Opinión

Las derrotas de las bandas emblemáticas chilenas

Hace poco más de una década, en un viaje desde Quito a Santiago, un integrante de una de las bandas fundamentales de la Nueva Canción Chilena se molestó cuando cité a Los Jaivas como ejemplo de integridad grupal. Apeló a que en su estadía en Francia, los músicos tenían problemas de alcohol y drogas. No serían los primeros ni los últimos. Reforcé mi tesis diciendo que jamás los había visto pelearse en los medios y que, en la primera entrevista posmuerte del “Gato” Alquinta, previo a un show en el festival de Olmué, Claudio Parra había suspendido la conversación debido a su emoción por la sorpresiva partida de su compañero.

Formar una banda requiere paciencia, temple, asombro, negociación y, en última instancia, liderazgo. Siempre hay alguien que organiza y decide. Hasta Los Beatles, según la serie Get Back, descansaban en el timón de McCartney.

Adaptarse a otros y complementar personalidades es difícil. Sobre todo cuando llega el éxito. En Chile, hay casos emblemáticos. Horacio Salinas, líder de Inti Illimani, cerró la puerta a la idea de festejar el 60 aniversario de la banda tocando junto a la agrupación liderada por Jorge Coulon. No olvidó que su excompañero realizó gestiones para que no tocara en Estados Unidos ni Europa y que minimizara su labor creativa. Lo mismo pasó en Quilapayún con la disputa entre Eduardo Carrasco y Rodolfo Parada que, al final, terminó con el gallito judicial a favor del primero. O la decadente pelea entre Juan Sativo y Lenwa Dura por el nombre de Tiro de Gracia. Cada uno festejando la cesantía temporal del otro, con el primero desinteresado por el deseo suicida en vivo de su excompañero y el segundo llamándolo “el guatón de Gasco”.

La publicitada disputa entre los herederos de Tommy Rey y el director de La Sonora de Tommy Rey, Leo Soto, por el nombre de la banda es otro punto negro en la música chilena. ¿Merece el hijo del cantante apropiarse de la historia artística de su padre? No, porque no lo conoce nadie. ¿Leo Soto debe seguir con el grupo? Tampoco, porque el vocalista ya no está. Lo mejor sería que cada uno comenzara de cero, escribiendo su propia aventura. Y no manchar canciones que son sinónimo de alegría para todos los chilenos.

Por Felipe Rodríguez, crítico musical.

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