Opinión

“Qué desastre, hueón”

18 MAYO 2026 MINISTRO DEL TRABAJO, TOMAS RAU Y EL MINISTRO DE HACIENDA, JORGE QUIROZ, DURANTE SESION DE COMISION. FOTO: DEDVI MISSENE Dedvi Missene

Esa fue la frase de la semana. La dijo el ministro del Trabajo cuando el Senado cambió el mecanismo de financiamiento de la Sala Cuna Universal. Un proyecto, clave para enfrentar el desempleo femenino, que estaba listo para despacharse a principios de año, gracias a un acuerdo técnico entre los expertos del progresismo y Chile Vamos.

Pero el gobierno entrante de Kast boicoteó el acuerdo, y volvimos a fojas cero. Seis meses después, aun no tenemos ley. Y el desempleo femenino sigue subiendo: ya supera el 10%.

En 2025, cuando el desempleo alcanzaba un 8,7%, el candidato Kast acusaba que “hay más de un millón de desempleados” y culpaba a la “ministra del desempleo”.

En verdad eran 875 mil. Exageraba. O, tal vez, predecía: ahora, al cumplirse seis meses de su presidencia, sí estamos al borde de esa cifra, con 981.044 personas sin trabajo. El desempleo ya escaló a 9,5%, la mayor cifra desde la pandemia.

Kast prometió, como candidato y como presidente, llevar el desempleo al 6%. El ministro de Hacienda flexibilizó la meta a 6,5% y, esta semana, el del Trabajo se hizo el desentendido: “Esa es una meta que impuso el ministro de Hacienda. Yo he sido bastante más cauto”, se desmarcó.

La promesa de bajar el desempleo está en duda. La de acabar el déficit fiscal ya fue oficialmente abandonada. Y la de reactivar el crecimiento, tambalea.

En 2025, Kast llamaba el 2,5% de crecimiento de ese año una “emergencia económica”, culpaba a “un gobierno incompetente” y prometía llevar la cifra al 4%.

Tras seis meses de su presidencia, estamos en recesión técnica (dos trimestres de crecimiento negativo), y el Banco Central bajó la proyección para 2026 a un rango medio de 0,5%.

Para 2027, el BC estima un crecimiento en torno a 2,5%. Y para 2028, en torno al 2,75%. O sea, volveríamos a las cifras de los años anteriores. A falta de 2029, eso daría un promedio parcial de 1,9%, similar al del “gobierno incompetente”, y muy lejos del 4% prometido.

Por supuesto, esto no es solo culpa de este gobierno. La economía arrastra problemas profundos. Una dificultad que, en campaña, el actual oficialismo minimizaba, prometiendo soluciones rápidas y efectivas.

En economía, en el balance del semestre solo queda decir: “qué desastre, hueón”.

En cambio, en pensiones y seguridad, septiembre también trajo buenas noticias.

El 1 de septiembre de 2026, la PGU subió a 250 mil pesos para todos los mayores de 75 años.

El Partido Republicano publicó un video celebratorio: “Kast no eliminó la PGU, ¡la aumentó!”.

No es verdad. El aumento se estableció el 30 de enero de 2025. Ese día, por 138 votos a favor y 30 en contra, la Cámara de Diputados despachó la reforma que financia a largo plazo el sistema previsional y permite el aumento gradual de la Pensión Garantizada Universal, PGU.

Fue aprobada por el entonces oficialismo y la mayor parte de Chile Vamos. Todos los parlamentarios del Partido Republicano, en cambio, la rechazaron.

No solo votaron en contra. Denunciaron con fuertes epítetos a quienes la aprobaron. Una nota publicada por el Partido Republicano ese mismo 30 de enero de 2025 se titula: “Fue un espectáculo de irresponsabilidad de parte de la izquierda y de Chile Vamos”.

En su bajada, señala que “los parlamentarios condenaron el acuerdo al que llegó Chile Vamos con el Gobierno y los llamaron a asumir sus responsabilidades en un futuro no muy lejano, cuando esto traiga los malos resultados y tenga los problemas que muchos advertimos”.

Ese “futuro no muy lejano” ya llegó. Y hoy, la pieza que denuncia el “espectáculo de irresponsabilidad”, que “condenamos”, que traerá “malos resultados” y por la cual el resto del sistema político “tendrá que asumir sus responsabilidades” comparte las redes sociales del partido del gobierno con el festivo video que celebra que “¡Kast aumentó la PGU!”

Conviven, una al lado de la otra, como evidencia de una personalidad envidiable de un partido que se atribuye el mérito por lo que antes boicoteó.

El aumento de la PGU no es la única noticia para celebrar este septiembre. También esta semana conocimos las estadísticas de homicidios del primer semestre de 2026.

Entre enero y junio ocurrieron 472 homicidios, 41 menos que en la misma fecha del año pasado. Así, desde el máximo de 2022, completamos cuatro años consecutivos de bajas: 27 menos en 2023, 47 menos en 2024, 73 menos en 2025, y ahora 41 menos en 2026.

En 2024, cuando las cifras mostraban una baja semestral de 47 homicidios, Kast definía al gobierno como “sangriento”. “Pídale la renuncia a la ministra Tohá y nombre a alguien competente. Es urgente”, emplazaba a Boric.

En 2025, cuando se producía la mayor baja anual (73 en el primer semestre), el candidato Kast decía en un debate que “1.200.000 personas mueren asesinadas al año”. Al ser rectificado por su contendora Jeanette Jara, profundizó el lapsus: “No dije eso, dije 1.200 millones asesinados por año”.

En septiembre de 2026, tras una baja de 41 casos (un nuevo avance, aunque algo menor que los de 2025 y 2024), el presidente Kast celebra. “Hechos, no palabras”, señala, y lo atribuye a que “la gestión efectiva está dando resultados”.

Así es: la gestión efectiva de los últimos años, con políticas de Estado y leyes consensuadas entre el antiguo oficialismo y Chile Vamos, siguen dando resultados.

Políticas y leyes, como la creación del ministerio de Seguridad, que Kast y el Partido Republicano muchas veces denunciaron y votaron en contra.

Es un balance amargo para el primer semestre del gobierno.

En pensiones, celebran y se atribuyen los resultados de una reforma que atacaron.

En seguridad, festejan cifras que son un continuo (algo inferiores, incluso) a las del “gobierno sangriento”, con políticas de Estado que también boicotearon.

En economía, empeoran las cifras del “gobierno incompetente”, con el peor año, en empleo y crecimiento, desde la pandemia, y con promesas que, apenas a los seis meses de gestión, ya se abandonan (déficit fiscal), se alejan cada vez más (crecimiento) o se les aplica el “si lo prometimos, no me acuerdo” (desempleo).

Lo que antes se denunciaba con escándalo, ahora se abraza, se hace propio y se celebra.

Lo que antes se despreciaba, en estos primeros seis meses solo ha empeorado, pasando de mediocre a desastre.

No es difícil entender el exabrupto del ministro.

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