El emprendimiento que convierte las redes de pesca en skates

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Tres norteamericanos amantes del mar y el surf crearon Bureo, una empresa que transforma las redes de pesca desechadas en tablas de skate o anteojos de sol. Ahora buscan generar vínculos con megaempresas y salir al extranjero.


La historia parte en 2012, cuando Ben Kneppers llegó a Chile para colaborar en una ONG en su rol de consultor ambiental. Pero, en realidad, comenzó mucho antes, cuando junto a dos socios norteamericanos (David Stover y Kevin Ahearn) identificaron desde Australia uno de los tantos flagelos que afectan a los océanos, producto de la contaminación de plástico. Si bien tenían el interés de generar una propuesta a la polución en los mares –además del mar, son fanáticos del surf-, fue en Chile donde Kneppers y compañía pudieron levantar un proyecto, que bajo el nombre de Bureo conecta emprendimiento con responsabilidad social y medioambiental.

Creada formalmente en 2013, la empresa ofrece una línea de productos sustentables, entre ellos tablas de skates o lentes de sol, fabricados íntegramente con plástico reciclado de redes de pescar, material que simboliza el 10% de la contaminación plástica oceánica.Para lograr dar una segunda vida a estos materiales, el equipo debe encontrar la mayor cantidad de redes posibles, separarlas por el tipo de plástico, limpiarlas y empacarlas para ser transportadas de la forma más eficiente hacia Santiago. De esas labores se encarga Net Positiva, iniciativa destinada a recolectar y reciclar las herramientas utilizadas por los pescadores para ser enviadas a una planta recicladora, que moldea y tritura los residuos en pequeños pedazos, hasta transformarlo en pellet. Así, Bureo genera artículos que son ofrecidos en comercios minoristas de Estados Unidos y otras naciones de Asia y Europa, con monopatines que utilizan aproximadamente 30 metros cuadrados de pesca, mientras las ruedas son hechas con un 30% de aceite vegetal y materiales reciclados.

Net Positiva comenzó sus operaciones en enero de 2014, llegando a recolectar más de tres mil kilos de redes de pesca abandonadas durante los primeros seis meses de trabajo, creando soluciones positivas para los desechos nocivos. De paso, el emprendimiento busca generar opciones laborales en comunidades costeras promoviendo la conciencia ambiental.El impacto de Bureo en la descontaminación se puede medir en cifras: han recolectar en las costas chilenas más de 200 mil kilos de redes de pesca para reciclar, según estimaciones que entregan en la empresa.

Sin embargo, “el negocio ha cambiado mucho desde que comenzamos con skateboards hace seis años”, cuenta Kneppers. Se refiere a que en el último tiempo los objetivos han estado centrados en crear una cultura de reciclaje en las costas para poder solventar el proyecto, buscando motivar a más industrias a utilizar material reciclado.“No estamos enfocados en cuántos skates podemos vender, sino en cuántas comunidades pueden aportar en el cambio”, asegura Ben Kneppers. Para poder concretar el ideal de una sociedad consciente del impacto medioambiental en el lecho marino, Kneppers explica que “es bueno que logremos que otras personas aprendan a ver reciclaje en objetos donde antes solo veían basura”.

Una idea exportable

Al crecimiento del proyecto Bureo ayudó el acuerdo con la Sociedad Nacional de Pesca (Sonapesca) en 2017, permitiendo que más de 100 empresas que integran el gremio entreguen las redes provenientes de gran parte del territorio nacional. Las ganancias generadas sirven para impulsar otros proyectos medioambientales en las mismas comunidades que deciden reciclar.“Estamos operando y buscando redes desde la zona austral en Punta Arenas hasta Arica. Trabajamos con todas las regiones que tengan actividad pesquera en Chile, pero aún hay mucho por hacer”, apunta Ben Kneppers, quien señala que este año decidieron ampliar el propósito que en su minuto dio origen a este emprendimiento: actualmente buscan entregar soluciones para acabar con la contaminación de los océanos, siendo socios estratégicos con siete empresas internacionales -entre ellas Patagonia-, entregando el pellet reciclado a los “business partnerships” (acuerdos comerciales), para que ellos le den la utilidad desde sus negocios.

Además, y por primera vez desde su fundación, Bureo busca concretar la expansión de sus fronteras, en un intento por trabajar con comunidades pesqueras latinoamericanas, siendo Perú y Argentina los primeros países que se sumarán en la próxima década a la propuesta implantada en primera instancia en el territorio. “Chile es el país que nos entregó la increíble oportunidad de comenzar este proyecto, pero queremos proveer esta solución ecológica a más países”, define Kneppers.

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