Las tres grandes prioridades de la nueva ministra de Ciencia y Tecnología

"Queremos saber exactamente qué pasó y por qué las mujeres en pandemia se fueron quedando atrás", dice la ministra respecto de la inclusión femenina en Ciencias. Fotos: Pablo Sanhueza.

A dos meses de asumir en el cargo, Silvia Díaz ya tiene sus ejes bien definidos: fortalecer la tecnología nacida en regiones, atraer a más mujeres a la ciencia -incluidas aquellas que se alejaron durante la pandemia- y acercarse aún más al mundo de las startups como agentes de innovación. También le preocupa el avance de la inteligencia artificial: "Creo fuertemente en ella, pero adoro la conexión humana. No me gustaría perderla".


Cuando le hablan de Ciencias, dice que es algo que no puede hacerse solo. Siempre en equipo, porque un descubrimiento nunca es obra de un científico, sino que fruto de un largo confluir de personas. “Es esa forma colaborativa, siento, la que vengo a impulsar, porque sin colaboración y sin usar el músculo real del Ministerio, el trabajo no se va a poder lograr”, dice Silvia Díaz (35), a la cabeza del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Chile desde el pasado 6 de septiembre, cuando se realizó el cambio de gabinete, y la primera mujer en ocupar este cargo.

Tras la salida del exjefe de la cartera, Flavio Salazar, el ritmo no ha bajado. En estos dos meses, la ministra Díaz ha estado en el norte, el centro y sur del país. También ha recorrido las distintas comunas de la Región Metropolitana, visitando colegios y participando en diversos eventos en establecimientos. En este tiempo, afirma, se ha dedicado a profundizar en las áreas de competencia de la cartera, reuniéndose con el equipo de trabajo, académicos e investigadores.

Sin embargo, es la labor en terreno la que más ha disfrutado. “Me gusta mucho, especialmente para hablar con los niños y niñas, que me cuentan de sus experimentos, dificultades y cómo llegaron al resultado... Y les hablo desde mi propia experiencia”, recuerda.

Silvia Díaz llegó el 6 de septiembre al ministerio y, desde ese entonces, ha recorrido las distintas zonas del país.

La licenciada en Química de la Pontificia Universidad Católica, y doctorada da la misma casa de estudios, nació en Ovalle y, desde esa misma vivencia busca acercarse a los más pequeños. “Les digo que no deben tener miedo a fracasar, que del error se puede aprender a buscar otras soluciones, y después de esos encuentros vuelvo con muchas más ganas”, apunta Díaz.

¿Siempre le interesó la ciencia? “No sé si tuve interés por la ciencia, pero sí por el conocimiento en general: me gustaba estudiar y siempre fui muy matea... La historia, la geografía, y otras materias. Uno no tenía ciencias tan exactas en el colegio, pero me fui enamorando, particularmente de la química”, afirma.

Sentada en su despacho en calle Morandé, la científica guarda silencio a ratos, y sonríe como si recordara episodios en particular. Fue una profesora del Colegio Santa María, en su ciudad natal, la que la cautivó. Ella, viendo su “facilidad” ante el tema, la registró en unas olimpiadas de Química y ahí comenzó todo. Entendía rápido, dice, y empezó a averiguar sobre materias más avanzadas. “No era seca, pero sí esforzada, y siempre me he definido como alguien metódico y esforzado, con la idea de que si uno le pone cabeza y empeño, se pueden lograr los objetivos”, plantea.

Regiones y mujeres en ciencia: las prioridades

En ocasiones, determinados sectores apuntan a que las distintas instituciones están centralizadas en la capital. Al menos en algunas casas de estudio fuera de la Región Metropolitana se considera que han sido relegados, teniendo en cuenta que gran parte de la innovación viene desde “los extremos” del país. Lo que buscará el ministerio será descentralizar, “incluso el conocimiento”, dice la ministra Díaz.

La tecnología, en ese sentido, es parte fundamental, y toda aquella originada en las zonas norte y sur cobrarán mayor relevancia durante su gestión.

—¿Qué pretende hacer el ministerio en el sector de Tecnología bajo su mandato?

—Es una parte fundamental. La vía para poder comprenderla de mejor forma y mostrarla es impulsando todo el sector de empresas de base científico-tecnológicas que tenemos en Chile. Hay polos de desarrollo en todo el país. Hay regiones que están mucho más fortalecidas que otras y tenemos ciertos programas, por ejemplo de Startup Ciencia, que las fomenta y apoya. También están los hub de innovación, que antes venían de la CORFO, que ahora están alojados en el ministerio y que abarcan solamente la Región Metropolitana, pero nuestro esfuerzo es llevarlos más allá.

Estuve en la macrozona sur y hay una fuerte concentración de empresas de base científico-tecnológica. Estamos trabajando junto a ellos para entender bien cuáles son sus desarrollos en concreto, cómo lo han logrado y, como muchos de ellos exportan, la idea es apoyar para que todas esas exportaciones se queden adentro y se pueda contribuir a fortalecer esta relación público-privada.

—¿Cómo se buscará potenciar específicamente a las regiones?

—Entiendo que existe una desigualdad que responde por nuestras diferencias geográficas, porque somos un país muy largo. No está tan descentralizado porque entre regiones la distancia es muy larga, y, dentro de estas mismas, las ciudades están muy lejos. Crearemos una política de centros que responda a las localidades, porque se tiene que hacer ciencia por territorio. No puedo poner a competir al norte con el sur, porque no pueden responder de la misma forma. Estamos haciendo ese trabajo rápidamente. Es un compromiso que tenemos con el gobierno de que debe estar para el próximo año y va a lograr grandes cambios. Tenemos una gran capacidad y grandes científicos en todo Chile. El conocimiento debe ser descentralizado, y ya está creciendo de forma descentralizada, pero como ministerio estamos comprometidos a potenciar aún más la investigación.

Durante la primera mitad de 2022, la Subsecretaría de la cartera dio a conocer un informe que decía que, hacia 2019, apenas el 7% de las mujeres tituladas en pregrado lo hizo en carreras STEM. En esta área, que comprende Matemáticas, Ciencia, Tecnología e Ingeniería, el 22% de las matrículas de pregrado fueron femeninas; un 29% en magíster y un 37% en doctorado. Todo eso en una etapa previa a la pandemia, por lo que asume que la presencia del género en el área incluso podría haberse reducido. Algunas mujeres, forzadas por la contingencia, por ejemplo, tuvieron permanecer con su familia o dedicarse a otras tareas.

—¿Cómo potenciarán la ciencia, que históricamente ha tenido mayor presencia masculina que femenina?

—Hay dos puntos de vista que estamos viendo como Ministerio: la brecha de género, que se arrastra desde temprana edad, y las personas que entran a carreras científicas del área STEM. Se visualiza que la matrícula es casi similar y a veces mayor en mujeres, y en ciencias sociales pasa lo mismo, pero en la medida que el camino avanza, esta va decreciendo. Esa brecha no se produce al inicio, sino después. Tenemos que ver por qué. Hay intuiciones: puede tratarse de una mamá, porque a veces es cuidadora, porque puede sostener a cierta parte de la familia, y hay diversos motivos que estamos viendo con otras carteras. Hay estudios que ratifican que las mujeres disminuyen en el transcurso de los estudios, y también pasa eso en las carreras de posgrado. Pueden entrar un número similar de mujeres y hombres, pero no siempre termina así.

El ministerio impulsó una política de género y, en este momento, la estamos actualizando, porque hay nuevos desafíos y no nos podemos quedar con la anterior. El estudio del ministerio demuestra que esa brecha disminuyó, pero se mantuvo constante. Logramos hacer un cambio, pero debemos fortalecerlo y actualizarlo bajo las necesidades actuales, porque la pandemia hizo que retrocediéramos y tenemos que enfrentar la actual situación. Existen también los InES Género, que fortalecen a las universidades en temas de política de género para desarrollar una política acorde y hacer mesas consultivas o unidades establecidas al interior que permitan dar acompañamiento y lograr la igualdad.

"Crearemos una política de centros que responda a las localidades, porque se tiene que hacer ciencia por territorio", asegura la ministra. Foto: Andrés Pérez.

—¿Cómo están impulsando medidas para que esas mujeres vuelvan?

—Estamos trabajando de forma colaborativa con el Ministerio de la Mujer, Educación y con la Subsecretaria de Educación Superior, porque entendemos que es un problema real. Lo estamos mapeando para saber exactamente qué pasó y por qué esas mujeres en pandemia se fueron quedando atrás. Para eso, se requiere una actualización de la política de género mediante medidas consultivas y descentralizadas —porque se armaron mesas y se está trabajando con los actores del ecosistema para entender la problemática de raíz—, y poder trabajar en función de esos resultados las nuevas bases de concursos, de becas que tenemos que actualizar y que deben responder a poder solucionar esta brecha y entender el contexto actual.

Grandes aliados: el mundo startup

Las ciencias, tecnología e innovación ya eran parte de la vida de la ministra Silvia Díaz previo a su llegada al Gobierno. Fue directora científica en la Fundación Encuentros del Futuro, a cargo de la organización del congreso del mismo nombre que reúne a destacados científicos y representantes de la ciencia de todo el mundo.

Una parte relevante de la cuota de la innovación producida en el país viene de la mano de las startups. ¿Tiene cercanía con ese mundo? la ministra sonríe y acota: “Cada vez me estoy acercando más a ellos”.

Destaca a la firma de anteojos ecológicos Karün y a BioLED, empresa de iluminación artificial orientada a la industria salmonera que está compuesta solamente por mujeres. Hay mucho desarrollo tecnológico y científico, afirma, en términos de productos que promueven ciertos análisis más químicos y bioquímicos.

De estas compañías, por ejemplo, quieren aprender para replicar sus modelos en el norte, “donde están más alejados o, de repente, los hemos dejado más botados”.

Silvia Díaz formó parte del Consejo Asesor Científico Tecnológico de Congreso Futuro. Fotografía: FEF

—¿Qué tanto se ha acercado al sector?

—Nunca hemos estado alejados. Son esenciales para dar el gran salto en una mayor inversión de privados, para así nosotros poder alcanzar el compromiso de aumentar la inversión en I+D, y son sumamente necesarios para impulsar la tecnología e innovación.

Ya contamos con Startup Ciencia, pero estamos viendo otras formas de levantar nuevas ofertas, siempre junto a la CORFO, porque hay un punto en el que los dos nos comprometemos mucho más. Nosotros vemos mucho más I+D, pero nos estamos acercando a la “i” minúscula, que es la innovación.

¿Qué rol cumplirá el ministerio con el área?

Nunca vamos a dejar de lado a las startups, porque son un actor fundamental en nuestro ecosistema. Cuando digo, por ejemplo, que todo será consultado de forma transversal, ellos también son un actor. Lograron pasar del I+D hacia el otro paso, que es el que cuesta más.

Estamos en un proceso de trabajo, viendo cómo podemos ayudarlos, porque siempre llegamos a un límite en el que falta alguien ahí para que los impulse cuando no pueden entrar, por ejemplo, con la CORFO. Por eso estamos tratando de unirnos más con ellos para buscar una entidad o forma que los pueda potenciar y que se logre ese traspaso a la industria.

El avance de la inteligencia artificial es innegable, y así también su presencia en el mundo de la ciencia. Hay quienes han cuestionado, por ejemplo, el desarrollo que esta puede tener y que se estaría llegando a extremos excesivos.

¿Qué piensa de la inteligencia artificial y cuáles son los límites éticos?

—En el Ministerio estamos levantando una mesa consultiva para saber cuáles son los desafíos actuales. Los desafíos que estaban en la instalación de la cartera no responden a los mismos pospandemia. La IA ha avanzado a pasos agigantados y tenemos que alinear lo que estaba en esa política, en función de nuestro programa de gobierno. Los límites responden a lo que cada ministerio defina como borde moral y ético. Nosotros tenemos nuestros bordes bien definidos y siempre se evalúan de acuerdo al programa y con otros ministerios.

¿Cuáles son los límites para Silvia Díaz?

Creo fuertemente en la inteligencia artificial, pero adoro la conexión humana. No me gustaría perderla. La tecnología responde a necesidades y nosotros en pandemia nos dimos cuenta de que era súper necesaria. Me gustaría que pudiésemos tener más en Chile, para que las localidades más desconectadas pudieran, por ejemplo, tener doctores monitoreándolos por telemedicina.

Como ministerio, estamos comprometidos con las ciencias sociales y las humanidades. Porque tecnología sí, pero también hay que fomentar las conexiones humanas, porque son necesarias para seguir con nuestra democracia.

—¿Cuáles son los principales pilares para su mandato?

—Fortalecer nuestro ecosistema, descentralizar el conocimiento y democratizarlo correctamente.

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