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Percepción de riesgo a la baja: la razón detrás de las lentas campañas de vacunación

La inoculación contra la influenza alcanza un 72,59%, prácticamente el mismo nivel registrado a fines de mayo de 2025. Mientras aumentan los virus respiratorios y las consultas de urgencia, expertos advierten que las coberturas siguen lejos de los niveles óptimos para enfrentar el invierno, a pesar de tener dosis más que suficientes.

Santiago, 1 de marzo 2026. La ministra de Salud, junto a la subsecretaria de Salud Publica, y al subsecretario de Redes Asistenciales, encabezan el lanzamiento de la ultima Campana de Vacunacion e Inmunizacion 2026 Jonnathan Oyarzun/Aton Chile JONNATHAN OYARZUN/ATON CHILE

El invierno aún no entra en su fase más crítica, pero en consultorios, servicios de urgencia y hospitales la preocupación ya comenzó a instalarse. Aunque Chile mantiene una de las campañas de vacunación contra la influenza más extensas de la región, especialistas y equipos de salud advierten que el desafío ya no pasa únicamente por disponer de dosis suficientes, sino por lograr que lleguen a tiempo a quienes más las necesitan.

Las cifras más recientes del Ministerio de Salud muestran que la cobertura nacional de vacunación contra la influenza alcanzó un 72,59% al 5 de junio. El dato representa un ritmo de inmunización similar al desarrollado a la misma altura de 2025, cercano a 70%.

En otras palabras, tanto durante el último año de la administración anterior como en el inicio del actual gobierno, las campañas avanzan a velocidades muy similares frente a la llegada del invierno. En ambos casos, aún lejos del 85% de meta.

La comparación adquiere relevancia porque el escenario epidemiológico comienza a tensionarse. Durante la semana epidemiológica 22, correspondiente al período entre el 1 y 6 de junio, la positividad de las muestras respiratorias llegó al 45%, superior al 41,4% registrado anteriormente. Además, la Influenza A se consolidó como el segundo virus más detectado del país, con más de un 27% de los casos identificados.

Al mismo tiempo, casi un tercio de las consultas de urgencia ya corresponden a causas respiratorias y las hospitalizaciones por infecciones respiratorias agudas bajas muestran aumentos en menores de un año y en niños entre 5 y 14 años. Pese a ello, las cifras de vacunación continúan lejos de los niveles que los expertos consideran óptimos para enfrentar el período de mayor circulación viral.

“Un 70% es una cifra aceptable, pero no es óptima”, señala Gabriel Cavada, epidemiólogo y académico de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile.

El especialista explica que alcanzar coberturas superiores al 90% permitiría acercarse a niveles de protección colectiva, o “inmunidad de rebaño”, capaces de reducir la circulación del virus y proteger a quienes no pueden vacunarse por razones médicas. “Lo que interesa es tener un invierno tranquilo, no una primavera tranquila”, advierte.

Pérdida de percepción de riesgo

Entre especialistas existe consenso en que uno de los principales obstáculos para alcanzar la meta es la disminución de la percepción de amenaza frente a enfermedades respiratorias que continúan provocando hospitalizaciones y muertes cada año.

A diferencia de lo ocurrido durante la pandemia, cuando la vacunación ocupaba un lugar central en la conversación pública, hoy muchos equipos de atención primaria observan menor sentido de urgencia entre la población.

Cavada cree que parte de la explicación está en una menor intensidad de las campañas de comunicación. “En años anteriores se daba mucho más énfasis comunicacional incluso desde febrero. Este año hubo campañas, pero fueron más débiles y menos persistentes”, sostiene.

El académico agrega que el problema no necesariamente corresponde a una “fatiga vacunal” derivada del Covid-19, sino más bien a que el paso del tiempo ha hecho reaparecer mitos y temores que parecían haber desaparecido.

“Como estamos más lejos de la pandemia, vuelven argumentos que ya habíamos visto antes. Por eso es importante insistir en que las vacunas son seguras y explicar claramente cuáles son los beneficios de vacunarse”, afirma.

Asimismo, los especialistas insisten en que la influenza continúa siendo una enfermedad potencialmente severa, especialmente en personas mayores, embarazadas, niños pequeños e inmunodeprimidos.

La infectóloga pediátrica de UC-Christus, Cecilia Vizcaya, agrega que “la vacunación reduce significativamente el riesgo de enfermedad grave y complicaciones. Los pacientes vacunados consultan menos y requieren menos hospitalizaciones”.

La especialista añade que existe un factor adicional que aumenta la preocupación actual: el tiempo que tarda el organismo en desarrollar protección.

“Las personas requieren entre dos y tres semanas después de vacunarse para generar una respuesta inmune adecuada. Si la vacunación ocurre cuando el brote ya está instalado, existe mayor riesgo de enfermar antes de alcanzar protección”, advierte.

Por ahora, la red asistencial mantiene indicadores relativamente controlados. Las camas críticas pediátricas registran una ocupación del 67%, una cifra prácticamente idéntica a la observada a la misma fecha del año pasado. Sin embargo, la ocupación de camas críticas para adultos alcanza el 92,9%, mientras las consultas respiratorias continúan aumentando.

Uno de los principales problemas es que las cifras nacionales de vacunación tienden a ocultar diferencias importantes entre regiones y grupos prioritarios.

Según el último reporte del Minsal, los trabajadores de la salud ya superan el 90% de cobertura. Sin embargo, los grupos con menor avance corresponden precisamente a aquellos con mayor riesgo de complicaciones: embarazadas, niños entre seis meses y cinco años y personas de 60 años o más. Para el infectólogo de Clínica Dávila, Roberto Olivares, estas brechas no son un detalle menor.

“Las poblaciones de riesgo pueden desarrollar cuadros más severos, como neumonías por influenza o infecciones bacterianas secundarias. Además, los pacientes con enfermedades crónicas pueden descompensarse y presentar cuadros de mayor gravedad e incluso mayor mortalidad”, explica.

La situación también presenta diferencias territoriales relevantes. Regiones como Tarapacá superan el 76% de cobertura en la vacunación contra la influenza, misma situación para el Maule, mientras que otras permanecen considerablemente rezagadas. Coquimbo apenas supera el 64%, mientras Antofagasta recién supera un 67%.

Para Cavada, estos contrastes pueden traducirse en impactos concretos durante los meses de mayor circulación viral. “Si tienes regiones donde la vacunación es demasiado baja, cualquier brote probablemente será proporcionalmente más grande que en aquellas donde la cobertura es más alta”, concluye.

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