20 años sin Comisión Nacional de Bioética: la instancia que ninguno de los Presidentes de Chile creó a pesar de ser ley
Promulgada en 2006, la ley que regula la investigación científica en el ser humano traía aparejada la creación de un organismo que tenía como fin asesorar a los distintos poderes del Estado en asuntos éticos que se presenten producto de los avances científicos y tecnológicos en biomedicina. Hasta aquí, sin embargo, los dos gobierno de Bachelet y Piñera, Boric y lo que va de Kast lo han pasado por alto.
En salud, la ética atraviesa muchas de las decisiones que se toman, aspecto que se hizo evidente con el avance de la tecnología, la que hizo que aparecieran nuevos dilemas y preguntas sobre los límites de lo que era posible, qué tan correcto era hacerlo, bajo qué condiciones y cuáles podían ser las consecuencias para las personas.
Uno de los casos que abrió el debate a nivel mundial fue el de la oveja Dolly, el primer mamífero clonado. En Chile esta historia no pasó desapercibida. De hecho, años más tarde, en septiembre de 2006 se promulgó la ley 20.120 sobre la investigación científica en el ser humano, su genoma, y que prohíbe la clonación humana .
Conscientes de que discutir estos dilemas iba a seguir siendo importante, la ley mandató a crear una Comisión Nacional de Bioética, que estaría integrada por nueve profesionales expertos en bioética, quienes debían ser designados por el Presidente de la República con acuerdo del Senado, adoptado por los dos tercios de sus miembros en ejercicio, en sesión especial convocada para tales efectos.
Y si bien en el artículo 15 de la ley no se establece un plazo perentorio para su creación, ya han pasado 20 años y eso no ha ocurrido, con seis gobiernos involucrados: dos de Michelle Bachelet, dos de Sebastián Piñera, uno de Gabriel Boric y lo que va de la actual administración de José Antonio Kast.
Según la ley, la comisión tendría como función asesorar a los distintos poderes del Estado “en los asuntos éticos que se presenten como producto de los avances científicos y tecnológicos en biomedicina, así como en las materias relacionadas con la investigación científica biomédica en seres humanos, recomendando la dictación, modificación y supresión de las normas que la regulen”. Además, se estableció incluso el mecanismo para sus pronunciamientos: “Las resoluciones o acuerdos de la comisión se adoptarán por simple mayoría, no obstante lo cual deberán hacerse constar las diferencias producidas en su seno y la posición de minoría”.
Por eso es que el tema preocupa a la comunidad científica y médica. Sebastián Pavlovic, experto en bioética y quien participó en la discusión de la norma explica que el objetivo de esta instancia “no era necesariamente para llegar a acuerdos, sino más bien para poder analizar en profundidad y con argumentos las distintas posturas y, a partir de eso, ofrecer a los reguladores o asesorar a todos los poderes del Estado para que, antes de tomar sus decisiones, eventualmente puedan recurrir a estos debates o solicitar, eventualmente, una reflexión específica a esta comisión”.
El también exsuperintendente de Salud explica que todavía existen debates en los que contar con una mirada bioética es importante, como ocurre con la regulación del aborto y la eutanasia.
En ese sentido y frente al paso del tiempo, advierte que “es frustrante, porque se han perdido muchas oportunidades de generar un diálogo razonable y razonado. Muchos temas se han discutido y ya se han resuelto, un poco al calor de mayorías que muchas veces son circunstanciales y sin necesariamente la discusión abierta a la sociedad y la importancia de estos temas y las consecuencias que estas decisiones tienen sobre las personas”.
Por su parte, la presidenta del Colegio Médico, Anamaría Arriagada, quien además es experta en Bioética, coincide en que esta instancia podría aportar a debates actuales, como el uso de la inteligencia artificial y la maternidad subrogada.
“El problema ha sido que todavía en Chile el mundo de la bioética se mira con cierta -quizás- desconfianza desde el mundo político. No se los conoce mucho, se teme o se confunde lo que la bioética aporta. Pero esta ciencia aporta principalmente con condiciones de deliberación en torno a temas valóricos y tiene, además, una experiencia muy larga de deliberación para tomar decisiones ponderadas”, agrega la presidenta del gremio.
¿Qué ocurre con la comisión?
Sebastián Zamorano, coordinador del Centro de Políticas Publicas en Salud de la Universidad Finis Terrae, ha recurrido en dos ocasiones a las autoridades a través de la Ley de Transparencia para saber el devenir de la instancia y en ambas oportunidades le han informado que aún no hay novedad en el proceso.
La última fue durante el gobierno actual, cuya respuesta llegó a través de la Secretaría General de la Presidencia con fecha 6 de julio, donde sólo se le confirma que no se ha enviado la nómina al Senado.
“Se informa que durante la presente Administración no se ha remitido al Senado una propuesta de nómina de integrantes de la Comisión Nacional de Bioética, conforme lo establecido en el artículo 15 de la Ley N° 20.120. Por su parte, respecto de las Administraciones anteriores, se señala que, realizada la búsqueda de la información, ésta no fue habida", establece el documento.
Mientras, desde el Ministerio de Salud le afirmaron que no existen documentos asociados a la identificación o selección de candidatos para integrar la Comisión Nacional de Bioética.
En la respuesta también agregaron que no existen antecedentes de presupuesto, gastos operativos o informes jurídicos vinculados a su implementación. En tanto, el ministerio ha operado mediante instancias alternativas.
Al cierre de esta nota y consultados por La Tercera por el futuro de la comisión, desde Presidencia no habían respondido.
Lo último
Lo más leído
1.
2.
3.
4.
5.
6.
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE