Juana Lizaso, creadora de Cartelera Cultural Valdivia: “Habitar una ciudad también es participar de lo que ocurre”
Curiosa, extrovertida y con una marcada sensibilidad por lo colectivo, la antropóloga Juana Lizaso solía salir de obras, conciertos y exposiciones con la misma pregunta: ¿por qué éramos siempre los mismos? Veía propuestas potentes, creativas y provocadoras, pero también un público que se repetía. Esa inquietud la llevó a poner el foco en la difusión: ¿cómo hacer que más personas se enteraran y se animaran a participar?
Para Juana Lizaso (48), Valdivia es una ciudad que ofrece experiencias a cada paso. Cruzar un puente, caminar junto al río o recorrer un lugar conocido puede convertirse en una oportunidad para descubrir algo nuevo. Esa conexión entre la naturaleza y la vida cotidiana de la ciudad se fue complementando, para ella, con una escena cultural diversa que despertó su curiosidad.
Llegó a Valdivia en los años 90 y desde entonces ha observado cómo la ciudad construye su identidad a partir de distintas capas: la presencia mapuche huilliche, las migraciones, la vida universitaria y una escena artística que, lejos de ser escasa, muchas veces permanece fuera del radar de quienes la habitan.
Después de la pandemia, cuando volver a encontrarse fuera de casa se había vuelto más difícil, creó Cartelera Cultural Valdivia. El proyecto autogestionado reúne hoy a miles de personas en Instagram y difunde obras de teatro, cine independiente, conciertos, talleres, propuestas gastronómicas y otros panoramas de la ciudad.
- ¿Por qué decidiste dedicar tiempo a difundir lo que otras personas están haciendo?
Yo admiro mucho el trabajo creativo de los artistas y de las artistas. Si tú piensas, todos los artistas parten de la nada. Y después de todo su proceso, que puede durar años, que a veces es difícil, que sufren bloqueos o que tienen muchas fuentes de inspiración, nace una obra. Y eso lo encuentro súper mágico y quiero transmitir a los demás lo que siento yo cuando veo arte, ¿no? Como esa vibración, una electricidad, una emoción profunda. Eso es un poco lo que me interesa transmitir, que las artes hacen nuestra vida mejor, que amplían nuestra visión del mundo, que nos ayudan a reflexionar y, sobre todo, imaginar otras posibilidades.
- Vivimos con la sensación de que nunca tenemos suficiente tiempo. ¿Qué lugar crees que ocupa el ocio en nuestras vidas?
Yo creo que el ocio justamente es como el contrapeso al productivismo en el que vivimos hoy en día, en que tenemos que, por ejemplo, agendar el descanso, planificarlo, cuándo y de qué manera, y entender el descanso no per se, no como una actividad en sí misma, sino una actividad que nos permite seguir produciendo. Eso lo encuentro macabro. Yo también caigo en esa lógica, obvio, no estoy al margen y trabajando en redes sociales, eso se ha intensificado aún más. Pero creo que el ocio es justamente lo contrario y lo necesitamos para crear ese equilibrio, para tener un lugar, un espacio donde no tengamos que ser eficientes, donde podamos hacer muchas cosas, como por ejemplo estar tirados viendo el teléfono, pero no es el único tipo de ocio. O sea, ir al teatro, escuchar música, conversar, bailar, caminar, ir a un lugar nuevo que no conocías son formas súper importantes de ocio, donde también establecemos relaciones interpersonales en las que no media un interés productivo.
Ir al teatro, escuchar música, conversar, bailar, caminar, ir a un lugar nuevo que no conocías son formas súper importantes de ocio, donde también establecemos relaciones interpersonales en las que no media un interés productivo.
- ¿Qué crees que hace que algunas personas se acerquen más a actividades culturales que otras?
Muchas veces tiene que ver esto con el acceso que uno ha tenido desde la infancia a este tipo de información, a este tipo de experiencias. Por eso es tan importante la formación de nuevas audiencias, que los niños tengan acceso desde la más temprana edad. Si no puede ser en sus familias, a través de los establecimientos educacionales o de instituciones culturales que tengan pensado proyectos, iniciativas donde una infancia tenga acceso, porque eso de verdad te cambia la vida. Eso puede ocurrir en cualquier momento también, ¿no? Puede ocurrir en la adolescencia, en tu adultez, en tu vejez. Pero mientras antes ocurra, mejor, porque transforma tu manera de ver el mundo.
- Y cuando existe ese interés, ¿qué puede dificultar que una persona participe?
Hay otros factores también, por ejemplo, el dinero, igual es una barrera, es un obstáculo. Tu ubicación geográfica, si vives en la ruralidad y vives en la ciudad, vas a tener diferente acceso. Si vives en una ciudad o comuna pequeña versus una capital regional o una capital nacional. Pero la cultura no solamente es el concierto de música clásica en el teatro. También puede ser una procesión religiosa de mi barrio o de la zona rural donde vivo. Lo que pasa es que muchas veces creemos que hay un cierto tipo de cultura que está asociada al mundo más elitista, más académico, más docto. En realidad, la cultura se manifiesta de muchísimas maneras todos los días en nuestra vida cotidiana.
La cultura no solamente es el concierto de música clásica en el teatro. También puede ser una procesión religiosa de mi barrio o de la zona rural donde vivo.
¿Qué crees que ganamos cuando tenemos tiempo para divertirnos, encontrarnos y disfrutar de cosas como las artes vivas?
Ha habido un quiebre muy importante que trajo la pandemia en esta posibilidad de encontrarnos fuera de nuestros hogares y volver a tener un acercamiento a las artes y a la entretención, que no es digital, sino que requiere que estemos ahí de manera presencial. Y eso siento que recién se está revirtiendo. De a poquito. De hecho, una de las cosas que me encanta de que los chicos se junten a farmear aura es como: “Ya, estamos volviendo a la calle, a tomarnos la calle”, como el espacio libre ciudadano que es, que siempre ha sido.
Entonces creo que las personas muchas veces salimos, claro, a ver una película, pero en el fondo igual lo que queremos es estar juntos. Una película yo la puedo ver en mi casa. La música también la puedo escuchar en mi casa, y lo hicimos así durante muchos años, los años de la pandemia y los que siguieron después. Creo que de a poquito estamos recuperando este hábito de sentir, de entender que la vida ocurre fuera de nuestras casas y que ocurre y nos transforma en el encuentro con los demás, en nuestra sociedad. Entonces quiero pensar que esta tendencia va a ir en crecimiento y que sea de la mano de las artes me hace pensar como con esperanza sobre el futuro, pese a todo. Creo que las artes pueden brindarnos un espacio de consuelo, de resistencia y de esperanza.
¿Qué crees que todavía nos falta aprender sobre cómo habitar y disfrutar nuestra ciudad?
Yo creo que seguir en el ejercicio de recuperar la curiosidad, dejar que la ciudad nos sorprenda, salir de la rutina, encontrar cosas nuevas, ir a lugares a los que nunca hemos ido, conversar con personas que no conocemos. Llevar a las infancias también me parece súper importante, sacar a las infancias de las pantallas y llevarlas a cosas que se están haciendo aquí un montón. Eso, de repente, no sé, ir a un concierto, salir a caminar, descubrir un sector de la ciudad que no conocemos, lugares históricos. Hay humedales que se están convirtiendo en parques.
Entonces la ciudad no es solamente el trayecto entre mi casa, el trabajo y las obligaciones. Creo que habitar una ciudad también es participar de lo que ocurre, y eso es principalmente en los espacios públicos, donde nos podemos encontrar con otras personas, ojalá los conocidos y los por conocer. Y ahí, entre todos, construir experiencias nuevas que sean significativas, que sean lindos recuerdos. A mí me gustaría ayudar a las personas no solamente a que sepan lo que está pasando en Valdivia, sino que tengan algunas ganas de salir a descubrirlo, ojalá con nosotros.
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