El zapato chino de la Suprema con la integración del pleno que votará la eventual remoción del juez Daniel Urrutia
El magistrado ya expuso sus alegatos ante un pleno de 14 supremos titulares y cuatro suplentes. Sin embargo, cuando se retome su caso, quienes hicieron los suplencias estarán de vuelta en sus respectivas cortes ya que los cuatro ministros que estaban de vacaciones retornaron a sus funciones.
Cuando el pleno de la Corte Suprema retome los cuadernos de remoción de los jueces que viajaron con licencia médica se toparán con un caso que es especialmente simbólico.
Se trata del caso del juez del Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago Daniel Urrutia.
Si bien su caso es igual al de varios, es decir, sumariado por haber registrado viajes al extranjero con licencia médica, con Urrutia el asunto se vuelve más complejo debido al historial del magistrado.
Conocido al interior del Poder Judicial como el niño terrible, el juez tiene un largo historial de sumarios, polémicas y causas disciplinarias en su contra.
De varias indagatorias ha logrado zafar sin reproche, y en algunas pocas ha recibido castigos menores. Urrutia, sin embargo, nada de eso lo cohíbe.
Es conocido por resoluciones polémicas, por criticar abiertamente a sus superiores, por sus posturas públicas cercanas a la izquierda, por querellarse en contra de sus superiores y denunciar las situaciones que considera injustas ante instancias internacionales.
Por su controvertido historial, para nadie es un misterio en el Poder Judicial que Urrutia arrastra más enemigos que amigos, aunque en realidad los hechos a veces demuestran lo contrario.
Por ejemplo cuando la Corte de Santiago tuvo que decidir la sanción de su sumario por viajar con licencia médica, el pleno del tribunal de alzada capitalino se partió en dos y logró salvarse solo por un voto. Esa votación dejó al descubierto que pese a todos los reparos que hay hacia su estilo, en realidad el magistrado tiene más apoyos de los que se cree.
Cuando llegue el momento, la Suprema se someterá al complejo examen sobre su comportamiento y entre sus manos estará decidir si su falta e historial disciplinario ameritan que sea removido o no.
¿Quiénes integrarán el pleno?
Pero antes de llegar a ese momento hay que despejar un asunto que no será de fácil solución: la integración del pleno.
El caso de Urrutia es de aquellos cuadernos en que ya ocurrió la vista de la causa, es decir, se escucharon alegatos, pero el pleno no alcanzó a votar el acuerdo ya que antes de hacerlo llegó la notificación de que su proceso había quedado suspendido por decisión del Tribunal Constitucional (TC).
Dado que prontamente el TC alzará dicha suspensión, la Suprema tendrá el camino despejado para continuar. Por eso la duda que se instaló apunta a quiénes serán los ministros que votarán su futuro.
Cuando fueron sus alegatos el pleno estuvo integrado por 18 supremos, de los cuales había cuatro ministros suplentes.
Los titulares que escucharon los alegatos del defensor de Urrutia, el abogado Carlos Quezada, fueron las ministras Gloria Ana Chevesich, Andrea Muñoz, María Cristina Gajardo, María Soledad Melo, Jessica González y los ministros Ricardo Blanco, Manuel Valderrama, Arturo Prado, Mauricio Silva, Leopoldo Llanos, Jean Pierre Matus, Omar Astudillo, Gonzalo Ruz y Jorge Zepeda.
Aquella vez las ministras María Angélica Repetto, Adelita Ravanales, Mireya López y el ministro Dinko Franulic no integraron porque estaban de vacaciones. Por eso los cuatro fueron reemplazados, como suplentes, por las ministras Eliana Quezada, Carolina Catepillán y los ministros Roberto Contreras y Hernán Crisosto.
El problema es que cuando el pleno retome el cuaderno de Urrutia, Repetto, Ravanales, López y Franulic no estarán de vacaciones por lo que los suplentes estarán de vuelta en sus respectivas cortes de apelaciones.
Una alternativa es que los cuatro suplentes no vuelvan a integrar. Si eso ocurre, el cuaderno de Urrutia solo será decidido por los 14 ministros titulares.
Mientras menos ministros haya, según fuentes judiciales, Urrutia corre con ventaja ya que será aún más difícil alcanzar los 11 votos necesarios para darle luz verde a una remoción según el quórum fijado por la Constitución.
Otra alternativa, pero menos probable, es que se intente anular la vista de la causa y se cite de nuevo a alegatos con un nuevo pleno. Sin embargo las causales para pedir la nulidad de una vista no aplicarían para este caso, que es un proceso excepcional por aplicación directa del artículo 80 de la Constitución.
Una opción que ha ido tomando vuelo en el máximo tribunal es entender que dado que la toma del acuerdo quedó suspendida por el TC, al momento de retomar, lo que se hace es continuar exactamente con la integración del pleno de aquella vez, lo que implicaría pedir de forma excepcional que los suplentes estén disponibles para la Suprema, sin importar que los supremos titulares que reemplazaron no estén de vacaciones.
Quienes defienden esta idea, además, comentan que el artículo 79 del Código Orgánico de Tribunales les juega a favor ya que establece que “todos los jueces que hubieren asistido a la vista de una causa quedan obligados a concurrir al fallo de la misma”.
Una vez resuelto cómo se integrará el pleno, vendrá el debate sobre el fondo del asunto, es decir, si el comportamiento de Urrutia amerita que sea expulsado o no.
El criterio de los Supremos usado en casos análogos también podría favorecer a Urrutia ya que en casos similares, es decir una salida cuestionada en los últimos cinco años, la Suprema no ha removido.
Los supremos están preparados para lo que se venga. Además saben que su defensor podría salir con “nuevos conejos en el sombrero” ya que ha sido un comentado obligado las maniobras procesales utilizadas por Quezada al momento de litigar estos casos.
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