El sentido de ser universidad
Recientemente hemos sido convocados por la Universidad Finis Terrae a un espacio de reflexión y diálogo para avanzar en la comprensión del verdadero y profundo sentido de ser universidad. Desde los orígenes de nuestras instituciones hemos tenido como misión fundacional la búsqueda de la verdad; la generación y creación de nuevo conocimiento y su transferencia a la sociedad; la formación integral de personas, con los estudiantes en el centro del proyecto educativo; y el aporte a la sociedad con una vinculación cercana con el medio.
A lo descrito, se agrega el esfuerzo permanente por ahondar en un pensamiento original y en profundidad de la persona y de la sociedad, con una reflexión cultural y epocal, para entender el tiempo en que se desarrolla cada institución. De esta manera, la llamada Universitas se constituyó como una comunidad de maestros y estudiantes reunidos en torno al conocimiento, para comprender lo que se considera verdadero, justo, bueno y bello, valores que resumen lo que es toda su razón de ser.
En la actualidad, dentro de los desafíos que se identifican están trabajar para hacer posible un mayor contacto personal y comunitario; un diálogo respetuoso; la construcción de una convivencia universitaria que permita desarrollar una educación en democracia y cohesión social. En esta reflexión, la autonomía universitaria, el cultivo de las artes, humanidades y ciencias, aparecen como aspectos claves.
Ser universidad implica asumir una responsabilidad que trasciende a la preparación para el mercado laboral, ya que significa custodiar aquellos bienes culturales, científicos y éticos que permiten a una sociedad comprenderse a sí misma y proyectar su futuro. La universidad tiene la responsabilidad de integrar conocimiento especializado con pensamiento crítico, desarrollo de la ética, responsabilidad social y capacidad de diálogo.
En esta reflexión, sin duda que se presenta el rol de la Inteligencia Artificial, la información reciente nos indica que la gran mayoría de las universidades han adoptado la IA en sus diferentes aspectos. Sus fortalezas y amenazas las describe con notable lucidez el Papa León XIV en su encíclica Magnifica Humanitas, cuando pone el acento en la dignidad, centralidad y en la custodia de la persona humana, valorando los aportes tecnológicos que conlleva. También nos describe sus amenazas, ya que nos recalca que no es neutra, que estamos expuestos a la manipulación de los algoritmos, a la desinformación de las redes sociales, con situaciones críticas en la educación y en el mercado laboral. Resalta, además, un aspecto muy preocupante, que es el impacto y menoscabo en las relaciones interpersonales.
Las universidades tienen el desafío de articular la tradición propia de sus instituciones con la innovación y la mirada de futuro, ya que se preserva un patrimonio intelectual que se debe proyectar a futuro. De acuerdo a las principales encuestas (Bicentenario UC, CEP), nuestras instituciones poseen la confianza de la ciudadanía debido a su compromiso con el desarrollo del país y el crecimiento y bienestar de la población.
En suma, una institución que tiene a sus estudiantes en el centro, se puede pensar y comprender por su vocación de búsqueda de la verdad, por el cultivo del conocimiento, el bien y la belleza, enfocada a servir a la sociedad. Las universidades católicas y en especial sus comunidades académicas tenemos incluso un desafío mayor, que es desarrollar el sentido trascendente y el diálogo fe y cultura, como un aporte original a la sociedad.
Por Ignacio Sánchez D., Profesor Titular. Pontificia Universidad Católica de Chile.
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