Opinión

Chile-Bolivia: Minuto 1

Es poco habitual la coyuntura actual entre Chile y Bolivia. La coincidencia de nuevos liderazgos políticos, con una mirada más orientada al crecimiento económico, al comercio y a la inversión privada, permite pensar en un relanzamiento del vínculo económico con una lógica distinta a la del pasado.

Durante décadas, consideraciones políticas y fronterizas han limitado el desarrollo de vínculos económicos más profundos entre ambos países. A pesar de ser vecinos, el comercio bilateral ha sido acotado y la inversión chilena en Bolivia se mantiene en niveles bajos en comparación con otros mercados de la región. No por falta de oportunidades, sino por un entorno político e institucional que no siempre entregó las certezas necesarias para el inversionista extranjero. Ese escenario, sin embargo, puede estar comenzando a cambiar.

El nuevo gobierno boliviano ha dado señales claras de un acercamiento político y de una mayor apertura económica inédita en los últimos 40 años. Muestra de ellos son medidas orientadas a otorgar mayor estabilidad jurídica y tributaria, junto con mecanismos expeditos para la aprobación de proyectos estratégicos.

Esto no es solo una buena noticia, sino una invitación concreta a mirar Bolivia como un destino viable o atractivo para invertir y diversificar exportaciones. Las oportunidades son diversas y abarcan sectores donde Chile cuenta con ventajas claras, como minería y servicios asociados, energía, agroindustria, infraestructura logística, transporte y servicios empresariales. A ello se suma un elemento estratégico adicional: Bolivia necesita integrarse de mejor manera a los mercados internacionales, y Chile puede consolidarse como su principal plataforma logística hacia el Asia-Pacífico o sumar fuerzas para explotar minerales críticos.

Para que esta oportunidad se materialice, el factor clave es avanzar en la modernización del marco que rige la relación comercial bilateral. El Acuerdo de Complementación Económica N°22, vigente desde 1993, es insuficiente para los desafíos actuales. El momento exige la negociación de un Tratado de Libre Comercio moderno, que permita avanzar en más acceso a mercados, y reglas claras en materia de inversiones, servicios, facilitación del comercio, logística y economía digital.

Además, es indispensable mejorar la facilitación de los pasos fronterizos mediante la armonización de regulaciones y estándares, digitalización de trámites, reconocimiento mutuo de certificaciones y mayor coordinación entre autoridades.

Se debe explorar esta ventana de oportunidades a través de una agenda concreta, apostando por una decisión estratégica, que marque la relación bilateral por los años venideros, porque el interés de Chile está en una Bolivia estable, segura y próspera.

El primer minuto no se vive dos veces. Si Chile no se mueve con decisión, otros ocuparán ese espacio, pero debe hacerlo con especial prolijidad en las decisiones, sin tentaciones que descuiden nuestra política exterior de Estado en la materia.

Por Rodrigo Yáñez, secretario general de Sofofa

Más sobre:Liderazgos políticosPasos fronterizosComercio bilateral

Lo más leído

Plan digital + LT Beneficios por 3 meses

Comienza el año bien informado y con beneficios para ti ⭐️$3.990/mes SUSCRÍBETE