Por Ignacia CanalesDepresión en la vejez: uno de cada cinco suicidios en Chile corresponde a una persona de 60 años o más
De acuerdo con las cifras del DEIS, desde 2024 hasta lo que va de 2026, 993 adultos mayores se han quitado la vida, lo que ha encendido las alarmas sobre la salud mental en este rango etario.

El nido va quedando más vacío, los hijos empiezan a hacer su propia rutina y algunos familiares o amigos parten. Incluso hay quienes enfrentan la viudez. Para algunas personas, envejecer también significa una vida más solitaria, incluso más difícil en cuanto a rutinas. Y aunque eso no necesariamente se traduce en una depresión, sí es una patología que ha encendido alertas.
Una alarma relevante que se ha levantado -también ligada a los síntomas de pena o soledad- son los suicidios en este rango etario. De acuerdo con el Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS), entre 2024 y lo que va de este año, 993 personas mayores de 60 años se han quitado la vida.
Esta cifra representa el 19,21% de las muertes por suicidio registradas en el período. Dicho en otras palabras, casi uno de cada cinco fallecimientos por esta causa corresponde a una persona de 60 años o más.
Danilo Quiroz, director del Programa de Formación de Posgrado en Psiquiatría de Adultos UDP, advierte que una tasa elevada o un aumento porcentual no implica que exista un incremento fuera de lo habitual.
Con todo, advierte que “no necesariamente enfrentamos una epidemia de este fenómeno, pero obviamente es uno que hay que tener presente. Hay que tener en cuenta que las personas que mueren por suicidio habitualmente son hombres, y son hombres mayores”.
Según los datos del DEIS, el 88,1% de los casos (809) corresponde a hombres, mientras que el 11,9% (184) son mujeres.
“Entonces, ¿de qué manera esto es relevante para la detección de situaciones de riesgo? A mí me parece que, sobre todo, hay una brecha de oportunidad en los hombres, que generalmente no son muy cercanos a los sistemas de salud; a diferencia de las mujeres, que están más cerca (...). El sistema de salud debería estar preparado para poder detectar efectivamente la presencia de ideas negativas, ideas suicidas, depresión, trastornos por sustancias y alcohol particularmente, que son factores de riesgo”, apunta el académico.
En cuanto a edades, según las cifras de la cartera sanitaria, la mayor cantidad de casos se concentra entre los 60 y 69 años, con 489 fallecimientos. Le siguen las personas de 70 a 79 años, con 308, mientras que entre quienes tienen 80 años o más se registran 196 casos.
La sicóloga María José Gálvez, quien pertenece a la Sociedad de Geriatría y Gerontología, advierte que “hay que clarificar que sentirse triste en la vejez no es normal. Varias veces nosotros tendemos a normalizar esto de que las personas como que ya vivieron y se tienen que retirar. Esas son las teorías antiguas, de los años 60, como la teoría de la desvinculación. Nos decían que las personas mayores se alejaban de la sociedad para ir a morir, pero piensa que la sobrevida en esa edad era muy baja respecto a ahora y que, en el fondo, tenemos una expectativa cada vez más cercana a los 90″.
En ese contexto, afirma que hay que prestar atención a varios factores: “Hay veces también que aparecen depresiones enmascaradas, como, por ejemplo, no querer tratarse a sí mismo, no querer levantarse, no querer seguir los tratamientos médicos”.
En cuanto a la prevención, la especialista asegura que depende mucho del grupo y el problema que gatilla estos cuadros depresivos, pero que sí hay medidas que se pueden tomar.
“Primero, acercar los servicios sociales y de salud a las personas. Genera muchísima frustración el tener que estar esperando para ser atendido en salud. También son oportunidades todos los programas de políticas públicas, como, por ejemplo, Más Adultos Mayores Autovalentes. El deporte es un factor de protección tremendo. Está más que comprobado también que los espacios verdes, el acercarse al arte, el acercarse a la cultura. Finalmente, es lo más humano, es el participar junto a otros lo que me va a llevar a los factores de protección”, explica Gálvez.
Por último, la especialista agrega la importancia de “la familia, lógicamente. La familia debiera ser un núcleo tanto de cuidado de la salud mental como también un núcleo que proteja y que se dé cuenta tempranamente cuando haya sintomatología”.
El Ministerio de Salud tiene a disposición de la ciudadanía el número telefónico *4141, en caso de tener consultas o inquietudes sobre acciones o intenciones suicidas, tanto propias como de un cercano o cercana. Si siente que necesita ayuda respecto a este tema, puede comunicarse también con Salud Responde al 600-360-7777.
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