Opinión

Realismo sin renuncia

Diego Martin /Aton Chile Diego Martin

Aunque aún faltan dos semanas para la segunda vuelta de la elección presidencial y siempre está abierta la opción de que aparezca un cisne negro que cambie el curso de los acontecimientos, todo parece indicar que el próximo Presidente de la República será José Antonio Kast. Su campaña ha tenido como sello principal el concepto de un gobierno de emergencia, que va a colocar el foco en recuperar la capacidad de crecimiento, el control de la inmigración y en mejorar la seguridad. Colocar énfasis en estos temas recoge lo que es el sentir de la mayoría ciudadana, y prueba de ello es que en la campaña de la primera vuelta la mayoría de las candidaturas presidenciales se hicieron cargo de esta demanda ciudadana presentando propuestas con ese mismo objetivo, no obstante, lo bastante discutibles que son muchas de ellas.

De lo anterior podría concluirse que la tramitación de medidas con esta orientación no debería enfrentar mayores obstáculos, pero lamentablemente ello no va a ser así por cuanto en la elección parlamentaria se desaprovechó la oportunidad de haber alcanzado la mayoría en ambas cámaras del Congreso -habiendo estado los votos para ello-, lo cual era fundamental para lograr la aprobación, sin mayores fricciones, de leyes que son fundamentales para poder cumplir con los objetivos planteados. Entre ellas, la disminución de la tasa de impuesto corporativo, cuyo nivel actual (27 por ciento) hace de nuestro sistema tributario uno de los menos competitivos en este ámbito a nivel internacional, así como la incorporación de normas que otorguen invariabilidad tributaria a los grandes proyectos de inversión, y todo lo relativo a la modernización del sistema de otorgamiento de permisos así como a la institucionalidad que regula la aprobación de los informes de impacto ambiental, materias en la que el gobierno quedó al debe.

Con excepción de las medidas puramente administrativas que será necesario aplicar -y que no son pocas- para darle un impulso a la gestión desde el primer momento, en el ámbito legislativo el próximo gobierno inevitablemente deberá buscar acuerdos para lograr aprobar las iniciativas que presente. ¿Significa esto que Kast y su equipo van a tener que renunciar a lo que han venido proponiendo? Por supuesto que no, pero van a tener que allanarse a la idea de incluir gradualidad en lo que se proponga, y eventualmente realizar concesiones en temas que no signifiquen “traicionar” principios básicos, pero que van a ser el costo a pagar para poder avanzar en lo fundamental. Adoptar una actitud más flexible va a ser un requisito fundamental para que el próximo gobierno pueda ser exitoso, tomando en cuenta las restricciones que impone la nueva composición del Parlamento. Kast y los Republicanos deberán dejar de lado el engañoso concepto de “derechita cobarde”, no renegar de la necesidad de acuerdos y aceptar la nueva realidad como parte del nuevo paisaje político en el que van a tener que desenvolverse. Y lo que hay detrás de esto no es un asunto ideológico ni tampoco significa claudicar ante los principios básicos; se trata simplemente de realpolitik.

Por Hernán Cheyre, Centro de Investigación Empresa y Sociedad UDD

Más sobre:José Antonio KastCongreso

⚡Black Sale: información real + ventajas exclusivas

Digital + LT Beneficios$1.990/mes SUSCRÍBETE