Medidas para cumplir el sueño de la casa propia
Hace 20 años, quien comenzaba su primer trabajo tenía más posibilidades de planear la compra de una vivienda a mediano plazo. En 2009, un 55% de los chilenos creía que un trabajador podía llegar a comprar su vivienda, mientras que en 2025 esa cifra cayó al 17%, según la Encuesta Bicentenario UC. La Encuesta Financiera de Hogares del Banco Central confirma la tendencia: la tenencia de vivienda bajó de 63% a 52% entre 2017 y 2024, producto del mayor precio de las viviendas, nuevos gravámenes como el IVA a la vivienda y condiciones financieras más restrictivas, agudizadas por los retiros previsionales. Ser propietario dejó de ser una meta alcanzable que, para muchos, se postergó.
El mayor impacto ha sido para los jóvenes. Según la CASEN, el 45,7% de los hogares con jefe de hogar menor de 30 años arrendaba en 2006, cifra que subió a 62,9% en 2024. Un estudio 2025 de la UNAB muestra que el 89% percibe dificultades para acceder a una vivienda y el 70% cree que hoy es mucho más difícil que en la época de sus padres, cifra que sube a 81% entre quienes tienen entre 18 y 29 años. Buena parte de esta generación se resigna a arrendar de por vida: precios más altos, ingresos que no alcanzan y con condiciones crediticias más restrictivas se lo impiden.
Frente a este escenario es muy positivo que, con solo dos semanas de tramitación, se haya aprobado con urgencia la ampliación al subsidio a la tasa hipotecaria para la primera vivienda. La iniciativa aumenta en 30 mil los cupos (de 50 mil a 80 mil), eleva el tope de viviendas elegibles de 4.000 a 6.000 UF y extiende el beneficio hasta 2028. La iniciativa también busca bajar el pie exigido del 20% al 10%, enfocándose en la barrera más difícil para un joven: el ahorro inicial que toma años juntar.
Vale la pena mencionar que el instrumento ya muestra resultados positivos: el subsidio vigente redujo el costo de los créditos hipotecarios y acumula más de 40 mil solicitudes y 31 mil créditos formalizados en poco más de un año. La propia CChC reconoce que este instrumento revitalizó el mercado de viviendas.
Subir el tope a 6.000 UF incorpora a la clase media que hoy queda fuera por poco, con lo que el beneficio cubriría cerca del 88% del stock disponible. A ello se suma la baja de precios que se espera de la exención transitoria de IVA a viviendas nuevas contemplada en la Ley de Reconstrucción. En conjunto, se espera descomprimir el stock de casi 100 mil unidades sin vender, reactivar la construcción y el empleo y, sobre todo, volver a hacer alcanzable la casa propia.
Aunque estas medidas son transitorias y se enfocan en viviendas nuevas ya construidas, el impulso que buscan generar en el sector es muy positivo y necesario. Sumado a otras iniciativas para mejorar la inversión y dinamizar la economía, devuelve el optimismo a las familias, en especial a los más jóvenes.
Por Paulina Henoch, Coordinadora del Programa Pobreza, Vivienda y Ciudad de LyD
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