Japón y Chile: socios estratégicos para un futuro de estabilidad y prosperidad
El reciente mes de agosto ha sido de gran importancia para las relaciones entre Chile y Japón.
El Ministro de Asuntos Exteriores, Motegi Toshimitsu, visitó América Latina (México, Panamá, Ecuador y Trinidad y Tobago) en agosto, reiterando la determinación de Japón de enfrentar diversos retos actuales desde una perspectiva común: defender el orden internacional libre y abierto con los países latinoamericanos, como Chile, y lograr una sociedad más fuerte y próspera mediante la cooperación y la colaboración.
Por su parte, el Ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, visitó Tokio a finales de agosto. En su fructífera visita, se reunió con el Ministro Motegi, el Ministro de Estado de Economía, Comercio e Industria de Japón y varias empresas.
El Canciller Pérez Mackenna impulsa como estrategia diplomática la diversificación económica y promueve enérgicamente la política “Choose Chile”, para atraer inversiones extranjeras y lograr un crecimiento económico sostenible. Asia Pacífico es de las regiones más dinámicas del mundo, con las economías con mayor crecimiento y proyección.
En Tokio, el Canciller chileno definió a Japón como socio estratégico para la diversificación de la cadena de suministro y solicitó a las empresas japonesas que amplíen inversiones en ámbitos del procesamiento de minerales críticos, hidrógeno verde e inteligencia artificial. Asimismo, manifestó el deseo de fortalecer las relaciones económicas con la introducción de tecnología japonesa avanzada y un mayor valor añadido.
Esta línea chilena encaja perfectamente con la propuesta de un “Indo-Pacífico Libre y Abierto - FOIP”, visión diplomática japonesa propuesta en 2016 por el entonces Primer Ministro ABE, que enfatiza valores universales y normas internacionales como el Estado de derecho, la libertad de navegación y el libre comercio, con el objetivo de lograr paz y prosperidad en toda la región.
La situación internacional presenta complejidades. La invasión a Ucrania o los recientes sucesos en el estrecho de Ormuz han demostrado que una crisis regional puede repercutir en la seguridad y la economía globales. En paralelo, se intensifican los fenómenos naturales extremos por el cambio climático y la rápida innovación tecnológica, con la inteligencia artificial, plantea nuevos retos al mundo.
En este contexto internacional cada vez más incierto, la Primera Ministra Takaichi Sanae planteó en mayo, un «FOIP evolucionado». El objetivo es que podamos crecer juntos y prosperar, y que adquiramos la autonomía y la resiliencia necesarias para decidir nuestro propio destino en todos los ámbitos: económico, social y de seguridad.
Esta nueva versión señala tres áreas prioritarias:
(1) Creación de infraestructuras económicas para la era de la Inteligencia Artificial (IA) y los datos, mediante el refuerzo de la resiliencia de las cadenas de suministro de energía y materiales críticos,
(2) Creación conjunta de oportunidades de crecimiento económico mediante la colaboración público-privada y
(3) Mejora de la cooperación en el ámbito de la seguridad para garantizar la paz y la estabilidad,
lo que puede decirse que está en perfecta sintonía con la política exterior propuesta por el Gobierno de Chile.
No es casualidad que esta visión sea de interés común para Chile y Japón. Japón es el tercer país destino de las exportaciones chilenas y ocupa el primer lugar entre los países asiáticos en stock de inversión directa en Chile. En un contexto en que la importancia de la seguridad económica y marítima es cada vez mayor, es lógico que reforcemos la cooperación en base a las respectivas iniciativas; la colaboración ofrece un margen aún más amplio y gran potencial.
Como Estados democráticos estables y maduros, ambos países dan importancia al libre comercio y al multilateralismo, y defienden un orden internacional libre y abierto basado en el Estado de derecho, lo que permitirá sentar bases que conduzcan no solo a la estabilidad y prosperidad bilaterales, sino también a las de la región y del mundo.
En 2027, celebraremos el 130º aniversario del «Tratado de Amistad, Comercio y Navegación», firmado en 1897, una oportunidad para consolidar aún más las relaciones de amistad basadas en el respeto y la confianza mutuos, y también para complementar el potencial de ambos países como socios estratégicos, prosperar y desarrollarnos conjuntamente, y así contribuir al bienestar y la paz de toda la región. Reitero nuestro compromiso de avanzar y construir nuestro propio futuro junto a Chile.
Por Sone Kenko, embajador extraordinario y plenipotenciario del Japón en Chile.
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