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Médico que renunció a la vicepresidencia del Colmed es absuelto de mal uso de licencia

“Recibo esas resoluciones con tranquilidad. Confirman lo que sostuve desde el comienzo y, sobre todo, cierran un proceso al que decidí someterme desde el primer momento", establece la carta que envió el especialista al Consejo General del gremio comunicando el fin de las indagatorias que gatillaron su salida de la directiva.

Han pasado 445 días desde que Iván Mendoza renunció a su cargo como vicepresidente del Colegio Médico. Su nombre figuraba entre los 25.078 funcionarios públicos que salieron del país mientras estaban con licencia médica entre 2023 y 2024, y que fueron revelados por Contraloría a través de un informe que generó múltiples repercusiones.

Ahora, un año y dos meses después, el especialista en Anatomía Patológica de la Universidad de Chile confirmó en una carta al Consejo General del gremio la absolución de los dos procesos que se abrieron para investigar su caso.

“Desde el momento en que tomé conocimiento de esos antecedentes renuncié inmediatamente a mi cargo. Nadie me pidió que lo hiciera. Por el contrario, me sentí respaldado por quienes compartían conmigo la conducción del Colegio. Pero entendí que, mientras existiera una duda sobre mi actuación, lo responsable era dar un paso al costado y permitir que esa duda fuera resuelta por las instancias correspondientes”, inicia la misiva de tres páginas.

Así, al momento de saber que su nombre estaría incluido, el médico se puso a disposición de la investigación administrativa y solicitó que su caso fuera examinado también por el Tribunal Nacional de Ética del Colmed. Para eso se autodenunció.

“Lo hice porque consideré que, tratándose de un dirigente del Colegio Médico, no bastaba con mi convicción de haber actuado correctamente. Correspondía que los hechos fueran revisados y que fueran las instituciones las que determinarán si había existido o no una falta”, agrega el profesional en su texto.

Asimismo, cuenta que ambos procesos ya concluyeron. En el caso del tribunal de ética del gremio se resolvió que los hechos no constituyeron infracción a norma ética alguna, ni vulneración del deber de probidad ni afectación de la dignidad profesional, y estableció que el médico hizo uso correcto de la licencia médica.

Por su parte, la investigación administrativa en el Hospital Dr. Exequiel González Cortés -establecimiento donde trabajaba en el momento de los hechos- concluyó mediante la Resolución N.º 2516, de abril de este año. También fue absuelto de todos los cargos formulados, concluyendo que no se estableció falta a la probidad ni infracción al Estatuto Administrativo.

Frente a estas decisiones, el especialista reconoce que “recibo esas resoluciones con tranquilidad. Confirman lo que sostuve desde el comienzo y, sobre todo, cierran un proceso al que decidí someterme desde el primer momento. No fue un camino sin costos. Los tuvo para mí y, especialmente, para mi familia. Renunciar a una responsabilidad gremial que ejercía con compromiso tampoco fue una decisión fácil. He sido dirigente desde mis años de estudiante y el Colegio Médico ha sido parte importante de mi vida profesional y personal. Pero si tuviera que volver a tomar esa decisión, la tomaría nuevamente”.

En concreto, los hechos que gatillaron la renuncia y ambos procesos de investigación datan de octubre de 2023, cuando el especialista hizo uso de su feriado legal y viajó a Mendoza. Su regreso a Chile se vio retrasado por el cierre del paso Los Libertadores debido a un frente de mal tiempo, situación que, según explica, fue informada oportunamente a su jefatura. Una vez reabierto el paso, regresó a Chile y, tras presentar problemas de salud, hizo uso de una licencia médica por tres días, que cumplió en el país.

En su carta, el exvicepresidente del gremio concluye que “Sé que todo este proceso golpeó fuertemente al gremio. También sé que la gran mayoría de los colegas cumple responsablemente y con vocación su trabajo, y que muchos se han sentido cuestionados o amenazados por fiscalizaciones que no siempre se realizaron de buena manera”.

Y continua exponiendo que “comprendo ese temor y la sensación de injusticia que puede producir que una conducta correcta sea puesta bajo sospecha. Precisamente por eso, el debido proceso es fundamental. La fiscalización es necesaria, pero debe hacerse con rigor, revisando los antecedentes de cada caso y garantizando a toda persona la posibilidad de explicar y acreditar sus circunstancias.

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