La startup de Rancagua que busca innovar en soluciones energéticas

La empresa Antü Energía, que genera baterías de ion-litio con capacidad de llevar energía eléctrica a las zonas más aisladas del país, ha ganado premios gracias a sus innovaciones de energías renovables.


Manuel Mata, socio fundador y director de Antü Energía, comenzó la empresa con un solo objetivo en mente: ayudar con su trabajo a usuarios electrodependientes de manera sustentable y eficiente. Así lo ha hecho por varios años. Antü Energía, la startup de Rancagua que provee soluciones tecnológicas de respaldo energético a base de baterías de litio desde su fundación en 2016, es una de las tantas iniciativas que están naciendo a nivel nacional para avanzar en la rama de la energía eléctrica que es amigable con el medioambiente, y la que el año pasado ganó la iniciativa “Más litio, menos huella”, de SQM, adjudicándose US$50.000 para utilizar en su desarrollo.

La idea nació de la propia experiencia de Manuel en el rubro. Antes de fundar Antü Energía estuvo trabajando en el Centro de Innovación del Litio de la Universidad de Chile durante tres años, realizando una serie de proyectos e innovaciones para el litio y sus diferentes aplicaciones. “El primer proyecto fue motivado por la nevazón que cayó en 2017, donde empezamos hacer nuestras primeras iniciativas para usuarios electrodependientes, que necesitaban baterías en su casa como respaldo. En base a esa oportunidad empezamos a hacer una serie de proyectos de movilidad, todo lo que tuviese un componente de baterías de litio dentro de su solución, y así partimos”, explica Mata sobre sus comienzos.

En términos técnicos, lo que diseñan es un panel fotovoltaico que pasa la energía del sol y la convierte en una corriente. Esta a su vez va a una batería de litio que es de alta densidad energética y esa corriente se convierte en energía química. Ellos diseñaron una maleta que contiene esa batería y a parte un vector que permite conectar distintos electrodomésticos en zonas que no cuentan con luz o que cuentan con ella de manera parcial, entregando una solución sustentable y urgente a miles de familias en el país.

El factor verde y el factor dinero

Lo de Antü Energía radica no solo en entregar esta energía a quienes más lo necesitan, sino que en innovar en su propio rubro para cuidar el entorno. Uno de los primeros problemas que lograron identificar fue la problemática medioambiental. “Hay una serie de soluciones de almacenamiento de energía y generación de energía que podrían usarse en estos casos, pero están asociadas a combustibles fósiles o a baterías de plomo, que son baterías altamente contaminantes y de difícil composición final. Nosotros competimos con esas energías. Evitamos los grupos electrógenos que son súper combustibles y también trabajamos para sacar del mercado aquellas baterías de plomo ácido o de plomo gel que son contaminantes. Estamos tratando de poner soluciones que resuelvan ese problema”, comenta Mata.

Dentro de este mismo escenario, se suma la diferencia de precios que tiene una tecnología por sobre la otra, un drama que se ha ido terminando con los años, pero que hasta cierto punto aún persiste en la actualidad. Hace una década, cuando Manuel Mata se adentró en el mundo del litio, las baterías de este elemento eran increíblemente caras. “El kilowatt/hora, que es la capacidad de energía de las baterías, estaba cerca de los mil dólares”, asegura el fundador de Antü Energía, sin embargo, el panorama se ve cada vez menos desigual a nivel nacional.

Con el desarrollo de la tecnología a nivel global, especialmente la electromovilidad, los precios han ido bajando sustancialmente y se han reducido cerca de un 80%. Hoy, cuesta cerca de los 150 dólares almacenar un kilowatt/hora. Manuel explica que “este cambio es lo que hará que eventualmente la electromovilidad sea masiva. Ha sido un gran avance. Es una tecnología relativamente nueva y ha estado compitiendo con las otras tecnologías de almacenamiento que son más baratas pero más contaminantes. Nuestro fin es igualar”.

Un futuro sin pobreza energética

La energía solar en Chile tiene un potencial inmenso. Esta ha tenido gran penetración después del 2015, cuando se realizó la adjudicación de la Licitación de Suministro de energía eléctrica para clientes regulados, con precios establecidos. Eso derivó en que muchos inversionistas que trabajaban con energía solar llegaran a Chile y se establecieran, haciendo bajar el precio, el que no está aún al nivel de poder ser comprado por un usuario residencial, pero que sirve para las empresas y a gran escala.

Según Humberto Verdejo, director del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Santiago, este potencial que tiene Chile con respecto a la energía solar es tan grande que incluso podría abastecer a varios países. “El problema que tiene la energía solar es que funciona en las horas en que hay sol, que es desde las 10:00 de la mañana a las 2:00 de la tarde, y que no se pueda usar en horas de mayor consumo, entre las 6:00 de la tarde y las 10:00 de la noche. Es ahí donde en las zonas aisladas energéticamente las personas tienden a usar generadores a petróleo para abastecer sus requerimientos básicos”.

Ante esa realidad, uno de los elementos que podría cambiar este panorama son los sistemas de almacenamiento masivo, como las baterías de litio. Su uso es de extrema importancia para generar energía limpia que no sea contaminante, por lo tanto, es una buena señal que se esté trabajando en esas baterías con diferentes proyectos.

Para Antü Energía, el panorama en Chile tiene muchos indicadores y aspectos positivos. La generación de la energía y el uso de energías renovables no convencionales demandan sistemas de almacenamiento limpio como el que ellos hacen, o sea que definitivamente hay un mercado que se está desarrollando. “En el concurso que ganamos se convocaron cerca de 50 empresas que ven temas de baterías de litio, por lo tanto es un mercado que no es menor y que está creciendo”.

Antü Energía diseña paneles fotovoltaico que convierten la energía solar a una corriente. Esta va a una batería de litio de alta densidad energética y la convierte en energía química. Crearon una maleta que contiene esa batería.

Esta situación está dada dentro de un contexto social casi increíble para el país. “Aunque parezca contradictorio, en Chile hay cerca de 40.000 familias a lo largo de todas las regiones que tienen pobreza energética. Eso significa que tienen nulo o parcial acceso a la energía eléctrica, algo que no se condice con un estado de país en desarrollo. Más aún si te das cuenta que Chile es un referente en temas de energías renovables, donde se hacen tremendos proyectos de alta inversión. Estas familias son desplazadas de todo ese beneficio”, explica Mata, algo que pudo ver con sus propios ojos cuando hizo varios grandes proyectos en el Norte Grande del país, visitando comunas como San Pedro de Atacama, donde hay poblados que no tienen luz. “Es absurdo. Están en el lugar con mayor radiación solar, donde se hacen los proyectos energéticos más grandes a nivel Latinoamericano, mientras en el entorno no tienen luz”, concluye.

Haciendo un proyecto que ayudaba a los electrodependientes, él y su equipo se dieron cuenta que los mayores afectados por la pobreza energética son personas que viven en lugares aislados lejos de la red de suministros. Personas que no pueden ni conectar un refrigerador y que quedan incomunicados por no tener acceso a cargar sus aparatos electrónicos. Manuel aclara que “esta solución de larga vida útil donde usamos un panel fotovoltaico para llegar a todos lados es para ellos, para mejorar su calidad de vida”.

Antü Energía ganó el premio de SQM dentro de su iniciativa “Más litio, menos huella”, donde pudieron adjudicarse US$50 mil para utilizar en su desarrollo.

Los desafíos para el futuro

Antü Energía ganó el premio de SQM dentro de su iniciativa “Más litio, menos huella”, donde pudieron adjudicarse US$50 mil para utilizar en su desarrollo. Este financiamiento, si bien es solo para un proyecto en particular que ayudará a las zonas alejadas donde SQM tiene influencia, es un reconocimiento necesario para poder impulsar otras iniciativas al futuro. “Es un premio a la perseverancia. Llevamos 5 años en esto y nuestra propuesta ya nos hacía sentir ganadores. A nosotros nos invitaron a participar y nos pareció que el concurso estaba hecho para nosotros”.

Su desafío para el futuro es hacer crecer el proyecto, un escalamiento comercial para llegar con sus funciones a la mayor cantidad de gente posible y también poder exportarla fuera de Chile. En Colombia, donde hay una situación similar, ya les pidieron poder exportar sus baterías. Manuel comenta que la pobreza energética es un problema a gran escala, y que de hecho Chile, dentro de todo, tiene buenos indicadores. “Chile tiene los mejores de la región, pero el problema subsiste en toda Latinoamérica, y ese es un problema que queremos resolver”.

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