La tecnología que busca evitar pérdidas en el mundo agrícola

Tras un estudio que determinó que al año se perdían $400 millones por mal manejo de inventario en los campos de todo el país, una startup logró encontrar una solución innovadora que usa una balanza electrónica con un software especial que permite reducir las pérdidas de productos químicos, agilizar tiempos, administrar eficientemente y ahorrar presupuesto en el rubro.


Tomás Valenzuela, fundador de Agroinventario, dice que la pandemia fue un factor que impulsó sorpresivamente un proyecto que armaba desde hace varios años. Los químicos que se ocupan en la agricultura nacional tendieron a subir de precio y eso obligó a sus dueños a ser mucho más eficientes con sus procesos. Una bodega mal administrada puede traer resultados muy caros, y necesitaban con urgencia una herramienta que los ayudara con eso. Junto a Vicente Pérez, surgió una idea con la que podían salvar millones de pesos con un simple cambio: utilizar una balanza inteligente para mantener actualizado el inventario, dando sus primeros pasos como startup.

El ingeniero agrónomo, oriundo de Requínoa, comenzó a construir este proyecto desde sus primeras experiencias personales en las bodegas agricultoras de la Sexta Región. “Nos tocó trabajar en bodegas de productos químicos y había un problema que se repetía constantemente. Por más que tratáramos, era imposible controlar la bodega. Nunca podíamos llevar con detalle el stock que teníamos”, comenta. Esto debido a que los métodos de inventario eran muy antiguos y manuales, lo que los hacía poco específicos y lentos de tramitar, generando problemas de tiempo. “Estábamos hasta último minuto con el distribuidor de productos, haciendo filas solo porque nos faltaba un litro, o devolviendo productos que nos sobraban. Era caótico”. La gestión entonces se volvía su tarea principal aunque no lo fuera, quitándoles el 90% del tiempo.

Según un estudio realizado por la Subsecretaría de Agricultura en el 2021, el aporte real de la cadena de producción agrícola es del 15 % del PIB, además de representar el 17% del total exportado por Chile. A pesar de esto, la mayoría de los agricultores no sabe qué o cuánto productos químicos tienen en sus bodegas, alcanzando altas tasas de vencimiento de stock, retrasando y complicando el proceso. Bajo esa premisa, Agroinventario dio sus primeros pasos. Aún estando en la universidad, ambos fundadores lograron hacer varios prototipos de programas que pudiesen ayudar en las bodegas, hasta dar con el indicado.

Tomás Valenzuela y Vicente Pérez comenzaron a buscar soluciones tecnológicas para el mundo químico agrícola en 2018.

“Hicimos varias pruebas de lo que era algo como la ‘Thermomix’ de productos químicos. Hasta que un día vimos a una persona pesar el pan en un supermercado en estas balanzas con pantalla touch. Puso el pan, sacó la etiqueta y nos dimos cuenta que eso era lo que teníamos que aplicar”, explica. Desde allí adaptaron la solución final. Se trataba de un inventario que se construiría y se administraría a través del pesaje, esperando eliminar por completo el ingreso de información manual, proceso que consideraban largo, impreciso y sobre todo engorroso.

Una balanza agrícola

La startup partió con ayuda de un Programa Regional de Apoyo al Emprendimiento de Corfo. Después de un año de pruebas de sistema, Agroinventario salió a la luz en 2019, dando una solución a muchos campos cercanos a la región de O’Higgins.

“En nuestro proceso de búsqueda de soluciones nos contactamos con diferentes campos agricultores donde les pasaba lo mismo que a nosotros. Visitamos sus bodegas y nos dimos cuenta que la pérdida de productos químicos era muy grande. Tenían muchos productos vencidos, productos que se tiraban en cualquier parte o se aplicaban en mal estado a las plantas”, confiesa Valenzuela. En el mundo agrícola este mal manejo de los residuos no solo es una complicación en términos de tiempo, sino que afecta directamente las finanzas. Más allá de los campos de la Sexta Región, a nivel nacional, 400 millones de pesos se perdían todos los años por mal manejo de inventario, algo que con tecnología apostaban a cambiar.

El servicio en concreto consiste en poder conocer la bodega y cada envase de ella con el contenido exacto en tiempo real. Agroinventario hace una cotización al campo y una vez aprobada se hace un levantamiento de stock inicial en dos días. “Nosotros vamos con un equipo, sacamos todos los productos de la bodega y se ingresan a nuestro sistema”, explica Valenzuela. Luego, se les genera el código que va pegado al producto en forma de sticker, se etiquetan todos los productos y todo lo que está abierto pasa por la balanza para actualizar el peso. Esta balanza, con un software especial creado por ellos, queda instalada en la bodega de cada cliente. “Después además hacemos una capacitación a los involucrados”.

La balanza con pantalla táctil es igual que la de los supermercados (de hecho, trabajan con el mismo proveedor de muchos de ellos), y permite a los agricultores tomar decisiones rápidas, no equivocarse en las compras, reducir el vencimiento y disminuir la valorización de esta misma. Además, tiene un impacto ambiental, por la disminución de productos vencidos.

“Al final es solo comunicación entre tablas de datos. Nuestra base tecnológica es hacer conversar datos para ir moldeando soluciones y para poder gestionar en diferentes direcciones, como el valor monetario por ejemplo”, dice el fundador.

Este software conectado con una balanza digital funciona en los computadores de cada bodega donde Agroinventario ha puesto su tecnología.

Eliminando la brecha digital

La balanza cambió las reglas del juego. Tanto los fundadores de Agroinventario como los mismos profesionales del mundo agrícola lograron darse cuenta que efectivamente sí existían tecnologías parecidas en el mercado, sin embargo, eran difíciles de entender. “Estas tecnologías podían estar muy bien aplicadas, pero no estaban preparadas para el usuario final. Lamentablemente había una brecha tecnológica muy grande en el campo, donde si uno le entregaba un programa muy específico a los agricultores simplemente se iban a complicar”, expresa Valenzuela. Y por lo mismo desarrollaron una tecnología que fuese lo más automática posible.

El salto fue grande. Pasaron de tener que llenar una planilla a mano, que luego se va a la oficina central y desde allí recién se carga a un Excel, a pasar un envase frente a un scanner de código. Algo que les hizo crecer el negocio rápidamente.

“Un cliente nuestro comenzó a funcionar con dos softwares de forma paralela para ver las diferencias. Al tercer mes nos llamó y nos dijo que nuestro programa le era más fácil”, dice el fundador. En esa ocasión, el cliente pudo ahorrar 2 millones y medio en compras, ya que el algoritmo considera todas las características físicas y químicas del envase y producto, por lo tanto logra determinar con gran exactitud cuánto queda de cada cosa. “Los otros sistemas son muy al ojo, y es muy común hacerlo de la otra forma. Por eso ya es hora de comenzar a aplicar la tecnología”.

Actualmente, y gracias a su innovación, trabajan con campos desde Melipilla hasta Osorno, manejando cada detalle e información de más de 3 mil productos químicos. Incluso, han podido escalar este negocio a nivel internacional. “Hemos tenido reuniones con México y Estados Unidos y la verdad es que ellos no han encontrado un sistema similar afuera que los pueda ayudar, así que llegar allá es súper factible”. Y no solo eso, ya que el problema de inventario es un problema de casi todos los mercados, y su idea es poder adquirir la capacidad de llegar a otros nichos con la balanza.

Agroinventario hace una cotización al campo cliente y una vez aprobada se hace un levantamiento de stock inicial en dos días.

El futuro en expansión

“Nos han llamado de hotelería, de minería y de salud, porque de todos los rubros están entrando y saliendo existencias todos los días, y es absolutamente esencial el orden de esa área”, plantea el fundador de Agroinventario. Desde que se ingresa un producto hasta que se digitaliza, pasa una cantidad importante de tiempo entre medio, lo que da para equivocaciones que podrían solucionarse fácilmente con la implementación de la balanza. “Hay una diferencia enorme entre 20 litros de algo y 19,8 litros de lo mismo. Eso en ninguna parte se tiene en consideración y nosotros lo estamos considerando. Apelamos a la inmediatez de la información para su mejor uso y a eso apuntamos”.

Hoy la empresa quiere establecerse bien en agricultura para luego pasar a otros rubros. En este momento están enfocados en poder hacerse presentes en toda la cadena de producción, desde la adquisición de productos hasta el manejo de envases vacíos. “Hasta la fecha nadie había podido tener la trazabilidad exacta de estos envases, pero hoy estamos logrando entregar un historial, y la idea es conectar con instituciones que generen una recolección para aportar con la Ley REP, saber qué hacer con el residuo y saber el porcentaje reciclado, ser lo más sustentables posible”, dice el fundador.

Mientras, Agroinventario se va a instalar en los laboratorios de análisis de la Universidad Católica, abriendo un nicho para trabajar con reactivos químicos y no solo agrícolas, armando nuevas bases de datos y mejorando su software hasta cumplir con las necesidades de todos los potenciales clientes. “Al final del día, lo que queremos es ser los más especialistas en inventario del país, y estamos cada vez más cerca de ese título”.

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