartel de Sinaloa y Guzmán como su líder.

“Él causó estragos en EE.UU. durante muchos, muchos años. Es hora de que enfrente la música”, dijo usted tras conocerse la condena a Guzmán. ¿A qué se refería con esta última frase?

Time to face the music es una expresión en EE.UU. que significa que uno debe enfrentar las consecuencias de sus acciones y decisiones. En este caso, Guzmán eligió distribuir cantidades masivas de drogas en EE.UU. durante muchos años y prosperó financieramente, por lo que cuando lo atrapamos, necesitaba pasar por nuestro sistema legal para ser juzgado por sus acciones criminales.

“La guerra contra las drogas es un completo fracaso. La condena de ‘El Chapo’ no cambiará nada”, escribió Eduardo Balarezo, uno de los abogados de Guzmán. ¿Qué opina?

El abogado defensor de Guzmán ciertamente tiene derecho a expresar su opinión. Guzmán ahora pasará el resto de su vida en una prisión de EE.UU. como resultado de sus acciones y decisiones criminales, y ya no podrá controlar una organización criminal masiva en México. Cuando el próximo líder se levante, el FBI y la DEA estarán esperando. Las Guerras contra las Drogas siempre continuarán en la aplicación de la ley federal.

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