Opinión

Brasil–Chile: una amistad viva y proyectada al futuro

Por Paulo Pacheco, embajador de Brasil en Chile

Cada 22 de abril, celebramos el Día de la Amistad Brasil–Chile, una fecha que no solo invita a conmemorar la solidez de una relación histórica, sino también a proyectar su renovado potencial. A 190 años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Brasil y Chile, el vínculo bilateral se encuentra en un momento particularmente propicio para ampliar y diversificar aún más esta asociación estratégica, en beneficio de ambos pueblos.

Se trata de un vínculo que ha trascendido coyunturas políticas y cambios de gobierno, afirmándose como una verdadera política de Estado en los dos países. Esta continuidad ha permitido construir una relación madura, previsible y orientada al largo plazo, capaz de adaptarse a los desafíos de cada época sin perder su esencia.

Hoy, esta relación exhibe una notable vitalidad. En el ámbito comercial, Brasil es el principal socio de Chile en América Latina y el tercero en el mundo. Chile, a su vez, es el tercer principal socio comercial de Brasil en la región y el décimo a nivel global. En materia de inversiones, los datos son igualmente expresivos: el año pasado, Brasil se mantuvo como el principal destino de las inversiones chilenas en todo el mundo. Brasil siguió siendo también el país latinoamericano con mayores inversiones en Chile.

A ello se suma el dinamismo del sector de turismo. En 2025, Chile se convirtió en la segunda principal fuente de turistas internacionales para Brasil. Por su parte, Brasil se mantuvo como el segundo principal emisor de turistas para Chile. La conectividad aérea ha acompañado este impulso, con hasta 11 conexiones directas entre nuestros países en los meses de alta demanda.

Este entramado económico refleja una relación de confianza mutua, complementariedad y visión compartida de desarrollo. Sin embargo, reducir la relación Brasil–Chile a sus dimensiones económicas sería insuficiente. Nuestros países y sociedades comparten valores fundamentales, como el compromiso con la democracia, el Estado de derecho y la promoción y protección de los derechos humanos. Estos principios constituyen una base sólida para la cooperación bilateral y multilateral, particularmente en un contexto global de gran complejidad.

Asimismo, nuestras historias están profundamente entrelazadas por las trayectorias de miles de personas. Brasileños que han construido su vida en Chile, contribuyendo a su desarrollo económico, académico y cultural; y chilenos que han encontrado en Brasil un espacio de oportunidades y acogida. Estos vínculos humanos, muchas veces invisibles en las estadísticas, son en realidad el cimiento más duradero de nuestra relación.

El intercambio cultural es un pilar esencial de nuestra amistad. La presencia de Gabriela Mistral en Brasil, donde desempeñó funciones diplomáticas y fortaleció lazos intelectuales, constituye un capítulo significativo de esta historia compartida. Hoy, este intercambio se renueva constantemente a través de festivales, exposiciones, coproducciones audiovisuales y el creciente interés mutuo por nuestras expresiones artísticas y literarias.

Mirando hacia el futuro, las perspectivas de las relaciones entre Brasil y Chile son particularmente prometedoras. Proyectos de integración física, como el Corredor Bioceánico Capricornio, cuya conclusión se vislumbra en el horizonte, tienen el potencial de transformar la conectividad regional, facilitando el comercio, reduciendo costos logísticos y acercando aún más nuestros territorios. A ello se suman nuevas áreas de cooperación, como la transición energética, la innovación, la economía digital y la agenda de sostenibilidad, donde ambos países tienen mucho que aportar y ganar.

Al conmemorar el Día de la Amistad Brasil–Chile, celebramos no solo el pasado, sino también el presente y, sobre todo, el futuro de esta amistad. Brasil y Chile seguirán trabajando juntos, con la convicción de que la cooperación, el diálogo y la cercanía entre nuestras sociedades son la mejor garantía para enfrentar los desafíos del siglo XXI.

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