Paula

Carreras Hyrox: la nueva tendencia en el running

El running ya no es solo correr. Las carreras Hyrox, que combinan tramos de corrida con ejercicios funcionales, han ganado terreno por su intensidad y por poner a prueba el cuerpo completo. Coti Nahum, embajadora de la disciplina en Latinoamérica, explica por qué este formato —exigente y, para muchos, adictivo— está sumando cada vez más adeptos.

Para quienes entrenan de forma regular, el desafío es parte del atractivo. En esa búsqueda aparece Hyrox, una disciplina que en el último tiempo ha ido ganando terreno. Sus participantes la describen como “adictiva”: una mezcla entre la exigencia del entrenamiento funcional y la lógica del running.

A diferencia de una corrida tradicional o una carrera con obstáculos, Hyrox tiene un formato estandarizado a nivel global: ocho bloques de un kilómetro de carrera, cada uno seguido por una estación de ejercicio. Sin pausas, se completan ocho kilómetros intercalados con pruebas como empuje de trineo, burpees, remo, zancadas con peso o wall balls. Más que avanzar, la clave está en resistir el cambio constante entre cardio y fuerza, poniendo a prueba tanto la resistencia como la cabeza.

Ese formato —idéntico en todas sus versiones alrededor del mundo— permite algo poco habitual en este tipo de competencias: comparar resultados sin importar la ciudad o el país donde se compita. Así, más que una carrera aislada, Hyrox funciona como un circuito global que combina comunidad y competencia.

Constanza Nahum ha construido una comunidad en torno al running desde su cuenta de Instagram, @cotinahum. Hace poco más de un mes anunció que se convertía en embajadora de Hyrox Latinoamérica, una noticia que sus seguidores celebraron. Su historia con el deporte comenzó en pandemia, entrenando de manera amateur, hasta que poco a poco se fue involucrando más en esta disciplina, llegando a competir a nivel internacional.

Para ella, el atractivo es claro. “Sentirse capaz e ir completando etapas, al igual que un videojuego, es el componente que lo hace adictivo”, dice.

Parte de su éxito, agrega, está en la accesibilidad. “Es una competencia basada en ejercicios funcionales, por lo tanto está pensada para que cualquier persona pueda hacerlo. La exigencia depende de cada uno y no hay un límite máximo de tiempo para terminarla”, explica.

Lo más desafiante, sin embargo, está en el cambio constante. “Pasar de un sistema aeróbico a uno anaeróbico es muy exigente. Es un desgaste físico y mental alto, pero también ayuda a trabajar la gestión y la estrategia”, dice la atleta, que acaba de participar en una carrera Hyrox en Fortaleza, Brasil.

A quienes están partiendo, les recomienda soltar el miedo. “No hay que temerle a la intensidad, porque eso lo maneja uno. Puede no ser intenso si no quieres. Es una competencia para ir y sentirte realizado”, dice. Tal vez ahí esté la clave: una experiencia incómoda e impredecible, pero, para muchos, profundamente estimulante.

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