El Parque Tricao a través del lente de Josefina Rodríguez
Desde el breve paso de un águila migratoria hasta un inédito duelo de búhos a plena luz del día, la fotógrafa Josefina Rodríguez abre su archivo personal en el Día de la Fotografía para contarnos el "detrás de cámara" de sus mejores imágenes.
Recorriendo el Parque Tricao con su cámara en mano, la fotógrafa Josefina Rodríguez (@jorodriguez.ph) ha logrado documentar escenas que escapan a cualquier planificación. Desde rarezas genéticas hasta amaneceres que parecen sacados de una pintura. “El parque siempre me sorprende, porque en general no voy a una misión en específico, sino que voy dejándome llevar por lo que va sucediendo”, confiesa.
A propósito del Día de la Fotografía, Josefina nos invita a un recorrido por las historias que se esconden detrás de sus imágenes más emblemáticas, demostrando que para retratar la naturaleza, la mejor técnica es dejarse asombrar.
El depredador impensado
“Estaba trabajando en el computador, cuando un guía me avisó que había un tucúquere cerca de la Plaza La Virgen. Al llegar, el búho estaba allí, pero nadie había notado que se estaba alimentando. Lo vi desgarrar a su presa, pero no fue hasta el momento de la edición fotográfica, al ajustar luces y sombras, que descubrí de qué se trataba. Junto a la veterinaria del parque analizamos el patrón de las plumas y confirmamos que la presa era un chuncho. Si bien el tucúquere depreda aves más pequeñas, un registro de depredación entre dos especies de búhos es algo inédito y sumamente inusual, más aún a plena luz del día. Fue un registro tan impresionante que dio mucho de qué hablar”.
La batalla en el agua
“El valor de esta fotografía radica en la acción. Estaba en el humedal observando a una pareja de pitíos cuando escuché un fuerte chapoteo en el agua. Al mirar, vi a un yeco en plena lucha con una enorme y escurridiza rana africana. Justo cuando les iba a sacar la foto me quedé sin batería, pero alcancé a cambiarla y pude registrar la escena. Al ser presas grandes y duras de comer, la rana finalmente logró zafarse y escapar. Sin embargo, la secuencia fotográfica refleja la crudeza de la naturaleza y destaca la importante labor que cumplen estas aves en el control de poblaciones de especies invasoras”.
Un hallazgo genético
“Mientras fotografiaba el humedal, me encontré con un ave completamente blanca. Al principio, por asociación al entorno, pensé que podría ser un huairavo, pero al revisar las fotografías noté que la fisonomía era la de un zorzal. Tras consultarlo con el equipo veterinario, confirmamos que no era un ejemplar albino, sino un zorzal con leucismo (una particularidad genética que causa la pérdida parcial de pigmentación). Es un registro fotográfico extraordinario y muy particular para el parque”.
Una visita ilustre
“Para los amantes de la ornitología, esto fue un verdadero notición. Un trabajador que reparaba una pasarela del borde del lago, me avisó de la presencia de esta águila. Es un ave migratoria muy escasa que viaja desde Norteamérica durante el invierno del hemisferio norte; verla es un trofeo para cualquier observador de aves. Dejé mi almuerzo de inmediato para ir a buscarla. Aunque mi plan original era fotografiarla en pleno vuelo de pesca, llegué justo para capturarla terminando de devorar una trucha. Solo pudimos disfrutar de su presencia durante unas cinco horas antes de que desapareciera”.
El rayo dorado
“Hay una hora exacta en la que el sol deja de iluminar directamente el humedal. Fue justo en esa transición, mientras atardecía y comenzaba a oscurecer, cuando un único y hermoso rayo de luz iluminó el puente colgante. Fue un momento fugaz que logré capturar, dando como resultado una postal verdaderamente mágica del parque”.
El despertar de la naturaleza
“Estábamos en una extensa jornada grabando el proyecto ‘Tricao Mágico’. Tras pasar toda la noche trabajando con la ausencia de luz, llegó el amanecer. En la fotografía debes usar la luz a tu favor, y cuando el sol salió, tiñó el cielo y el agua de un rosado espectacular. Frente a nosotros, un dormidero de garzas despertó y las aves comenzaron a volar sobre la laguna para luego posarse en un árbol cercano. Ser testigo de cómo la naturaleza despierta fue un privilegio absoluto”.
Un chapuzón de polen
“Había ido a fotografiar un chagual en flor, una planta inmensa y muy llamativa de la zona central cuya floración es esporádica. Mientras observaba, apareció un tordo y comenzó a alimentarse del interior de la flor. Lo más curioso de la captura fue que esta ave, de plumaje naturalmente negro, quedó con la cabeza teñida de un naranja intenso. No era una especie distinta, sino el resultado de un verdadero baño del polen de la planta”.
Al final del día, las fotografías de Josefina son una invitación abierta a que el público se anime a retratar escenas únicas, siempre respetando a las distintas especies. Ya sea recorriendo los senderos del Parque Tricao o cualquier otro pulmón verde, la idea es bajar el ritmo y prestar atención.
“Retratar la vida silvestre me ha enseñado que no sacas nada con planificar la toma perfecta, hoy tampoco necesitas la mejor cámara, ya que los celulares permiten explorar perfectamente lo que nos rodea. El mejor enfoque siempre será caminar con paciencia, detenerse a observar y dejar que el entorno te regale sus propios espectáculos”, concluye la fotógrafa.
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